12 de enero de 2022

Había venido para eso

Mc 1, 29-39



"Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te andan buscando”.

Él les respondió: “Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido”.

Y fue por toda la Galilea, predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios."



COMENTARIO


Lo que hacía el Hijo de Dios desde que empezó a predicar tras su estancia en el desierto después de su bautismo no era nada raro. Y es que debía cumplir una misión que le había sido dada por su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso, y se aplicaba a ella. Y eso hace, por ejemplo, con la suegra de Simón y, tantas veces, con aquellos que se le acercan y le piden, con fe, auxilio y ayuda pues no podía resistirse ni, sobre todo, quería hacerlo.

De todas formas, no se puede decir que no supiera a qué atenerse Jesucristo pues aquí lo dice todo claridad: ha salido, ha venido de Dios para eso y eso no era otra cosa que predicar la Buena Noticia del Reino de Dios. Y lo hizo, justamente, hasta el final de su vida como hombre.


JESÚS, gracias por cumplir con la misión que tenías encomendada.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2022

Enseñaba con autoridad

Mc 1, 21b-28


"Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.

Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:

'¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'.

El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.

Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!'.

Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea."

COMENTARIO

La verdad es que aquellos que escuchaban al Hijo de Dios y no lo hacían con los prejuicios de muchos que eso hacían, llegaban a una conclusión bien sencilla y era que Jesucristo no enseñaba de una forma ordinaria. Y eso lo decimos porque se decía, decían muchos, que enseñaba con “autoridad” y eso, en realidad, quería decir que había otros que no lo hacían así. Y, es más, el texto bíblico cita a los escribas porque, seguramente, ellos no enseñaban con aquella autoridad que veían en Jesucristo.

El poder de Dios remata, por así decir, aquella situación. Y es que si se une el poder de su Palabra al dominio sobre los demonios… en fin, quien quiso pudo darse cuenta que tenia Cristo un poder que no era el común de cualquier otra persona. Por eso hubo que empezó a preguntarse si no sería mejor que muriera...


JESÚS, gracias por hacer el bien al necesitado.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2022

Escuchar a Cristo y seguirlo

Lunes, 10 de enero de 2022

 

Mc 1, 14-20

 

“14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva’. 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres’. 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; 20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.”

 

 

COMENTARIO

 

Era evidente que Jesucristo sabía que era Dios hecho hombre y que llegaría un momento en el que debía cumplir la misión para la que había sido enviado a la Tierra. Por eso, el encarcelamiento de su primo Juan, el Precursor, debía ser la señal a partir de la cual empezar su tiempo de predicación.  Y lo hacía anunciando la Buena Nueva según la cual el Reino de Dios había llegado al mundo y, lo que es mejor, que la vida eterna ahora era posible alcanzarla. Y fue buscando a los que serían sus discípulos más cercanos, los Apóstoles. Y ellos, que debían ver algo en la mirada y en las palabras de aquel hombre que los llamaba, no dudan en dejar todo lo que tienen entren las manos y se van con Él.

 

 

JESÚS,  gracias por haber escogido de aquella forma a los Apóstoles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de enero de 2022

El Único engendrado de Dios


Lc 3, 15-16. 21-22

 

 

“15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; 16 respondió Juan a todos, diciendo: ‘Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego’.

 

21 Sucedió que cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo, 22 y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo:  ‘Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado’”.

 

 

 

COMENTARIO

 

Es verdad que Juan, llamado el Bautista por lo que llevaba a cabo en el río Jordán tenía más que claro que él no era el Mesías sino que Otro debía venir que sí lo era y que, como él mismo dice, no era digno ni para desatarle la correa de las sandalias.

 

Decir eso de las sandalias y de su correa, es verdad que tenía todo que ver con lo que hacían los servidores de una casa que llevaban a cabo tareas como aquella. Y si él no se sentía digno de hacer eso es que se sentía muy por debajo del Mesías que había de venir.

