18 de enero de 2022

Cumplir la Voluntad de Dios

Mc 2, 23-28


"Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?” Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!”"


COMENTARIO


Es verdad que, en tiempos del Hijo de Dios había muchos creyentes judíos que estaban demasiado pegados a una serie de preceptos que tenían como sagrados sin darse cuenta de que los mismos podían no ser la Voluntad de Dios.

La verdad es que Jesucristo sabía eso y por tal circunstancia las tiene que poner el ejemplo del novio y de sus amigos. Y eso, a lo mejor, debería haberles hecho pensar algo acerca de su comportamiento aunque, la verdad, seguramente no les hizo cambiar nada el corazón.

El cambio de corazón era lo que quería que se produjese Jesucristo en aquellos que lo tenían aún de piedra. Y es que debían cambiarlo para recibir el vino nuevo del Reino de Dios que no podía contenerse en sus odres viejos.



JESÚS, gracias por querer que se comprenda lo que es la Voluntad de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de enero de 2022

Comprender la Ley de Dios


Mc 2, 18-22

 

“18 Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: ‘¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?’ 19 Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. 20 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. 21 Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. 22 Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.’”

 

 

COMENTARIO

 

No es nada extraño que, aquellos que seguían a rajatabla las ordenaciones de la ley, se extrañaran de que los discípulos de Jesús no cumplieran con algo tan importante como era el ayuno.

 

El Hijo de Dios sabía, sin embargo, que las cosas, en cuanto a tal materia, debían cambiar. En realidad, cuando a Él lo mataran y se fuera a la Casa de su Padre… entonces el ayuno tendría total sentido.

 

Eso lo dice Cristo porque sabe que la verdadera Ley de Dios se presentaba al mundo como si fuera nueva cuando, en realidad, era la misma de siempre. Y, para poder recibirla, los corazones debían cambiar y, así, tendría un lugar donde vivir y dar vida.

 

 

JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios y su verdadero significado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de enero de 2022

Con el poder de la Madre

 

Jn 2, 1-11


“1 Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. 2  Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. 3  Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: ‘No tienen vino.’ 4 Jesús le responde: ‘¿Qué tengo yo contigo mujer?, Todavía no ha llegado mi hora.’ 5 Dice su madre a los sirvientes: = ‘Haced lo que él os diga.’ 6 Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. 7 Les dice Jesús: ‘Llenad las tinajas de agua.’ Y las llenaron hasta arriba. 8 ‘Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.’ Ellos lo llevaron.9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían  sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio 10 y le dice: ‘Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.’ 11  Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.”

COMENTARIO

Lo que nos trae el Evangelio de San Juan es más que conocido y ha sido, por decirlo así, el exacto momento en el que se pone a prueba el amor de Cristo y, luego, lo que supone el que le tenía a su Madre, la Virgen María. Y es que aquella situación era para los novios muy peliaguda porque se habían quedado sin vino e iban a quedar muy mal ante sus invitados. 

Lo que dice la Virgen María a su hijo es que ayude a aquellas personas que lo estaban pasando mal. Pero, al parecer, Jesús se hace rogar porque cree que aquel no es el momento oportuno para que se manifieste al mundo el poder de Dios. Pero su Madre insiste porque sabe que, de verdad, necesitan el poder del Todopoderoso en aquel momento.

 Lo que acaba pasando es que aquel episodio sirve para que los pocos discípulos que entonces tenía el Hijo de Dios se den cuenta de que, en efecto, aquel hombre no es un Maestro cualquiera sino que, en efecto, es el Mesías enviado por Dios.

 

JESÚS,  gracias por hacer caso a tu Madre y manifestar el poder de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de enero de 2022

Ser salvados

Mc 2, 13-17


"Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: ‘Sígueme’. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: ‘¿Por qué come con publicanos y pecadores?’
Jesús, que había oído, les dijo: ‘No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores’”.

