Lc 7, 36-38.41-50
16 de septiembre de 2021
La fe mueve corazones
15 de septiembre de 2021
Y nos la dio por Madre
Jn 19,25-27
14 de septiembre de 2021
Para que el mundo se salve
Jn 3, 13-17
13 de septiembre de 2021
La fe mueve corazones
Lc 7, 1-10
“Jesús entró en Cafarnaúm. Había allí un centurión que tenía un
sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído
hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a sanar
a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia,
diciéndole: ‘Él merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y
nos ha construido la sinagoga’. Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca
de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: ‘Señor, no te
molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré
digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente
se sanará. Porque yo –que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo
soldados a mis órdenes– cuando digo a uno: ‘Ve’, él va; y a otro: ‘Ven’, él
viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘¡Tienes que hacer esto!’, él lo hace”. Al
oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo
seguía, dijo: ‘Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”’
Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente
completamente sano.”
COMENTARIO
El
caso de aquel centurión que pide, con toda humildad y fe, es síntoma de lo que
debe hacer un creyente y que no es otra cosa que creer. Y es que aquel hombre confiaba
en el Maestro de Nazaret y sólo podía esperar algo bueno de su ser y actuar.
Este
texto del Evangelio de San Lucas es un ejemplo de qué es lo que nosotros debemos
hacer. Y no se trata de algo que pudiera considerarse grandilocuente sino, al
contrario, bien sencillo: creer.
La
fe mueve el corazón del Hijo de Dios. Y lo mueve en beneficio de aquel que pide
intercediendo por su prójimo a quien, como aquí vemos, quería mucho. Y eso sólo
pudo derretir el corazón de Cristo.
JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso.
Eleuterio Fernández Guzmán
12 de septiembre de 2021
Saber quién es Cristo
Mc 8, 27-35
“27 Salió
Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el
camino hizo esta pregunta a sus
discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que soy yo?’ 28 Ellos le dijeron:
‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.’
29 Y él les preguntaba: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’’ Pedro le
contesta: ‘Tú eres el Cristo.’ 30 Y les mandó enérgicamente que a nadie
hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía
sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los
escribas, ser matado y resucitar a los tres días. 32 Hablaba de esto
abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. 33 Pero él,
volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole:
‘¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios,
sino los de los hombres.’ 34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos,
les dijo: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.35 Porque quien
quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el
Evangelio, la salvará’”.
COMENTARIO
No
es nada extraño que cuando alguien nos dice que va a sufrir mucho por culpa de
otros intentemos que eso no sea así porque no comprendemos que pueda serlo Y
eso es lo que pasa con Pedro.
Pedro
no quiere el mal para el Hijo de Dios. Y
eso no es nada raro sino, humanamente, comprensible. Sin embargo, Jesucristo,
que conocía a la perfección la Voluntad de Su Padre, sabía que su discípulos hablaba
como hombre.
De
todas formas, bien lo dice Jesucristo: quien quiera salvar su vida, la eterna,
deberá perder la mundana. Sólo así es posible alcanzar la existencia que añora
todo hijo de Dios.
JESÚS, gracias por mostrarnos el camino hacia el Cielo.
Eleuterio Fernández Guzmán
11 de septiembre de 2021
No conviene ser necios
Lc 6, 43-49
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla su boca.
¿Por qué ustedes me llaman: 'Señor, Señor', y no hacen lo que les digo? Yo les diré a quién se parece todo aquél que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la inundación, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande."
10 de septiembre de 2021
¡Cuidado con lo que creemos ser!
Lc 6, 39-42
9 de septiembre de 2021
¿Ley?, la de Dios
Lc 6, 27-38
8 de septiembre de 2021
Nace María, Madre de Dios y Madre nuestra
María, pequeño retoño de Dios
venido al mundo
para que el mundo se salve;
María, luz entre las luces
que Dios ha puesto,
salvadora de los hombres
y esperanza de una humanidad
cansada y tibia.
María, naces por Voluntad
del Padre,
Inmaculada, Virgen serás siempre
e intercesora de tus hijos
los hombres.
María, recordamos que tu corazón
diría sí, luego, años después.
Y así, en aquel momento,
Ana y Joaquín, tus padres del mundo,
supieron que Dios es grande
y es bueno.
María, recordamos tu nacimiento
y la venida al mundo
de la Mediadora.
María, ahora que hay quien no cree,
que hay quien blasfema,
que hay quien no ama a Dios, tu Padre y el nuestro,
María, decimos, pide al Creador
por aquellos que no aman, que blasfeman,
que no creen.
María, amada y anhelada María,
ahora naces para cada uno de nosotros
y nosotros te agradecemos que quisieras, luego,
que todos fuéramos hijos tuyos.
María, hoy naces y lo haces siempre,
en nuestro corazón, como otra Natividad,
la que Dios quiso que fuera, con la tu hijo,
ejemplo.
María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros.
Eleuterio Fernández Guzmán
7 de septiembre de 2021
Y escogió a Doce
Lc 6,12-19
“En
aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración
de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre
ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su
hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a
Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas
Iscariote, que llegó a ser un traidor.
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de
discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y
de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser
curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos
quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una
fuerza que sanaba a todos”.
COMENTARIO
Jesús oraba mucho. Decir eso pudiera
parecer algo normal. Sin embargo, hay que añadir, además de que fuera normal
que orara mucho, que lo hacía para encontrar respuesta a lo que su corazón le
estaba pidiendo. Y eso hace en esta ocasión.
Jesús ha de escoger a los que estarán más
cerca de Él. Y escoge no a ilustres personajes de su tiempo sino a personas
humildes con trabajos humildes. Los quiere así porque su corazón no estaba
viciado de las tergiversaciones a las que habían llegado los “sabios” acerca de
la Ley de Dios.
No tarda nada Jesús en enseñar a sus
apóstoles. En cuanto bajan de allí se encuentran a mucha gente que quiere ver
al Maestro. Y el Maestro no les niega su ayuda sino que, al contrario, cura a
todo enfermo y transmite la Palabra de Dios a todo aquel que quiera escucharle.
JESÚS, aquellos a los que escoges para ser sus apóstoles,
tus principales testigos, ven lo que puedes hacer. Ayúdanos a creer como ellos
creyeron.
Eleuterio Fernández Guzmán
6 de septiembre de 2021
Una lección de misericordia
Lc 6,6-11
“Sucedió que entró Jesús
otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía
la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba
en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus
pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte ahí en
medio’. Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: ‘Yo os pregunto
si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en
vez de destruirla’. Y mirando a todos ellos, le dijo: ‘Extiende tu mano’. Él lo
hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí
qué harían a Jesús.”
COMENTARIO
Los que persiguen a Jesús aprovechan
cualquier situación para ponerlo en entredicho y hacer ver que, según ellos,
incumple muchos preceptos de la Ley. Aquel del sábado, además, era de los más
importantes.
Jesús sabe, sin embargo, que su misión no
consistía en contentar a los poderosos sino en tener en cuenta a los
necesitados y aquel hombre, que tenía la mano derecha seca, no era poco
necesitado. Y lo cura.
Ellos, los que lo persiguen, no creen que
sea importante curar sino hacerlo en sábado. Y Jesús, que tenía más claras las
prioridades a seguir y a tener en cuenta, no duda lo más mínimo en hacer lo que
debe hacer. Por eso los malvados se preguntaban qué iban a hacer con Jesús…
JESÚS, ayúdanos a tener en cuenta la misericordia de Dios.
Eleuterio Fernández Guzmán
5 de septiembre de 2021
Todo lo hace bien
Mc 7, 31-37
“31 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo,
por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. 32 Le presentan un
sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre
él. 33 El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y
con su saliva le tocó la lengua. 34 Y,
levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: = ‘Effatá’, que quiere
decir: ‘¡Abrete!’35 Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura
de su lengua y hablaba correctamente. 36 Jesús les mandó que a nadie se lo contaran.
Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. 37 Y se
maravillaban sobremanera y decían ‘Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos
y hablar a los mudos.’”
COMENTARIO
No
es nada raro que hubiera quien se extrañara de lo que hacía el Hijo de Dios
porque no entraba en su cabeza aquello que era, verdaderamente, extraordinario.
Es
cierto y verdad que aquella persona lo estaba pasando más que mal en su
situación: sordo y, como podemos imaginar, casi mudo, no tenía un lugar muy
apropiado para vivir en aquella sociedad.
Tampoco
nos extraña nada de nada que dijeran de Jesucristo que todo lo había hecho bien
porque es más que seguro que conocieran todos sus haceres y decires y de eso
sólo se podía decir que, en efecto, todo lo había hecho bien.
JESÚS, gracias por hacerlo todo bien.
Eleuterio Fernández Guzmán
4 de septiembre de 2021
Señor del sábado
Lc 6, 1-5
3 de septiembre de 2021
Odres y corazones
Lc 5, 33-39
2 de septiembre de 2021
Seguir a Cristo
Lc 5, 1-11
Simón le respondió: 'Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si Tú lo dices, echaré las redes'. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: 'Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador'. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Pero Jesús dijo a Simón: 'No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres'.
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron."
1 de septiembre de 2021
La Buena Nueva del Reino
31 de agosto de 2021
La fama de Cristo
Lc 4, 31-37
30 de agosto de 2021
A veces la verdad puede doler
Lc 4, 16-22.24-27.29-30
“En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se
había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se
puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y,
desarrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: ‘El Espíritu del
Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el
Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los
ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de
gracia del Señor.’
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le
ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a
decirles: ‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.’ Y añadió: ‘Os
aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra.’
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron
furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del
monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se
abrió paso entre ellos y se alejaba.
COMENTARIO
Suponemos
que los que estaban escuchando en la Sinagoga a Jesús lo hacían con agrado. Es
decir, les estaba explicando la parte de las Sagradas Escrituras que le había tocado
leer y, hasta ahí, todo les parecía bien. Sus palabras, seguramente dulces y
acertadas debieron llegar al corazón. Y es que aquello de curar a los enfermos
y dar la libertad a los cautivos, a ellos, les sonaba a la libertad frente al
invasor romano.
Sin
embargo, al parecer no le gustó para nada que les dijera que Él era el Ungido
de Dios, el Mesías enviado por el Creador al mundo para que el mundo se
salvase. Y no les debió gustar porque, además de aquellas palabras habían escuchado
otras de parte de Jesucristo y no estaban para nada de acuerdo con ellas. Y
así, simplemente, lo querían matar.
Nosotros
sabemos que Dios es Bueno porque, de no serlo, es fácil imaginar el destino aciago
de aquellos que pretendían, gran necedad aquella, matar a su hijo antes de
tiempo…
JESÚS, gracias por ser tan bueno con quienes no lo
merecemos.
Eleuterio Fernández Guzmán
29 de agosto de 2021
De dentro del corazón
Mt 7, 1-8.14-15.21-23
“1 Se reúnen junto
a él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén.2 Y al ver
que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, 3 - es que los fariseos y todos los judíos
no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición
de los antiguos,4 y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay
otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas -.5 Por ello, los fariseos y los escribas le
preguntan: ‘¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los
antepasados, sino que comen con manos impuras?’ 6 El les dijo: ‘Bien profetizó
Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: = Este pueblo me honra con
los labios, pero su corazón está lejos de mí. = 7 = En vano me rinden culto,
ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. = 8 Dejando el
precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.’
14 Llamó otra vez a la gente y les dijo: ‘Oídme todos y entended.15 Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre.
21 Porque de
dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones,
robos, asesinatos, 22 adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje,
envidia, injuria, insolencia, insensatez.’”