 

Lo que pasa cuando Jesús es bautizado es la confirmación de que sí, de que Aquel era el Mesías y es que en aquel mismo lugar confluyen las Tres Personas de la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

 

 

 

JESÚS,  gracias por manifestarte al mundo de tal manera.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de enero de 2022

Lo consigue la confianza

Mc 6,34-44

 

En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: ‘Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer’. Y Él les respondió y dijo: ‘Dadles vosotros de comer’. Y le dijeron: ‘¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?’. Él les contestó: ‘¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo’. Y habiéndolo visto, dicen: ‘Cinco, y dos peces’.


Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres
”.

 

 

COMENTARIO

 

 

Cuando Jesús se encontraba ante una situación difícil de solucionar siempre hacia lo mismo: se dirigía a su Padre y le pedía por aquellos necesitados que, en efecto, lo estaban del cuerpo o del alma.

 

En aquella ocasión prueba a sus apóstoles. Les pide que sean ellos los que ayuden a los muchos necesitados de comida que allí se encuentra. Sin embargo ellos no saben cómo enfrentarse a una situación tan difícil. Les falta, aún, algo de fe.

 

Pero Jesús sabe qué hacer: bendice aquellos pocos bienes que se entregan y pide a Dios. Pide con tal intensidad y tal confianza en su santa Providencia que consigue lo imposible: aún sobraron doce cestas de pan y peces después de alimentar a miles de personas.

 

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener más fe que aquellos apóstoles tuyos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

7 de enero de 2022

Y cumplió Cristo con su misión

Mt 4, 12-17.23-25

 

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado». 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. 25 Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.”

 

 

COMENTARIO

 

Jesucristo, que sabía más que bien que era el Mesías, sabe que, cuando llegue el momento oportuno, sabrá que debe dar comienzo su misión predicadora. Y llega cuando conoce que su primo Juan había sido apresado porque sabe que su futuro no puede ser muy alentador al haber caído en manos de un pecador. Y comienza a predicar la conversión porque es bien cierto que tiene conocimiento perfecto acerca de cómo se alcanza la salvación. Y tal es la Buena Nueva, la Buena Noticia que lleva al mundo conocido entonces. Y, por eso, no nos extraña nada de nada que hubiese un gran número de personas que, escuchando la voz y la palabra de quien enseñaba con autoridad, les prometía el Cielo a cambio de una conversión verdadera y no falsa.

 

 

 

JESÚS, gracias por predicar la conversión de los corazones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de enero de 2022

Se volvieron por otro camino

Mt 2, 1-12


1 Después de nacer Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén 2 preguntando: ‘¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.’

3 Al oír esto, el rey Herodes se inquietó, y con él toda Jerusalén. 4 Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías. 5 ‘En Belén de Judá’, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta: 6 ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel.’

7 Entonces, Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella; 8 y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para que también yo vaya a adorarle.

9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. 11 Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 12 Y, después de recibir en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino.’


COMENTARIO


Es verdad que es algo verdaderamente prodigioso que unos personajes tan importantes como eran aquellos Reyes que venían de muy lejos supieran dónde tenían que ira para adorar al Rey de Reyes. Sin embargo, lo supieron y allí se presentaron.

Los presentes que le llevaban, que era propio de una costumbre de aquel tiempo el llevar un presente cuando alguien se presentaba en casa ajena, eran, como sabemos, oro, incienso y mirra. Y, como también sabemos, mucho se ha escrito sobre el significado de aquellos regalos que mostraban a Quién se dirigían con los mismos.

Y, sin embargo, las sorpresas aún no habían acabado porque aquellos Reyes, que eran tan poderosos en sus tierras, en aquellas a las que habían llegado, estaban perdidos si caían en manos de Herodes. Y estamos que algún Ángel les avisó del peligro que corrían. Y, claro, se fuero por otro camino a sus casas...


JESÚS, gracias por haber recibido a los Reyes Magos y aceptado sus regalos.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de enero de 2022

Encontrar a Cristo

Jn 1, 43-52



Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: ‘Sígueme’.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: ‘Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret’.

Natanael le preguntó: ‘¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?’. ‘Ven y verás’, le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: ‘Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez’.

‘¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael. Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera’.

Natanael le respondió: ‘Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel’.

Jesús continuó: ‘Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees . Verás cosas más grandes todavía’.

Y agregó: ‘Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.’”


COMENTARIO

En realidad, no es nada extraño la reacción primera de aquel hombre justo llamado Natanael. Y es que el pueblo elegido por Dios, el judío, llevaba muchos siglos esperando que la promesa de Dios de enviar al Mesías se cumpliera. Por eso cuando le dice Felipe a Natanael que han encontrado al Mesías se extraña un poco y pregunta eso de que si es posible que de Nazaret salga algo nuevo. Y es que estamos seguros de que Jesús, cuando ve a Felipe tras el Jordán le debió decir que Él venía de Nazaret para ser bautizado por Juan.

El caso es que Natanael aún se sorprende más de que Jesús le diga que lo ha visto debajo de una higuera. Por eso sólo cree Natanael que aquel hombre es el Mesías cuando, aunque no es el caso, podría haberlo visto Jesucristo con su vista, a la distancia…

Sin embargo, eso no es nada para lo que aún tiene que ver ellos...



JESÚS, gracias por hacerle ver a Natanael la verdad de las cosas del alma.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2022

Saber reconocer a Cristo

Jn 1, 35-42



Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: ‘Éste es el Cordero de Dios’.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: ‘¿Qué quieren?’

Ellos le respondieron: ‘Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?’
Vengan y lo verán’, les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: ‘Hemos encontrado al Mesías’, que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas’, que traducido significa Pedro.’”


COMENTARIO


Podemos darnos cuenta de que en aquel momento concreto de la vida de Cristo había personas que querían conocerlo. Y es que su maestro, Juan el Bautista, lo había señalado, nada más y nada menos, que como el Cordero de Dios.


Ellos podrían haber hecho otra cosa y no querer conocer a Aquel que había señalado por el Bautista. Sin embargo quisieron saber dónde vivía. Y Jesucristo los llevó donde vivía y allí, según podemos entender de este texto del Evangelio de San Juan, se dieron cuenta de que era el Mesías.


Cuando Andrés llama a su hermano Simón para que acuda donde Cristo, es seguro que no sabía que Cristo le iba a cambiar el nombre por el de Cefas o, lo que es lo mismo, Pedro, pues iba a ser la piedra sobre la que cimentar Su Iglesia.



JESÚS, gracias por haber mostrado abierto con aquellos que querían conocerte.


Eleuterio Fernández Guzmán


3 de enero de 2022

Cumplir con la Ley


Lc 2, 21-24

 

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 

 

COMENTARIO

 

Como se ve en otras ocasiones, la Sagrada Familia era muy reacia a no cumplir la Ley y con todo lo que la misma decía. Y es que ellos, teniendo un Niño como el que tenían debían ser ejemplo de todos aquellos a los que llegara conocimiento de su existencia.

 

El nombre del Niño, Jesús, le había sido indicado de parte de Dios a María aquel día en el que se presentó en su casa el Ángel del Señor a hacerle aquella propuesta irrechazable de si querías ser Madre del Creador.

 

De todas formas, la realidad “humana” se manifiesta en el mismo ser de aquella Familia que, sí, era Sagrada, pero en lo tocante a las cosas del mundo apenas tenían, al presentar a Jesús en el Templo, para poder sacrificar dos tórtolas o pichones de paloma.

 

JESÚS,  gracias por haber permanecido fiel a tu padre y tu Madre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2022

El Principio

 Jn 1, 1-18


1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. 12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan da testimonio de él y clama: ‘Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.’ 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. 17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.”

 

 

COMENTARIO

 

Es cierto y verdad que el comienzo del Evangelio de San Juan es, verdaderamente, espeluznante. Y es que estamos de acuerdo con aquellos que creen que este texto lo escribió después de ver, digamos, el Apocalipsis y por eso sabía eso de “El Principio”.

 

El caso es que no es nada bueno que se diga de la humanidad que Dios, que envía a su Hijo al mundo, no ve recompensada su Voluntad con la aceptación de la Luz que ha querido que ilumine al mundo pero, al parecer y según sabemos, es lo que pasó.

 

Y lo último que nos dice Juan es que sólo Cristo ha visto a Dios y, por tanto, debemos saber que lo que hará a lo largo de su vida es mandato inmediato del Todopoderoso. Y todo esto para que lo tengamos siempre en cuenta.

 

JESÚS,  gracias por haber sido y ser la luz que ilumina al mundo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de enero de 2022

Alabar a Dios

Lc 2,16-21

 

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.”

 

 

COMENTARIO

 

Aquellos pastores no dudaron lo más mínimo acerca de lo que les había dicho el Ángel. Por eso no debieron extrañarse cuando vieron la escena que les había sido dicha. Tampoco debe extrañarnos que contaran a todos lo que les había pasado.

 

La Virgen María, como en otros episodios que contienen las Sagradas Escrituras, guarda en su corazón aquello que le está pasando con relación a su recién nacido hijo. Y es que debería servir de alimento espiritual para toda una vida de amor y de entrega.

 

Y le pusieron por nombre Jesús. Aquel era el que les había dado el enviado de Dios. Cumpliendo con lo establecido en la Ley no dudan en hacer todo lo que se les había dicho. Y es que cumplir con la voluntad de Dios no era nada extraño en ellos.

 

JESÚS, ayúdanos a ser tan cumplidores con la Ley de Dios como lo fueron José y María, alabando a Dios con ello.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de diciembre de 2021

No recibieron a la Luz

Jn 1, 1-5.9-16



Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él, al declarar: ‘Este es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo’.

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia.”



COMENTARIO


El Evangelio de San Juan, aquel discípulo que es, además, autor del Apocalípsis y, por tanto, alguien que sabe lo que dice porque vio mucho y eso lo hace decir la verdad, nos presenta la llegada al mundo del Mesías.

El caso es que en este texto dice algunas veces que Dios envió a Su Hijo al mundo, a quien identifica como la Luz del mundo, pero el mundo estaba a otra cosa y no quisieron recibir a Quien había venido a salvarles.

Por otra parte, debemos tener muy en cuenta lo que dice aquí mismo Juan el Bautista acerca de que él ya puso sobre la pista de que había venido al mundo Quien existía antes que él, desde el Principio de todo y, es más, del Hijo hemos recibido, como dice Juan, gracia sobre gracia o, lo que es lo mismo, dones sobre dones.

JESÚS, gracias por haber sido y ser la Luz del mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de diciembre de 2021

Ana, la profetisa

Lc 2, 36-40



Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.”


COMENTARIO

Es conocido, porque así está puesto en el Nuevo Testamento que, cuando José y María llevaron al Niño Jesús al Templo de Jerusalén para presentarlo al Señor, junto al anciano Simeón estaba otra anciana, de nombre Ana, que también supo darse cuenta de que aquel Niño era el Mesías.

El caso es que daba gracias a Dios Ana. Y las daba porque había apreciado en aquel Niño lo suficiente de su realidad como para darse cuenta de que era, en efecto, el Enviado de Dios. Y fue lo mismo que, como sabemos, decía Simeón.

José y María cumplieron con lo dicho en la Ley al respecto de la presentación del Niño en el Templo Y luego, como aquí mismo se nos dice, aquel Niño siguió creciendo como sucede con cualquiera niño. Sin embargo, Jesús lo hacía en sabiduría y gracia de Dios pues era Dios hecho hombre.



JESÚS, gracias por crecer como quería Dios que crecieses.




Eleuterio Fernández Guzmán

29 de diciembre de 2021

La espada que atravesará el alma

Lc 2, 22-35


"Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: 'Todo varón primogénito será consagrado al Señor'. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con Él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

'Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel'.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: 'Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos'".

COMENTARIO

Es muy cierto que cuando José y María acuden al Templo de Jerusalén para cumplir con la Ley y presentar al Niño Jesús muchas de las cosas que pasan son muy importantes porque nos dicen mucho a los creyentes cristianos. Y es que el anciano Simeón, que llevaba mucho tiempo esperando aquel momento, sabe que por fin ha llegado y que aquel Niño que tiene en sus brazos es el Hijo de Dios. Y no nos extraña, por tanto, que ya no quiera ver nada más porque su corazón ha sido colmado de gozo y alegría.

Sin embargo, lo que le dice a la Virgen María acerca de la espada que ha de atravesar su alma, es bien seguro que la Madre de Dios lo guardó muy bien en su corazón y saldría del mismo en el justo momento en el que su hijo, en su Pasión, entregó su vida por todos nosotros.


JESÚS, consuela a tu Madre de tanto dolor y sufrimiento.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de diciembre de 2021

Santos Inocentes

Mt 2, 13-18


"Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo'.

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:

'Desde Egipto llamé a mi hijo'.

Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

'En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen'".

COMENTARIO

Ciertamente, todo este texto del Evangelio de San Marcos muestra hasta qué punto es posible ser mala persona. Y es que Herodes, viendo que a lo mejor su poder quedaría menguado por el nacimiento del “Rey de los judíos” no tiene otra idea mejor que matar a niños.

José hace bien, por otra parte, haciendo caso del aviso del Ángel del Señor que sabe lo que ha pasado por el corazón de Herodes y teme por la vida del Niño-Dios. Y por eso coge a María y a Jesús y se los lleva al exilio de Egipto.

Todo, sin embargo, se ha de cumplir a su tiempo pues cuando llegue el momento, y siguiendo las palabras del Ángel del Señor, José, María y Jesús volverán a Israel para que se cumpla todo lo escrito.


JESÚS, gracias por cumplir, palabra por palabra, con lo escrito.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de diciembre de 2021

Y creyó, Juan creyó


Jn 20,2-8

 

“El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.”

 

COMENTARIO

 

María Magdalena y las mujeres que la acompañan al sepulcro habían descubierto algo inaudito: no estaba el cuerpo del Señor. Y corren a decírselo al resto de discípulos que ya podemos imaginar lo que piensan de ellas.

 

Por lo que piensan de María Magdalena salen corriendo Simón y Pedro. Quieren comprobar con sus propios ojos eso de que el cuerpo del Maestro no está donde lo dejaron. Y, en efecto, entra primero Pedro y ve que no está.

 

Cuando entra Juan, el más joven de sus Apóstoles, también ve que es cierto: no está el cuerpo de Jesús sino que todo lo que le habían puesto para cubrir su cuerpo y su cabeza está en perfecto orden. Entonces comprende que ha resucitado. Y cree, entonces ve y cree.

 

JESÚS, gracias por haber resucitado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de diciembre de 2021

Y todo se cumplió


Lc 2, 22-35.39-40

 

“22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: = Todo varón primogénito será consagrado al Señor = 24 y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 ‘Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; 30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.’ 33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - 35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.’ 39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él”.

  

COMENTARIO

 

La Ley y la Sagrada Familia

Ciertamente, podemos decir sin temor a equivocarnos, que la Sagrada Familia cumplía con la Ley en todo momento y nada más lejos de la realidad que no lo hiciera. Por eso acuden al Templo en forma y según lo establecido.

  

Simeón

Aquel anciano había tenido, seguramente, una revelación del Espíritu Santo que había escuchado en su corazón. Por eso sabe que aquel Niño es el Mesías enviado por Dios al mundo y por eso sabe, también, lo que le dice a la Virgen María.

 Lo que ha de venir

Lo que anuncia Simeón a María es seguro que lo guardó la Madre de Dios en su corazón y ahí lo llevó durante toda la vida en el mundo de Jesucristo. Por eso, también es seguro, que cuando pasó todo lo que pasó no se extrañó para nada sino que confirmó, entonces, que todo lo dicho por Simeón era cierto y verdad.

  

JESÚS,  gracias por cumplir siempre con la Voluntad de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán