8 de enero de 2022

Lo consigue la confianza

Mc 6,34-44

 

En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: ‘Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer’. Y Él les respondió y dijo: ‘Dadles vosotros de comer’. Y le dijeron: ‘¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?’. Él les contestó: ‘¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo’. Y habiéndolo visto, dicen: ‘Cinco, y dos peces’.


Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres
”.

 

 

COMENTARIO

 

 

Cuando Jesús se encontraba ante una situación difícil de solucionar siempre hacia lo mismo: se dirigía a su Padre y le pedía por aquellos necesitados que, en efecto, lo estaban del cuerpo o del alma.

 

En aquella ocasión prueba a sus apóstoles. Les pide que sean ellos los que ayuden a los muchos necesitados de comida que allí se encuentra. Sin embargo ellos no saben cómo enfrentarse a una situación tan difícil. Les falta, aún, algo de fe.

 

Pero Jesús sabe qué hacer: bendice aquellos pocos bienes que se entregan y pide a Dios. Pide con tal intensidad y tal confianza en su santa Providencia que consigue lo imposible: aún sobraron doce cestas de pan y peces después de alimentar a miles de personas.

 

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener más fe que aquellos apóstoles tuyos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

7 de enero de 2022

Y cumplió Cristo con su misión

Mt 4, 12-17.23-25

 

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado». 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. 25 Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.”

 

 

COMENTARIO

 

Jesucristo, que sabía más que bien que era el Mesías, sabe que, cuando llegue el momento oportuno, sabrá que debe dar comienzo su misión predicadora. Y llega cuando conoce que su primo Juan había sido apresado porque sabe que su futuro no puede ser muy alentador al haber caído en manos de un pecador. Y comienza a predicar la conversión porque es bien cierto que tiene conocimiento perfecto acerca de cómo se alcanza la salvación. Y tal es la Buena Nueva, la Buena Noticia que lleva al mundo conocido entonces. Y, por eso, no nos extraña nada de nada que hubiese un gran número de personas que, escuchando la voz y la palabra de quien enseñaba con autoridad, les prometía el Cielo a cambio de una conversión verdadera y no falsa.

 

 

 

JESÚS, gracias por predicar la conversión de los corazones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de enero de 2022

Se volvieron por otro camino

Mt 2, 1-12


1 Después de nacer Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén 2 preguntando: ‘¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.’

3 Al oír esto, el rey Herodes se inquietó, y con él toda Jerusalén. 4 Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías. 5 ‘En Belén de Judá’, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta: 6 ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel.’

7 Entonces, Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella; 8 y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para que también yo vaya a adorarle.

9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. 11 Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 12 Y, después de recibir en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino.’


COMENTARIO


Es verdad que es algo verdaderamente prodigioso que unos personajes tan importantes como eran aquellos Reyes que venían de muy lejos supieran dónde tenían que ira para adorar al Rey de Reyes. Sin embargo, lo supieron y allí se presentaron.

Los presentes que le llevaban, que era propio de una costumbre de aquel tiempo el llevar un presente cuando alguien se presentaba en casa ajena, eran, como sabemos, oro, incienso y mirra. Y, como también sabemos, mucho se ha escrito sobre el significado de aquellos regalos que mostraban a Quién se dirigían con los mismos.

Y, sin embargo, las sorpresas aún no habían acabado porque aquellos Reyes, que eran tan poderosos en sus tierras, en aquellas a las que habían llegado, estaban perdidos si caían en manos de Herodes. Y estamos que algún Ángel les avisó del peligro que corrían. Y, claro, se fuero por otro camino a sus casas...


JESÚS, gracias por haber recibido a los Reyes Magos y aceptado sus regalos.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de enero de 2022

Encontrar a Cristo

Jn 1, 43-52



Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: ‘Sígueme’.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: ‘Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret’.

Natanael le preguntó: ‘¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?’. ‘Ven y verás’, le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: ‘Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez’.

‘¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael. Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera’.

Natanael le respondió: ‘Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel’.

Jesús continuó: ‘Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees . Verás cosas más grandes todavía’.

Y agregó: ‘Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.’”


COMENTARIO

En realidad, no es nada extraño la reacción primera de aquel hombre justo llamado Natanael. Y es que el pueblo elegido por Dios, el judío, llevaba muchos siglos esperando que la promesa de Dios de enviar al Mesías se cumpliera. Por eso cuando le dice Felipe a Natanael que han encontrado al Mesías se extraña un poco y pregunta eso de que si es posible que de Nazaret salga algo nuevo. Y es que estamos seguros de que Jesús, cuando ve a Felipe tras el Jordán le debió decir que Él venía de Nazaret para ser bautizado por Juan.

El caso es que Natanael aún se sorprende más de que Jesús le diga que lo ha visto debajo de una higuera. Por eso sólo cree Natanael que aquel hombre es el Mesías cuando, aunque no es el caso, podría haberlo visto Jesucristo con su vista, a la distancia…

Sin embargo, eso no es nada para lo que aún tiene que ver ellos...



JESÚS, gracias por hacerle ver a Natanael la verdad de las cosas del alma.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2022

Saber reconocer a Cristo

Jn 1, 35-42



Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: ‘Éste es el Cordero de Dios’.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: ‘¿Qué quieren?’

Ellos le respondieron: ‘Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?’
Vengan y lo verán’, les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.

Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: ‘Hemos encontrado al Mesías’, que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas’, que traducido significa Pedro.’”


COMENTARIO


Podemos darnos cuenta de que en aquel momento concreto de la vida de Cristo había personas que querían conocerlo. Y es que su maestro, Juan el Bautista, lo había señalado, nada más y nada menos, que como el Cordero de Dios.


Ellos podrían haber hecho otra cosa y no querer conocer a Aquel que había señalado por el Bautista. Sin embargo quisieron saber dónde vivía. Y Jesucristo los llevó donde vivía y allí, según podemos entender de este texto del Evangelio de San Juan, se dieron cuenta de que era el Mesías.


Cuando Andrés llama a su hermano Simón para que acuda donde Cristo, es seguro que no sabía que Cristo le iba a cambiar el nombre por el de Cefas o, lo que es lo mismo, Pedro, pues iba a ser la piedra sobre la que cimentar Su Iglesia.



JESÚS, gracias por haber mostrado abierto con aquellos que querían conocerte.


Eleuterio Fernández Guzmán


3 de enero de 2022

Cumplir con la Ley


Lc 2, 21-24

 

Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 

 

COMENTARIO

 

Como se ve en otras ocasiones, la Sagrada Familia era muy reacia a no cumplir la Ley y con todo lo que la misma decía. Y es que ellos, teniendo un Niño como el que tenían debían ser ejemplo de todos aquellos a los que llegara conocimiento de su existencia.

 

El nombre del Niño, Jesús, le había sido indicado de parte de Dios a María aquel día en el que se presentó en su casa el Ángel del Señor a hacerle aquella propuesta irrechazable de si querías ser Madre del Creador.

 

De todas formas, la realidad “humana” se manifiesta en el mismo ser de aquella Familia que, sí, era Sagrada, pero en lo tocante a las cosas del mundo apenas tenían, al presentar a Jesús en el Templo, para poder sacrificar dos tórtolas o pichones de paloma.

 

JESÚS,  gracias por haber permanecido fiel a tu padre y tu Madre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2022

El Principio

 Jn 1, 1-18


1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. 12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan da testimonio de él y clama: ‘Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.’ 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. 17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.”

 

 

COMENTARIO

 

Es cierto y verdad que el comienzo del Evangelio de San Juan es, verdaderamente, espeluznante. Y es que estamos de acuerdo con aquellos que creen que este texto lo escribió después de ver, digamos, el Apocalipsis y por eso sabía eso de “El Principio”.

 

El caso es que no es nada bueno que se diga de la humanidad que Dios, que envía a su Hijo al mundo, no ve recompensada su Voluntad con la aceptación de la Luz que ha querido que ilumine al mundo pero, al parecer y según sabemos, es lo que pasó.

 

Y lo último que nos dice Juan es que sólo Cristo ha visto a Dios y, por tanto, debemos saber que lo que hará a lo largo de su vida es mandato inmediato del Todopoderoso. Y todo esto para que lo tengamos siempre en cuenta.

 

JESÚS,  gracias por haber sido y ser la luz que ilumina al mundo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de enero de 2022

Alabar a Dios

Lc 2,16-21

 

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.”

 

 

COMENTARIO

 

Aquellos pastores no dudaron lo más mínimo acerca de lo que les había dicho el Ángel. Por eso no debieron extrañarse cuando vieron la escena que les había sido dicha. Tampoco debe extrañarnos que contaran a todos lo que les había pasado.

 

La Virgen María, como en otros episodios que contienen las Sagradas Escrituras, guarda en su corazón aquello que le está pasando con relación a su recién nacido hijo. Y es que debería servir de alimento espiritual para toda una vida de amor y de entrega.

 

Y le pusieron por nombre Jesús. Aquel era el que les había dado el enviado de Dios. Cumpliendo con lo establecido en la Ley no dudan en hacer todo lo que se les había dicho. Y es que cumplir con la voluntad de Dios no era nada extraño en ellos.

 

JESÚS, ayúdanos a ser tan cumplidores con la Ley de Dios como lo fueron José y María, alabando a Dios con ello.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de diciembre de 2021

No recibieron a la Luz

Jn 1, 1-5.9-16



Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él, al declarar: ‘Este es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo’.

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia.”



COMENTARIO


El Evangelio de San Juan, aquel discípulo que es, además, autor del Apocalípsis y, por tanto, alguien que sabe lo que dice porque vio mucho y eso lo hace decir la verdad, nos presenta la llegada al mundo del Mesías.

El caso es que en este texto dice algunas veces que Dios envió a Su Hijo al mundo, a quien identifica como la Luz del mundo, pero el mundo estaba a otra cosa y no quisieron recibir a Quien había venido a salvarles.

Por otra parte, debemos tener muy en cuenta lo que dice aquí mismo Juan el Bautista acerca de que él ya puso sobre la pista de que había venido al mundo Quien existía antes que él, desde el Principio de todo y, es más, del Hijo hemos recibido, como dice Juan, gracia sobre gracia o, lo que es lo mismo, dones sobre dones.

JESÚS, gracias por haber sido y ser la Luz del mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de diciembre de 2021

Ana, la profetisa

Lc 2, 36-40



Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.”


COMENTARIO

Es conocido, porque así está puesto en el Nuevo Testamento que, cuando José y María llevaron al Niño Jesús al Templo de Jerusalén para presentarlo al Señor, junto al anciano Simeón estaba otra anciana, de nombre Ana, que también supo darse cuenta de que aquel Niño era el Mesías.

El caso es que daba gracias a Dios Ana. Y las daba porque había apreciado en aquel Niño lo suficiente de su realidad como para darse cuenta de que era, en efecto, el Enviado de Dios. Y fue lo mismo que, como sabemos, decía Simeón.

José y María cumplieron con lo dicho en la Ley al respecto de la presentación del Niño en el Templo Y luego, como aquí mismo se nos dice, aquel Niño siguió creciendo como sucede con cualquiera niño. Sin embargo, Jesús lo hacía en sabiduría y gracia de Dios pues era Dios hecho hombre.



JESÚS, gracias por crecer como quería Dios que crecieses.




Eleuterio Fernández Guzmán

29 de diciembre de 2021

La espada que atravesará el alma

Lc 2, 22-35


"Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: 'Todo varón primogénito será consagrado al Señor'. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con Él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

'Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel'.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: 'Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos'".

COMENTARIO

Es muy cierto que cuando José y María acuden al Templo de Jerusalén para cumplir con la Ley y presentar al Niño Jesús muchas de las cosas que pasan son muy importantes porque nos dicen mucho a los creyentes cristianos. Y es que el anciano Simeón, que llevaba mucho tiempo esperando aquel momento, sabe que por fin ha llegado y que aquel Niño que tiene en sus brazos es el Hijo de Dios. Y no nos extraña, por tanto, que ya no quiera ver nada más porque su corazón ha sido colmado de gozo y alegría.

Sin embargo, lo que le dice a la Virgen María acerca de la espada que ha de atravesar su alma, es bien seguro que la Madre de Dios lo guardó muy bien en su corazón y saldría del mismo en el justo momento en el que su hijo, en su Pasión, entregó su vida por todos nosotros.


JESÚS, consuela a tu Madre de tanto dolor y sufrimiento.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de diciembre de 2021

Santos Inocentes

Mt 2, 13-18


"Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo'.

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:

'Desde Egipto llamé a mi hijo'.

Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

'En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen'".

COMENTARIO

Ciertamente, todo este texto del Evangelio de San Marcos muestra hasta qué punto es posible ser mala persona. Y es que Herodes, viendo que a lo mejor su poder quedaría menguado por el nacimiento del “Rey de los judíos” no tiene otra idea mejor que matar a niños.

José hace bien, por otra parte, haciendo caso del aviso del Ángel del Señor que sabe lo que ha pasado por el corazón de Herodes y teme por la vida del Niño-Dios. Y por eso coge a María y a Jesús y se los lleva al exilio de Egipto.

Todo, sin embargo, se ha de cumplir a su tiempo pues cuando llegue el momento, y siguiendo las palabras del Ángel del Señor, José, María y Jesús volverán a Israel para que se cumpla todo lo escrito.


JESÚS, gracias por cumplir, palabra por palabra, con lo escrito.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de diciembre de 2021

Y creyó, Juan creyó


Jn 20,2-8

 

“El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.”

 

COMENTARIO

 

María Magdalena y las mujeres que la acompañan al sepulcro habían descubierto algo inaudito: no estaba el cuerpo del Señor. Y corren a decírselo al resto de discípulos que ya podemos imaginar lo que piensan de ellas.

 

Por lo que piensan de María Magdalena salen corriendo Simón y Pedro. Quieren comprobar con sus propios ojos eso de que el cuerpo del Maestro no está donde lo dejaron. Y, en efecto, entra primero Pedro y ve que no está.

 

Cuando entra Juan, el más joven de sus Apóstoles, también ve que es cierto: no está el cuerpo de Jesús sino que todo lo que le habían puesto para cubrir su cuerpo y su cabeza está en perfecto orden. Entonces comprende que ha resucitado. Y cree, entonces ve y cree.

 

JESÚS, gracias por haber resucitado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de diciembre de 2021

Y todo se cumplió


Lc 2, 22-35.39-40

 

“22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: = Todo varón primogénito será consagrado al Señor = 24 y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 ‘Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; 30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.’ 33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - 35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.’ 39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él”.

  

COMENTARIO

 

La Ley y la Sagrada Familia

Ciertamente, podemos decir sin temor a equivocarnos, que la Sagrada Familia cumplía con la Ley en todo momento y nada más lejos de la realidad que no lo hiciera. Por eso acuden al Templo en forma y según lo establecido.

  

Simeón

Aquel anciano había tenido, seguramente, una revelación del Espíritu Santo que había escuchado en su corazón. Por eso sabe que aquel Niño es el Mesías enviado por Dios al mundo y por eso sabe, también, lo que le dice a la Virgen María.

 Lo que ha de venir

Lo que anuncia Simeón a María es seguro que lo guardó la Madre de Dios en su corazón y ahí lo llevó durante toda la vida en el mundo de Jesucristo. Por eso, también es seguro, que cuando pasó todo lo que pasó no se extrañó para nada sino que confirmó, entonces, que todo lo dicho por Simeón era cierto y verdad.

  

JESÚS,  gracias por cumplir siempre con la Voluntad de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de diciembre de 2021

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Nace Juan, el Bautista

Lc 1, 57-66

 “57 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. 59 Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían  ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: ‘No; se ha de llamar Juan.’ 

61 Le decían: ‘No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.’ 62 Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 El pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre.’ Y todos quedaron admirados. 64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. 

65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66 todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

COMENTARIO

Todo debía cumplirse según lo había establecido Dios. Por eso, Isabel iba a traer al mundo a su hijo, a su único hijo. La que llamaban estéril iba a dar a la humanidad al último profeta de la Antigua Alianza, quien sería el Precursor del Mesías. 

Zacarías debía estar, primero, preocupado por su propia situación pero, luego, debía estar esperanzado porque sabía que lo que le había dicho el Ángel iba a suceder como había sucedido todo lo que le había dicho. Y recupera la voz cuando hace Juan dándose cuenta de que aquel hijo suyo era un enviado de Dios. 

No es de extrañar, para nada, que todos los presentes se preguntaran qué sería de aquel niño. Y no era nada extraño porque, desde su propia concepción hasta el nacimiento, todo lo sucedido había sido un hecho, verdaderamente, extraordinario y propio, sólo, del poder Dios.

 

DIOS NUESTRO, PADRE NUESTRO, gracias por darnos un testigo tan fiel como fue Juan el Bautista.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

22 de diciembre de 2021

Y se cumplió todo

Lc 1, 46-56


"María dijo:

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono, y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre."

COMENTARIO


Cuando aquella joven llamada María escucha lo que su prima Isabel, ya de mayor edad y ahora embaraza, le dice se debió de producir en su corazón una especie de arrebato que le puso en la boca una serie de palabras que llenan el alma de quien las lee o escucha. Y es que en ellas manifiesta María la Voluntad de Dios y el cumplimiento que de ella se ha dado en el mundo desde que el mundo lo es.

Todo lo que dice María es cierto y verdad y pone sobre la mesas las cartas de un hacer que, partiendo del corazón del Creador, ha llevado a la humanidad por el camino correcto aunque la misma se quisiera desviar en muchas ocasiones.

Y, claro, como el Ángel Gabriel le dijo a María que su prima la llevaba seis meses de embarazo, la desposada de José se quedó con ella, como nos dice el texto bíblico, 3 meses, que eran los que, de ordinario y común proceder del cuerpo humano de la mujer en este caso, le faltaban para que quien sería llamado Juan viniera al mundo.



JESÚS, de nuevo gracias por escoger a una Madre tan servicial como María.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de diciembre de 2021

Conocer pronto a Cristo

Lc 1, 39-45


“39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

 45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’”.




COMENTARIO

Es verdad que la Virgen María o, mejor, aquella joven que aún no había dado a luz al Salvador del mundo, en cuanto supo que su prima Isabel estaba embaraza quiso echarle una mano y salir rauda hacia su pueblo. No lo dudó lo más mínimo pues su actitud de servicio era una característica propia de aquella joven.

Cuando Isabel ve a su prima María venir a visitarla es cierto que algo debía saber pues no es de esperar que quien no sabe nada del recién embarazo de una mujer diga lo que ella dice. Bien podemos pensar que el Espíritu Santo le ha soplado en su corazón y por eso sabe lo que sabe.

Lo bien cierto es que, por eso mismo de saber lo que sabe Isabel, tiene más que claro que lo su prima María ha escuchado del Ángel Gabriel, va a cumplirse palabra por palabra porque es la Voluntad de Dios la que subyace en las mismas.



JESÚS, gracias por escoger a María por Madre.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de diciembre de 2021

Cuando todo se anunció

 Lc 1, 26-38


"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.' María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.' Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.' Y el ángel, dejándola, se fue."

COMENTARIO


Gabriel, aquel al que se llama "Ángel del Señor", es enviado a un pueblo no grande y a Anunciar a una joven muy joven lo que Dios tenía preparado para ella. Y es que la historia de la salvación tenía su punto de salida en aquel momento. Y es lo que hace Gabriel. 


En realidad, lo que hace el Ángel Gabriel es demandar a la joven María si quiere ser Madre de Dios, así de sencillo pero así de difícil la contestación que debía darle María. Y el caso es que, como podemos imaginar, aquella jovencita otra cosa no quería que eso pues estaba entregada, seguramente desde más niña aún, al Todopoderoso.


No deja de sorprendernos, de todas formas, la valentía y la fe que muestra María. Y es que todo lo acepta de tal manera que ella misma se define como “esclava del Señor”. Y es que sabía muy bien lo que eso suponía y es que, acabar siendo Madre del Hijo de Dios no era como para decir otra cosa. Y ella bien que lo sabía.




JESÚS, gracias por haber escogido a una Madre como María.