7 de octubre de 2021

Esclava del Señor

Lc 1,26-38


"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.' María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.' Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.' Y el ángel, dejándola, se fue."



COMENTARIO

No podemos negar que el comienzo de este texto más que reconocido es más que prometedor: Dios envía al Ángel Gabriel. Y lo envía porque tiene una intención más que buena en su corazón: quiere encontrar una madre para su Hijo y, así, para sí mismo, por muy misterioso que eso nos pueda parecer pues lo es…

Ciertamente, aquella joven de Nazaret era poco conocida. Salvo en aquella aldea de Israel nadie salvo sus propios familiares y Dios mismo la conocían. Pero debía tener una vida de fe muy profunda para que el Todopoderoso la escogiese como Madre.

Es verdad que María podría haber dicho que no. Pero la cosa no resulta tan fácil de defender porque, primero, Dios nunca se equivoca y, segundo, porque aquella joven hacía mucho tiempo que se había entregado al Creador en cuerpo y alma.



JESÚS, gracias por escoger una Madre como María.

6 de octubre de 2021

Padre Nuestro

Lc 11, 1-4



1 Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno e sus discípulos: ‘Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos’. 2 Él les dijo: ‘Cuando oréis: Padre, santificado sea tu Nombre, venta tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano, 4 y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.’”


COMENTARIO

Hay discípulos del Hijo de Dios que ansían aprender a orar. Y es que ven cómo lo hace su Maestro y se dan cuenta de que cuando lo hace está muy cerca de Dios. Y ellos quieren hacer lo mismo.

Cuando Jesucristo conoce la intención de aquellos que le siguen más de cerca sabe que tiene una buena oportunidad para enseñar aquello que es esencial sin irse por las ramas en la oración ni nada por el estilo. Y les enseña el Padre Nuestro…

Todo lo que se dice y repite, desde entonces, cuando rezamos el Padre Nuestro es la Verdad y es, además, lo que nos conviene a los hijos de Dios. Nada más y nada menos.



JESÚS, gracias por enseñarnos a orar como Dios quiere que oremos.

5 de octubre de 2021

Dice Cristo que somos malos

Mt 7, 7-11



7 “’Pedid y se os dará; buscar y hallaréis; llamad y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿O acaso alguno entre vosotros que al hijo le pide pan le dé una piedra; 10 o si le pide un pez, le dé una culebra? 11 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!’”


COMENTARIO

Es verdad que lo que dice el Hijo de Dios tiene todo que ver con nuestra forma de ser y que es que, como suele decirse, tenía calados a los de su tiempo e, incluso, a nosotros mismos. Y es que sabe que somos malos…

De todas formas, no es poco generoso Jesucristo porque sabe que su Padre y el nuestro es bueno y misericordioso y cada vez que un hijo suyo le pide algo que le conviene recibir… lo otorga sin problema alguno.

El ejemplo que pone el Hijo de Dios es síntoma de que conoce muy bien a sus hermanos los hombres. Y es que nadie, que esté en su sano juicio, dará algo malo a alguno de sus hijos ni tendrá intención mala contra él.


JESÚS, gracias por decir las cosas como son aunque puedan dolernos.



Eleuterio Fernández Guzmán

4 de octubre de 2021

El prójimo

 Lc 10, 25-37

 

“25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?’ 26 El le dijo: ‘¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?’ 27 Respondió: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo’. 28 Díjole entonces: ‘Bien has respondido. Haz eso y vivirás’. 29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’ 30 Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. 31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 32 De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. 33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; 34 y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.’ 36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’ 37 El dijo: ‘El que practicó la misericordia con él’. Díjole Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo’. 38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa.”

 

COMENTARIO

 

No es nada extraño que, en más de una ocasión, le preguntasen al Hijo de Dios por la vida eterna. Es decir, que había una gran necesidad espiritual de conocer acerca de la misma. Y la había porque nadie, en su sano juicio, quiere otra cosa para su alma.

 

La explicación que da Jesucristo tiene un sentido más que conocido desde entonces. Y es que mucho se dice acerca de la necesidad de auxiliar al prójimo, mostrando así amor, que necesita auxilio y ayuda.

 

Luego, seguramente, viene lo peor. Y es que una cosa es escuchar lo que dice el Maestro y otra, muy distinta, seguirlo a rajatabla. Y eso es lo que pide a quien le ha preguntado y, a lo mejor, es lo que no quiere llevar a cabo…

 

JESÚS,  ayúdanos a tener en cuenta al prójimo en nuestra vida.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de octubre de 2021

La ley de Dios


Mc 10, 2-12

 

2 Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: ‘¿Puede el marido repudiar a la mujer?’ 3 Él les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?’ 4 Ellos le dijeron: ‘Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.’ 5 Jesús les dijo: ‘Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. 6 Pero desde el comienzo de la creación, = El los hizo varón y hembra. =7  = Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, =8 = y los dos se harán una sola carne. = De manera que ya no son dos, sino  una sola carne.9 Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.’10 Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. 11Él les dijo: ‘Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; 12 y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

 

 

COMENTARIO

 

Como era lógico para aquellos que formaban parte del pueblo judío, lo que era su costumbre a la hora de tener en cuenta su vida les hacía imposible creer que otra forma de hacer las cosas fuera posible.

 

El Hijo de Dios, sin embargo, tenía algo que decir que era muy importante: aquello que ellos creían, ahora al respecto del matrimonio, no era la voluntad de Dios pero el Todopoderoso, viendo que ellos, sus padres y antepasados, permitió ciertas actuaciones.

 

La verdad es que las palabras de Jesucristo pueden parecer muy duras pero la verdad es que son la Voluntad de Dios y sólo por eso deben ser respetadas y cumplidas.

 

 

 

JESÚS,  gracias por decir las cosas como son aunque puedan doler.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de octubre de 2021

Ser como un niño

Mt 18, 1-5.10


"En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: '¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?'.

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: 'Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.¡'"

COMENTARIO

Resulta curioso ir viendo como, a lo largo de la Sagrada Escritura, el Hijo de Dios rompe con muchas de las cosas que, hasta entonces, se entendían lógicas y normales. Así, por ejemplo, eso es lo que hace hoy cuando le da la importancia que un niño tiene como persona pues es sabido que, en su tiempo, los niños no eran tenidos en cuenta.

El caso es que lo dice Jesucristo con toda claridad: quien recibe a un niño, lo recibe a Él mismo y eso supone que también se recibe a Dios. De aquí la importancia que le da a un ser humano que sí, a lo mejor aporta poco al devenir de la sociedad en cuanto a lo económico aunque bien se sabe que eso no es necesario.

Y ya, para finalizar, algo que debería tener en cuenta siempre: los niños tienen, claro, ángeles y los mismos miran el rosto de Dios… Y eso no es poco sino mucho y más que mucho.


JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de octubre de 2021

Rechazar a Dios

Lc 10, 13-16



13 ‘¡Ay de ti, Corazin! ¡Ay de Ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. 14 Porque eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. 15 Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! 16 ‘Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.’”


COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios parece muy airado en este texto del Evangelio de San Lucas. Y cualquiera diría que también Jesucristo puede enfadarse pues, es verdad, también se le ve enfadado en algunas ocasiones aunque no sea por capricho sino porque sabe que es muy importante que se conozca su mensaje al haber sido enviado por el Todopoderoso a que el mundo cambiase el corazón y se salvase.

No es poco lo que dice Jesucristo aquí. Y es que quien no acepta al Hijo de Dios no es que haga eso con, digamos, un hombre sino que hace lo mismo con Aquel que lo ha enviado que no otro que Dios mismo. Y por eso conmina a la conversión a todos aquellos (aquí a ciudades) que se alejan del Creador no creyendo, a pesar de los milagros que han visto realizarse en sus calles, en su Enviado.

El caso es que Jesucristo habla de "juicio". Y es que habrá, sí que habrá juicio...


JESÚS, gracias por decir la verdad de una forma tan clara.


Eleuterio Fernández Guzmán

29 de septiembre de 2021

Con toda claridad

Jueves, 30 de septiembre de 2021


Lc 10, 1-12


"El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: ‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad'”.


COMENTARIO

Ciertamente, hay quien pueda creer que tener por bueno que el Hijo de Dios bajó del Cielo y se encarnó… es cosa de poca importancia y que no es más que algo dicho para contentar a muchos. Es decir, hay quien pueda rechazar a Cristo, a su mensaje y a todo lo que supone aceptarlo en el corazón y en la práctica.

Sin embargo, este texto es bien claro y no cabe duda alguna a tal respecto. Y es que aquellos 72 fueron por el mundo al que pudieron alcanzar con los medios de entonces a predicar la Buena Noticia. Y ya podemos imaginar que habría lugares donde los aceptasen y quisiesen escuchar e, incluso, convirtiesen su corazón. Pero también habría lugares donde lo mejor que les pudo pasar a los enviados fue que escaparan con vida…

Pues bien, Jesucristo es bien claro porque no deja lugar a dudas acerca de qué sucederá a los que desprecien la Buena Noticia: tendrán un mal final. Y, aunque, a lo mejor, eso no sucediera en aquel mismo momento… llegaría uno en el que la justicia de Dios se hiciera efectiva.

Y eso está puesto para aquellos que, conscientemente, rechazan a Jesucristo que es lo mismo que rechazar a Dios. ¿Y eso muestra que Dios es vengativo? No, lo que muestra es que hay quien no sabe lo que le conviene.


JESÚS, gracias por ser tan franco.


Eleuterio Fernández Guzmán

Creer sin ver

Jn 1, 47-51


"Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: 'Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez'.

'¿De dónde me conoces?', le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: 'Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera'.

Natanael le respondió: 'Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel'.
Jesús continuó: 'Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía'.

Y agregó: 'Les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'”.


COMENTARIO

Cualquiera podría decir que a Natanael le bastaba muy poco para creer y que, a lo mejor, era demasiado poco. Y es las palabras del Hijo de Dios son suficientes como para que crea, sepa, que es el Enviado de Dios y, es más, el Rey de Israel.

Lo bien cierto es que nadie le dice a Natanael que Jesucristo lo ve, digamos, de forma espiritual. Y es que lo podía haber visto físicamente cuando estaba debajo de la higuera y ya está. Sin embargo, decirle eso a aquel buen israelita y creer en el Mesías fue todo uno.

Sin embargo, Jesucristo sabe muy bien que aquello no es gran cosa pues, como bien le dice a Natanael, verá cosas más importantes como lo de los ángeles subir y bajar sobre el Hijo del hombre y estamos más que seguros que los que escuchaban a Cristo no entendieron gran cosa… todavía.



JESÚS, gracias por decir que lo importante es siempre lo importante.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de septiembre de 2021

Un ansia desmedida

Lc 9, 51-56


"Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de Él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.

Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: 'Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?' Pero Él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo."



COMENTARIO

Podemos decir que este texto del Evangelio de San Lucas clarifica mucho acerca de cómo somos los hombres y cómo es Dios. Y es que el proceder de dos de los discípulos, digamos, más arraigados en el corazón del Hijo de Dios no es de lo más recomendable.

No nos extraña para nada que Santiago y Juan quisieran fulminar a los samaritanos que no querían que pasasen por su pueblo. Y es que aquellos no eran favorables a los judíos y ni siquiera querían tenerlos cerca. Y la respuesta de Santiago y Juan era, sencillamente, la violencia que, además, iban a pedir a Dios…

Lo que hace Jesucristo muestra hasta qué punto andaban errados los Zebedeos. Y es que el Maestro los reprende pues bien sabía que así no se podían hacer las cosas sino, justamente, al revés: comprender a los que no los querían cerca.



JESÚS, gracias por ser tan comprensivo y misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de septiembre de 2021

Los que se salvan

  

Lc 13,22-30

En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: ‘Señor, ¿son pocos los que se salvan?’. El les dijo: ‘Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’, y os volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos’”.

 

 

COMENTARIO

 

Querer salvarse no es nada extraño pues la vida eterna es anhelo de cualquiera que quiera ver a Dios. Por eso aquellos le preguntan si se salvarán muchos o pocos… para ver si están entre los elegidos del Creador.

 

Jesús sabe cómo se entra en el definitivo Reino de Dios. Lo dice muchas veces a lo largo de su predicación. Y la cosa no parece fácil pues siempre hace referencia a la dificultad, al a puerta estrecha que es la del sacrificio y la entrega al prójimo.

 

Muchos, sin embargo, pareciera que no comprendan lo que quiere decir el Señor. Y es así porque no comprenden que importa la misericordia y el amor, la caridad… en suma. Para ellos habrá el rechinar de dientes… y el llanto.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser del grupo de los que entran en el definitivo Reino de Dios… por haberlo merecido.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

 

26 de septiembre de 2021

Hacer el bien

Mc 9, 38-43. 45. 47-48

 

38 Juan le dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.’ 39 Pero Jesús dijo: ‘No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea  capaz de hablar mal de mí.40 Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.’

 

41 ‘Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su  recompensa.’42 ‘Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. 43 Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.45 Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser  arrojado a la gehenna.47 Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, 48 donde = su gusano no muere y el fuego no se apaga’”.

 

 

COMENTARIO

 

 

Hay que reconocer que en algunas ocasiones las palabras del Hijo de  Dios son duras de escuchas y, es más, aún más duras de llevar a la práctica. Y las que dice hoy son…

 

En este texto del Evangelio de San Marcos, Jesucristo nos viene a decir que aquellos sentidos con los que podemos pecar deben ser eliminados pero no como alguno puede pensar sino, simplemente, controlados y dominados por nosotros.

 

Y hay algo terrible de lo que nos habla Cristo: el Infierno, que llama “gehenna”, que es un lugar donde el fuego no se apaga y el gusano que corroe no muere  y donde van a parar las almas que no han sido capaces, muchas veces, de controlar sus sentidos…

 

 

 

JESÚS,  gracias por advertirnos de forma tan clara.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de septiembre de 2021

Querer saber


Lc 9, 43b-45

43b Estando todos maravillados por todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: 44 ‘Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres’. 45 Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.”

COMENTARIO

Ciertamente no era nada extraño que todos los que eran testigos de lo que hacía y decía el Hijo de Dios se maravillaran de eso pues no era nada normal que un hombre hiciera lo que hacía aquel Maestro.

Sin embargo, digamos que Jesucristo les va a aguar la fiesta que ellos tenían, viviendo en su mundo, al decirles cómo va a ser la vida futura del Hijo del hombre o, lo que es lo mismo, de Él. Y según dice no va a ser nada buena.

Ellos, sin embargo, y como nos dice este texto del Evangelio de san Lucas, tenían miedo de preguntarle. Y es que en otras ocasiones habían manifestado su total ignorancia sobre todo aquello que les estaba enseñando pues, como aquí se nos dice, aún no tenían abierto el entendimiento. Eso… ya llegaría más tarde.



JESÚS, gracias por ser tan franco acerca de tu destino.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de septiembre de 2021

¿Quién es Cristo para nosotros?


Lc 9, 18-22

"Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con Él, les preguntó: '¿Quién dice la gente que soy Yo?'

Ellos le respondieron: 'Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado'.

'Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy Yo?”'

Pedro, tomando la palabra, respondió: 'Tú eres el Mesías de Dios'.

Y Él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a nadie, diciéndoles:

'El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos 'sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”



COMENTARIO

Lo bien cierto es que puede parecernos extraño que el Hijo de Dios tuviese necesidad de saber lo que pensaba la gente de su persona, quién creían que era o, en fin, lo que pudiera decir de Él.

Los Apóstoles, al menos alguno de ellos, saben que aquel Maestro que les enseña no es un maestro más sino que, como dice Pedro, es nada más y nada menos que “El Cristo de Dios” que es lo mismo que decir que es el Mesías, el Enviado de Dios.

Sin embargo, les queda algo muy duro que escuchar y es que tal Maestro, a quien ellos han seguido dejándolo todo, va a morir de forma inmerecida. Y bien sabemos que ellos no querían que eso fuese así.



JESÚS, gracias por ser tan verdadero y leal.



Eleuterio Fernández Guzmán

23 de septiembre de 2021

Querer ver a Cristo

Lc 9, 7-9



7 Se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; 8 otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. 9 Herodes dijo: ‘A juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de que oigo tales cosas?’ Y buscaba verle.”


COMENTARIO

Es más que sabido que Herodes se creía en poder de hacer todo lo que le viniese en gana pues tal era el que tenía. Por eso se permite el lujo de decir que fue él quien decapitó a Juan el Bautista. Y es que creía que todo era suyo e, incluso, la mano que mata también.

Todo le parecía extraño a Herodes. Y es que seguramente le habrían dicho que había un hombre, de nombre Jesús, que hacía cosas extraordinarias y también decía palabras muy importantes. Por eso quería verlo pues tenía curiosidad en conocer a esa persona de la que hablaban mucho.

El caso es que, como sabemos, cuando lo vio en la noche de la Pasión de Nuestro Señor demostraría su necedad y su falta de sentido común



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta las últimas consecuencias.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de septiembre de 2021

Proclamar el Reino de Dios



Lc 9, 1-6

"Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para sanar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: 'No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos'”.

Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos en todas partes.


COMENTARIO

Ciertamente, como el Hijo de Dios había escogido a Doce que iban a ser sus Apóstoles, creyó que lo mejor era que empezaran a hacer su trabajo y los envía por el mundo conocido (suponemos que cerca) para que cumpla con tal misión.

El caso es que el Señor no los envía, así, sin más sino que les da autoridad sobre el Mal para que puedan controlarlo y dominarlo como Él mismo puede controlar y dominar a todo aquel ser que se oponga a la Voluntad de Dios.

De todas formas Jesucristo no quiere obligar a nadie a creer en la Buena Noticia ni a que el Reino de Dios ya está el mundo. Deja la posibilidad de aceptar el mensaje que sus Apóstoles iban a llevar por los caminos o no aceptarlo.

JESÚS, gracias por enviar, gracias por enviarlos.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de septiembre de 2021

Los consejos fuertes de Dios

Mt 9, 9-13


"Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con Él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: '¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?'
Jesús, que había oído, respondió: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: 'Yo quiero misericordia y no sacrificios'. Porque Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores'”.



COMENTARIO

Francamente podemos decir que este texto del Evangelio de San Mateo está repleto de palabras que, dichas por el Hijo de Dios, deberían hacernos pensar, al menos, un poco. Así, por ejemplo, que:

-Son los necesitados de auxilio espiritual a los que Cristo ayuda,

-Cristo vino por primera vez al mundo a salvar a los pecadores.

Esto, dicho así pudiera parecer cosa de poca importancia. Sin embargo, nos muestra hasta qué punto la misión a la que fue enviado por Dios su Hijo no era poca cosa sino que, sin duda alguna, le supuso, por ejemplo, tener que enfrentarse con personas que no lo querían, precisamente, por lo que hacía.

Y es que, por decirlo pronto, Cristo es Salvador y tuvo que serlo.


JESÚS, gracias por haber venido al mundo a salvarnos a los pecadores.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de septiembre de 2021

Que no quede nada oculto


Lc 8, 16, 18

 

“Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.”

 

 

COMENTARIO

 

De lo mucho que el Hijo de Dios dijo a lo largo de su vida, hay algo que nunca deberíamos olvidar porque tiene que ver con nuestra salvación eterna porque nada de lo que hacemos deja de tener trascendencia para la misma.

 

Dios, que todo lo sabe, nos ha dado gratuitamente muchos dones y bienes que no pueden quedar ciegos. También nos ha dado su Palabra que no podemos tener egoístamente sino, al contrario, transmitirla en la medida de nuestras posibilidades.

 

Y algo más que es crucial. Y es Cristo sabe que hay muchos hermanos suyos que creen tener una gran fe cuando, en realidad, son nidos hipócritas y sepulcros blanqueados. Y a esos todo se le quitará…

 

 

JESÚS,  ayúdanos a tener una fe firme y franca.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de septiembre de 2021

Ser como un niño

Mc 9, 30-37

 

30 Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, 31 porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le  matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.’ 32      Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 33 Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: ‘¿De qué discutíais por el camino?’ 34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. 35    Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: ‘Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.’ 36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: 37 ‘El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.’”

 

COMENTARIO

 

Tampoco debería extrañarnos que aquellos hombres, que apenas habían entendido nada de lo que les estaba enseñando el Hijo de Dios, tampoco comprendiesen aquello de que su Maestro iba a morir y luego a resucitar.

 

Al contrario era la verdad: no entendían casi nada y lo único que les preocupaba era saber, por decirlo pronto, quién era el primero de ellos porque querían el poder que ellos entendían que eso suponía.

 

Sin embargo, las cosas no iban por ese camino sino que, al contrario, debían ser como niños si es que querían ser recibidos por Dios. Y ellos, seguros estamos de eso, aún se extrañaron más que Cristo les hablara así de aquellas personas, los niños, a los que ellos consideraban tan poca cosa…

 

JESÚS,  gracias por poner las cosas en su sitio.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de septiembre de 2021

Salió el sembrador…

Lc 8, 4-8.11-15



"Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, Él les dijo, valiéndose de una parábola: 'El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y éstas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno'.

Y una vez que dijo esto, exclamó: '¡El que tenga oídos para oír, que oiga!'

Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: 'A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.

La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.

Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia'”.


COMENTARIO

Si hay una parábola que nos muestra hasta dónde podemos llegar en cuanto fieles discípulos de Cristo e hijo de Dios es la llamada “del sembrador”. Y es que en ella podemos apreciar los niveles, por decirlo así, de fe a los que podemos llegar siendo alguno de ellos más común de lo que creemos y, a lo mejor, alguno que otro menos común aunque debería ser el más común de todos.

Nosotros somos la tierra donde el sembrador, que suponemos es Dios mismo, pone la semilla de la fe para que la misma crezca. Sin embargo, no siempre estamos preparados para recibir tal semilla y muchas veces la cosecha no es buena y no damos buen rendimiento espiritual.

El caso es que nosotros deberíamos ser como la tierra bien preparada para recibir la semilla de la fe y que, luego, diera un rendimiento alto, más que alto, altísimo.


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa que debemos ser tierra buena.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de septiembre de 2021

Aquellas mujeres


Lc 8, 1-3


1 Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce. 2 y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios. 3 Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. “



COMENTARIO


Este texto del Evangelio de San Lucas nos muestra que, en tiempos del Hijo de Dios, Jesucristo fue un avanzado a su tiempo y trató por igual a hombres y a mujeres. Pero no lo hizo por algún tipo de modernidad ni nada por el estilo sino porque siempre protegía a las personas más desprotegidas como, en su tiempo, decimos, era la mujer. Y por eso, además de los DOCE lo acompañaban una cantidad grande de mujeres a las que, además, se las nombra.

Seguramente, hoy día no parece importante eso del nombre. Sin embargo, en las Sagradas Escrituras que alguien aparezca sin nombrarlo es signo inequívoco de desprecio. Y aquí las mujeres son citadas por nombre por lo que podemos entender que se les daba mucha más importancia de la que parece y la que, hoy día, se insinúa al respecto de Cristo o, mejor, de los discípulos que luego vinieron.



JESÚS, gracias por tu bondad y misericordia.



Eleuterio Fernández Guzmán