COMENTARIO

Seguramente era muy raro para muchos que alguien que predicaba acerca de Dios, como era el caso de su Hijo, se juntara con según qué tipo de personas. Y es que ya sabemos que para el pueblo judío, el cobrador de impuestos para el invasor romano era considerado un pecador y, además, público. Por eso no entendían que fuera con aquellos que ellos consideraban pecadores.

Como suele ser lo ordinario, Jesucristo aprovecha la ocasión para hacer algo que siempre hacía: enseñar algo importante. Y es que, ciertamente, quien está sano no necesitan que lo curen de la enfermedad que tiene que es ninguna. Y por eso, como se consideran a los pecadores enfermos del alma, se trata Jesucristo con las personas consideradas pecadores pues son tales personas la que necesitan sanar el alma y el corazón.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de muchos que no la entendían ni querían entenderla.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de enero de 2022

Nunca habían visto nada igual

Mc 2, 1-12



"Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y Él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a Él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: ‘Hijo, tus pecados te son perdonados’.


Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: ‘¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?’

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: ‘¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate, toma tu camilla y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.

Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: ‘Nunca hemos visto nada igual’”.


COMENTARIO

No tener en cuenta lo importante que ha de ser la misericordia en el corazón del hombre es un pecado más que grave y así lo entiende el Hijo de Dios. Y es que allí había muchos que sí tenían confianza en Jesucristo pero también había que no querían, por decirlo así, ni ver.

Aquel paralítico contaba con amigos buenos. Por eso lo acercan a Quien saben puede hacer mucho por Él. Y Cristo, que conocía la necesidad de aquel hombre pero también conocía el pensar de muchos, le perdona sus pecados y, además, lo cura para siempre de su parálisis.

Es cierto y verdad que decir aquello de perdonar los pecados por parte de un hombre era cosa muy grave para muchos pues sólo Dios puede hacer eso. Y eso es lo que no comprendieron a pesar de haber visto lo que vieron: que Jesucristo era Dios hecho hombre aunque muchos, que nunca habían visto nada igual, sí creyeron.




JESÚS, gracias por hacer el bien a pesar de los pesares.




Eleuterio Fernández Guzmán

13 de enero de 2022

Acudir a Cristo

Mc 1, 40-45



Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: ‘Si quieres, puedes purificarme’. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Lo quiero, queda purificado’. En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: ‘No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio’.

Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a Él de todas partes"


COMENTARIO


Lo que más apreció el Hijo de Dios en su primera venida al mundo es que quien a Él se dirigía lo hiciera con fe y con confianza. Y es lo que hace aquel leproso que quiere, como es de imaginar, quedar liberado de aquella enfermedad verdaderamente incapacitadora y que lo hacía socialmente un apestado. Y Cristo lo cura porque sabe, primero, que lo necesita y, luego, que tiene confianza en su persona.

De todas formas no quería Jesucristo que se supiera eso aunque, para confirmar la curación del leproso le dice que cumpla con la ley y acuda donde ha de acudir para que demuestre que se ha curado.

Es lógico imaginar que quien se ha visto liberado de algo tan grave como la lepra no iba a callar su curación. Por eso proclama a los cuatros vientos Quién ha sido su curador. Y tampoco es de extrañar que muchos quisieran verlo y acudir a Él.


JESÚS, gracias por tu bondad a pesar de muchos.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de enero de 2022

Había venido para eso

Mc 1, 29-39



"Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te andan buscando”.

Él les respondió: “Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido”.

Y fue por toda la Galilea, predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios."



COMENTARIO


Lo que hacía el Hijo de Dios desde que empezó a predicar tras su estancia en el desierto después de su bautismo no era nada raro. Y es que debía cumplir una misión que le había sido dada por su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso, y se aplicaba a ella. Y eso hace, por ejemplo, con la suegra de Simón y, tantas veces, con aquellos que se le acercan y le piden, con fe, auxilio y ayuda pues no podía resistirse ni, sobre todo, quería hacerlo.

De todas formas, no se puede decir que no supiera a qué atenerse Jesucristo pues aquí lo dice todo claridad: ha salido, ha venido de Dios para eso y eso no era otra cosa que predicar la Buena Noticia del Reino de Dios. Y lo hizo, justamente, hasta el final de su vida como hombre.


JESÚS, gracias por cumplir con la misión que tenías encomendada.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2022

Enseñaba con autoridad

Mc 1, 21b-28


"Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.

Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:

'¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'.

El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.

Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!'.

Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea."

COMENTARIO

La verdad es que aquellos que escuchaban al Hijo de Dios y no lo hacían con los prejuicios de muchos que eso hacían, llegaban a una conclusión bien sencilla y era que Jesucristo no enseñaba de una forma ordinaria. Y eso lo decimos porque se decía, decían muchos, que enseñaba con “autoridad” y eso, en realidad, quería decir que había otros que no lo hacían así. Y, es más, el texto bíblico cita a los escribas porque, seguramente, ellos no enseñaban con aquella autoridad que veían en Jesucristo.

El poder de Dios remata, por así decir, aquella situación. Y es que si se une el poder de su Palabra al dominio sobre los demonios… en fin, quien quiso pudo darse cuenta que tenia Cristo un poder que no era el común de cualquier otra persona. Por eso hubo que empezó a preguntarse si no sería mejor que muriera...


JESÚS, gracias por hacer el bien al necesitado.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2022

Escuchar a Cristo y seguirlo

Lunes, 10 de enero de 2022

 

Mc 1, 14-20

 

“14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva’. 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres’. 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; 20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.”

 

 

COMENTARIO

 

Era evidente que Jesucristo sabía que era Dios hecho hombre y que llegaría un momento en el que debía cumplir la misión para la que había sido enviado a la Tierra. Por eso, el encarcelamiento de su primo Juan, el Precursor, debía ser la señal a partir de la cual empezar su tiempo de predicación.  Y lo hacía anunciando la Buena Nueva según la cual el Reino de Dios había llegado al mundo y, lo que es mejor, que la vida eterna ahora era posible alcanzarla. Y fue buscando a los que serían sus discípulos más cercanos, los Apóstoles. Y ellos, que debían ver algo en la mirada y en las palabras de aquel hombre que los llamaba, no dudan en dejar todo lo que tienen entren las manos y se van con Él.

 

 

JESÚS,  gracias por haber escogido de aquella forma a los Apóstoles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de enero de 2022

El Único engendrado de Dios


Lc 3, 15-16. 21-22

 

 

“15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; 16 respondió Juan a todos, diciendo: ‘Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego’.

 

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, 22 y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo:  ‘Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado’”.

 

 

 

COMENTARIO

 

Es verdad que Juan, llamado el Bautista por lo que llevaba a cabo en el río Jordán tenía más que claro que él no era el Mesías sino que Otro debía venir que sí lo era y que, como él mismo dice, no era digno ni para desatarle la correa de las sandalias.

 

Decir eso de las sandalias y de su correa, es verdad que tenía todo que ver con lo que hacían los servidores de una casa que llevaban a cabo tareas como aquella. Y si él no se sentía digno de hacer eso es que se sentía muy por debajo del Mesías que había de venir.

 

Lo que pasa cuando Jesús es bautizado es la confirmación de que sí, de que Aquel era el Mesías y es que en aquel mismo lugar confluyen las Tres Personas de la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

 

 

 

JESÚS,  gracias por manifestarte al mundo de tal manera.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de enero de 2022

Lo consigue la confianza

Mc 6,34-44

 

En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: ‘Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer’. Y Él les respondió y dijo: ‘Dadles vosotros de comer’. Y le dijeron: ‘¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?’. Él les contestó: ‘¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo’. Y habiéndolo visto, dicen: ‘Cinco, y dos peces’.


Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres
”.

 

 

COMENTARIO

 

 

Cuando Jesús se encontraba ante una situación difícil de solucionar siempre hacia lo mismo: se dirigía a su Padre y le pedía por aquellos necesitados que, en efecto, lo estaban del cuerpo o del alma.

 

En aquella ocasión prueba a sus apóstoles. Les pide que sean ellos los que ayuden a los muchos necesitados de comida que allí se encuentra. Sin embargo ellos no saben cómo enfrentarse a una situación tan difícil. Les falta, aún, algo de fe.

 

Pero Jesús sabe qué hacer: bendice aquellos pocos bienes que se entregan y pide a Dios. Pide con tal intensidad y tal confianza en su santa Providencia que consigue lo imposible: aún sobraron doce cestas de pan y peces después de alimentar a miles de personas.

 

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener más fe que aquellos apóstoles tuyos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

7 de enero de 2022

Y cumplió Cristo con su misión

Mt 4, 12-17.23-25

 

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado». 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. 25 Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.”

 

 

COMENTARIO

 

Jesucristo, que sabía más que bien que era el Mesías, sabe que, cuando llegue el momento oportuno, sabrá que debe dar comienzo su misión predicadora. Y llega cuando conoce que su primo Juan había sido apresado porque sabe que su futuro no puede ser muy alentador al haber caído en manos de un pecador. Y comienza a predicar la conversión porque es bien cierto que tiene conocimiento perfecto acerca de cómo se alcanza la salvación. Y tal es la Buena Nueva, la Buena Noticia que lleva al mundo conocido entonces. Y, por eso, no nos extraña nada de nada que hubiese un gran número de personas que, escuchando la voz y la palabra de quien enseñaba con autoridad, les prometía el Cielo a cambio de una conversión verdadera y no falsa.

 

 

 

JESÚS, gracias por predicar la conversión de los corazones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de enero de 2022

Se volvieron por otro camino

Mt 2, 1-12


1 Después de nacer Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén 2 preguntando: ‘¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.’

3 Al oír esto, el rey Herodes se inquietó, y con él toda Jerusalén. 4 Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías. 5 ‘En Belén de Judá’, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta: 6 ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel.’

7 Entonces, Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella; 8 y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para que también yo vaya a adorarle.

9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. 11 Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 12 Y, después de recibir en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino.’


COMENTARIO


Es verdad que es algo verdaderamente prodigioso que unos personajes tan importantes como eran aquellos Reyes que venían de muy lejos supieran dónde tenían que ira para adorar al Rey de Reyes. Sin embargo, lo supieron y allí se presentaron.

Los presentes que le llevaban, que era propio de una costumbre de aquel tiempo el llevar un presente cuando alguien se presentaba en casa ajena, eran, como sabemos, oro, incienso y mirra. Y, como también sabemos, mucho se ha escrito sobre el significado de aquellos regalos que mostraban a Quién se dirigían con los mismos.

Y, sin embargo, las sorpresas aún no habían acabado porque aquellos Reyes, que eran tan poderosos en sus tierras, en aquellas a las que habían llegado, estaban perdidos si caían en manos de Herodes. Y estamos que algún Ángel les avisó del peligro que corrían. Y, claro, se fuero por otro camino a sus casas...


JESÚS, gracias por haber recibido a los Reyes Magos y aceptado sus regalos.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de enero de 2022

Encontrar a Cristo

Jn 1, 43-52



Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: ‘Sígueme’.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: ‘Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret’.

Natanael le preguntó: ‘¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?’. ‘Ven y verás’, le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: ‘Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez’.

‘¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael. Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera’.

Natanael le respondió: ‘Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel’.

Jesús continuó: ‘Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees . Verás cosas más grandes todavía’.

Y agregó: ‘Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.’”


COMENTARIO

En realidad, no es nada extraño la reacción primera de aquel hombre justo llamado Natanael. Y es que el pueblo elegido por Dios, el judío, llevaba muchos siglos esperando que la promesa de Dios de enviar al Mesías se cumpliera. Por eso cuando le dice Felipe a Natanael que han encontrado al Mesías se extraña un poco y pregunta eso de que si es posible que de Nazaret salga algo nuevo. Y es que estamos seguros de que Jesús, cuando ve a Felipe tras el Jordán le debió decir que Él venía de Nazaret para ser bautizado por Juan.

El caso es que Natanael aún se sorprende más de que Jesús le diga que lo ha visto debajo de una higuera. Por eso sólo cree Natanael que aquel hombre es el Mesías cuando, aunque no es el caso, podría haberlo visto Jesucristo con su vista, a la distancia…

Sin embargo, eso no es nada para lo que aún tiene que ver ellos...



JESÚS, gracias por hacerle ver a Natanael la verdad de las cosas del alma.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2022

Saber reconocer a Cristo

Jn 1, 35-42



Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: ‘Éste es el Cordero de Dios’.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: ‘¿Qué quieren?’

Ellos le respondieron: ‘Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?’
Vengan y lo verán’, les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: ‘Hemos encontrado al Mesías’, que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas’, que traducido significa Pedro.’”


COMENTARIO


Podemos darnos cuenta de que en aquel momento concreto de la vida de Cristo había personas que querían conocerlo. Y es que su maestro, Juan el Bautista, lo había señalado, nada más y nada menos, que como el Cordero de Dios.


Ellos podrían haber hecho otra cosa y no querer conocer a Aquel que había señalado por el Bautista. Sin embargo quisieron saber dónde vivía. Y Jesucristo los llevó donde vivía y allí, según podemos entender de este texto del Evangelio de San Juan, se dieron cuenta de que era el Mesías.


Cuando Andrés llama a su hermano Simón para que acuda donde Cristo, es seguro que no sabía que Cristo le iba a cambiar el nombre por el de Cefas o, lo que es lo mismo, Pedro, pues iba a ser la piedra sobre la que cimentar Su Iglesia.



JESÚS, gracias por haber mostrado abierto con aquellos que querían conocerte.


Eleuterio Fernández Guzmán


3 de enero de 2022

Cumplir con la Ley


Lc 2, 21-24

 

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 

 

COMENTARIO

 

Como se ve en otras ocasiones, la Sagrada Familia era muy reacia a no cumplir la Ley y con todo lo que la misma decía. Y es que ellos, teniendo un Niño como el que tenían debían ser ejemplo de todos aquellos a los que llegara conocimiento de su existencia.

 

El nombre del Niño, Jesús, le había sido indicado de parte de Dios a María aquel día en el que se presentó en su casa el Ángel del Señor a hacerle aquella propuesta irrechazable de si querías ser Madre del Creador.

 

De todas formas, la realidad “humana” se manifiesta en el mismo ser de aquella Familia que, sí, era Sagrada, pero en lo tocante a las cosas del mundo apenas tenían, al presentar a Jesús en el Templo, para poder sacrificar dos tórtolas o pichones de paloma.

 

JESÚS,  gracias por haber permanecido fiel a tu padre y tu Madre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2022

El Principio

 Jn 1, 1-18


1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. 12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan da testimonio de él y clama: ‘Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.’ 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. 17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.”

 

 

COMENTARIO

 

Es cierto y verdad que el comienzo del Evangelio de San Juan es, verdaderamente, espeluznante. Y es que estamos de acuerdo con aquellos que creen que este texto lo escribió después de ver, digamos, el Apocalipsis y por eso sabía eso de “El Principio”.

 

El caso es que no es nada bueno que se diga de la humanidad que Dios, que envía a su Hijo al mundo, no ve recompensada su Voluntad con la aceptación de la Luz que ha querido que ilumine al mundo pero, al parecer y según sabemos, es lo que pasó.

 

Y lo último que nos dice Juan es que sólo Cristo ha visto a Dios y, por tanto, debemos saber que lo que hará a lo largo de su vida es mandato inmediato del Todopoderoso. Y todo esto para que lo tengamos siempre en cuenta.

 

JESÚS,  gracias por haber sido y ser la luz que ilumina al mundo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán