20 de julio de 2021

Hacer la Voluntad de Dios

 

Mt 12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte”.


Jesús le respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

 

COMENTARIO

 

 

Podemos imaginar al Hijo de Dios rodeado de mucha gente que quiere escucharlo pues, al parecer, nunca se cansaban de llevar a su corazón las palabras de aquel Maestro de Nazaret.

 

También podemos imaginarnos que su madre, la Virgen María, visto que podían pasar muchos días sin ver a su hijo Jesús, quisiera hablar con Él y que hubiera quien dijera al Maestro, eso, que había quien lo llamaba.

 

Jesucristo, no haciendo de menos a su Madre sino justamente al contrario, dice eso que pudiera parecer desprecio. Sin embargo, ¿quién había cumplido mejor la Voluntad de Dios que María?

 

 

 

JESÚS,  gracias por dar a entender perfectamente el ser de la Virgen María.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de julio de 2021

No necesitar señal alguna

Mt 12,38-42

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

 

COMENTARIO

 

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

 

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

 

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

18 de julio de 2021

Sigamos al Buen Pastor

Mc 6,30-34

 

“30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que  habían hecho y lo que habían enseñado. 31 Él, entonces, les dice: ‘Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.’ Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. 32 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. 33 Pero los vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.”

 

 

COMENTARIO   

 

Ciertamente, nos podemos imaginar a los Apóstoles, enviados a su mundo particular, a las tierras donde podían llegar con los medios de entonces, predicando. Y es que el trabajo era mucho y muchos los que debían conocer la Buena Noticia.

 

Que el Hijo de Dios quisiese que descansen era de lo más normal pues estamos más que seguros que a Él tampoco le dejaban tiempo ni para comer como se nos dice en el texto bíblico del Evangelio de San Marcos. Merecían, por tanto, un descanso.

 

Sin embargo, eso, al parecer, no le importaba nada a nadie de los que los seguían. Y es que ellos, como dice Jesucristo, andaban casi como ovejas que no tienen pastor que los guíe. Y Él iba a ser, como sabemos, el Buen Pastor. Y lo fue.

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de julio de 2021

Poner la esperanza en Cristo

 

Mt 12,14-21

En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle. Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ‘He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza’”.

COMENTARIO

 

Todo lo que estaba escrito se iba a cumplir, se estaba cumpliendo. Todo lo que Dios quería para su pueblo se iba llevando a cabo poco a poco, a su tiempo. Por eso a Jesús le debió preocupar que muchos, que sabían lo que tenía que pasar, se opusiesen a la voluntad de Dios.

Jesús, en cuanto hombre, era siervo, el Siervo de Dios. Y todo lo que había estado previsto para su vida en la tierra se estaba cumpliendo paso a paso. Y, es más, en nada se opuso el Hijo a la voluntad del Padre.

¿Qué debía hacer Cristo? Pues todo lo dice bien dicho el evangelista: no iba a terminar con la fe vacilante de quien la tuviese ni a procurar que no la tuviese suficiente se viniese abajo. Al contario era la verdad: iba a sembrar esperanza en el pueblo escogido por Dios.

 

JESÚS,  ayúdanos a no vacilar en nuestra fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de julio de 2021

Hermanos en Cristo

Mt 12, 46-50

 

“Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.’”

 

COMENTARIO

 

Con Jesús había mucha gente. Nos dice este texto del evangelio de san Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo amado para hablar con Él.

 

Muchos de los que escuchan a Jesús tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida.

 

Para Jesús hay algo que es muy importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes sino que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

15 de julio de 2021

El yugo de Cristo

Mt 11,28-30

 

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.

 

COMENTARIO

En muy pocas palabras, el Hijo de Dios pone sobre la mesa lo más importante de su predicación y de su enseñanza. No tiene nada que ver con altas ideas teológicas o que pocos pudieran conocer y entender. No. Se trata de algo muy sencillo pero, es cierto no siempre seguido.

Cristo había venido al mundo a salvar a lo que necesitaba salvarse y a consolar a los desconsolados. Por eso nos habla de que en Él podemos encontrar descanso porque su corazón es el tierno corazón de Dios.

Hay, sin embargo, una carga: el yugo de Cristo. Lo debemos llevar como nos dice el Emmanuel. Sin embargo, no se trata de algo tan pesado que nos haga imposible caminar. No. Al contrario es la verdad: es, en cosa pesada, muy ligera y, además, suave. ¿Se puede pedir más?

 

JESÚS, ayúdanos a llevar tu yugo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de julio de 2021

Una buena elección


 

Conocer a Dios a través de Jesucristo

 

Mt 11, 25-27

 

“25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.’”

 

COMENTARIO

 

Muchos, en tiempos de Jesucristo, se creían sabios porque dominaban los textos sagrados. Eran los considerados inteligentes y a ellos se dirigían los que querían conocer lo que no tenían en su corazón.

Dios, sin embargo, y según dice su Hijo, no querían que esos, los que se consideraban sabios, conociesen la verdad porque podían tergiversarla. Por eso revela lo que es importante a los más sencillos en la fe y Jesús lo sabe. Y lo dice.

Es más, hay algo importante que no debería ser olvidado: Jesucristo, el Hijo, conoce y reconoce que sólo Él ha visto al Padre. Y es que aún no se ha abierto el Cielo y, lógicamente, sólo el Hijo, en efecto, ha visto al Padre desde el que ha sido enviado al mundo.

 

JESÚS, gracias por revelarnos cosas tan importantes.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de julio de 2021

Aceptar lo bueno que Dios tiene para nosotros

Mt 11,20-24

En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti’”.

 

COMENTARIO

 

A alguien le puede parecer algo raro que el Hijo de Dios se ponga a maldecir a dos ciudades. Sin embargo, lo hacía porque sabía lo que habían perdido por no aceptar su Palabra.

 

Jesús había hecho muchos milagros en muchas ciudades y había favorecido a muchas personas que necesitaban ser favorecidas. Pero, a pesar de eso, muchos no se habían convencido de que era el Mesías.

 

Lo dice con toda claridad el Hijo de Dios. Y queremos decir que lo expresa de una forma que se entiende perfectamente: hay que tener en cuenta que lo que hacemos en este mundo tendrá consecuencias en el otro.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a aceptar lo que has venido a hacer al mundo.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de julio de 2021

Cumplir con lo que debemos cumplir

Mt 10, 34-11,1

 

“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa’.

 

Cap.11

 

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”

 

 

COMENTARIO

 

Verdaderamente, las palabras del Hijo de Dios no son, digamos, sencillas de llevar a la mente y al corazón. Al parecer había venido a traer algo de problemas al mundo. Lo que pasa es que el mundo no andaba, en su tiempo y ahora mismo, de la forma a cómo quería Dios que anduviera.

 

El caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo que lo sería el Hijo de Dios.

 

Y hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y eso es lo que hace. Por eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por Dios y eso hace.

 

 

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de julio de 2021

No esconder lo bueno

 

Mt 10,24-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Cada cual en su sitio

 

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: no debemos querer ser más que Él. Y resulta curioso que alguien quiera hacer algo así como querer ser igual que el Todopoderoso. Ya tenemos más que de sobra con tratar de ser igual que Él.

 

Lo que no se puede callar

 

Cuando el Enviado de Dios vino al mundo lo hizo para cumplir una misión. La misma tenía que ver con la verdadera Palabra de Dios. Pues bien, la que ha sido escuchada no puede ser escondida debajo de ningún celemín.

 

No conviene negar a Cristo

 

Hay, sin embargo, que no debemos ni podemos olvidar porque es esencial para nosotros, los hijos de Dios. Y es que quien niega a Cristo está haciendo lo propio con el Todopoderoso. Y no podemos negar que es imprudencia bien grande.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a no esconde nada de lo bueno que has hecho por nosotros.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

9 de julio de 2021

Cuidado con el mundo

 

Mt 10,16-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre’”.

 

COMENTARIO

 

El mundo y los discípulos de Cristo

 

Jesús lo dice con toda claridad. Y es que sabe que muchos, en el mundo, no va a aceptar mucho de lo que los enviados de Dios iban a transmitir. Por eso les pide prudencia y sencillez.

 

En manos del Espíritu Santo

 

De todas formas, el Hijo de Dios sabía que muchas veces sus enviados iban a car en manos de aquellos que no querían ni verlos. Sin embargo, entonces deberían dejarse guiar por el Espíritu Santo.

 

El tiempo en el que vuelva Jesucristo

 

Hay, de todas formas, un mensaje que quien quiera puede entender y que se refería al tiempo en el que ha de volver, en su Parusía, el Hijo de Dios. Por eso les dice que no acabarían de recorrer todas las ciudades de Israel antes de que volviera.

JESÚS,

 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de julio de 2021

Bajo la Providencia de Dios

 

Mt 10,7-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad’”.

COMENTARIO

 

El encargo era, a la vez, sencillo y difícil de llevar a cabo: lo primero porque sólo era eso y, lo segundo, porque muchos no lo iban a aceptar fácilmente. Y, como sabemos, es lo que pasó con el tiempo.

 

De todas formas, Jesús, que conoce lo que va a pasar por ser Dios y no por profeta, aconseja de forma que aquellos que le sirven de tal forma no se centren en lo que ellos, por sí solos, puedan llevar a cabo. No. Deben dejar de someterse a su voluntad y hacer lo propio con la del Todopoderoso.

 

El Hijo de Dios sabe que lo que se hace en este mundo tiene consecuencias en la vida eterna. Por eso avisa, al menos eso es lo que dice a sus Apóstoles, que la casa que no quiere recibirlos o la ciudad que eso haga, tendrá un juicio muy riguroso cuando eso tenga que suceder. Y es que despreciar al Enviado de Dios no puede quedar sin consecuencia alguna.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a someternos a la Santa Providencia de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de julio de 2021

Y los envió

Mt 10,1-7

En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Franco, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’".

COMENTARIO

Cuando Jesús escoge a los que iban a ser sus apóstoles no lo hace sin establecer, para ellos, un estatuto especial con respecto a los demás que iban a ser discípulos suyos. A ellos les da un poder que, viniendo de parte de Dios, era el que necesitaban para cumplir con la misión que se les iba a encomendar.

Los nombres de aquellos hombres nos han llegado desde entonces para certificar una elección. Es Dios-Cristo quien escoge a los que quiere y deja, a los mismos, la posibilidad de seguir al Hijo de Dios.

¿Qué quería Cristo de ellos? Primero, que fueran por el mundo transmitiendo la Buena Noticia; segundo, que lo hicieran con las ovejas perdidas del pueblo de Israel o, lo que es lo mismo, con aquellos que habían dejado de pertenecer al pueblo elegido por Dios.

  

JESÚS, ayúdanos a ser ovejas que has encontrado.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

6 de julio de 2021

Transmitir la Verdad

Mt 10,1-7

En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’”.

COMENTARIO

 

Jesús, como sabemos, sabía que era muy necesario que la Palabra de Dios y su Reino se difundieran lo más posible. Por eso escoge a una serie de personas, los Doce Apóstoles, a los que envía al mundo a predicar.

 

Sin embargo, no vaya a pensarse que los envía sin nada a lo que recurrir. No. Lo que hace es darle una serie de poderes propios del Hijo de Dios. Por eso van a poder expulsar demonios o curar dolencias que traen a mal traer a quien las padece.

 

De todas formas, en primer lugar, se debía recuperar a las ovejas perdidas del pueblo escogido por Dios, el judío, el israelita. Y es que Jesucristo sabía que tales creyentes deberían tener el corazón más preparado para recibir la Verdad.

 

JESÚS, ayúdanos a recibir la Palabra de Dios de parte de tus Apóstoles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


5 de julio de 2021

La fe salva

Mt 9,18-26

En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la mujer desde aquel momento. 

Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.”

COMENTARIO

 

Todos conocemos el amor que Cristo sentía por sus semejantes, sus hermanos los hombres. Si, además, concurría petición basada en la fe o confianza en su persona… el resultado ya podemos imaginar cuál era.

 

Aquella mujer confiaba mucho en el amor de Cristo. Pensaba que tan sólo con tocar un poco de su manto iba a quedar curada. Y Cristo, que sabe que eso es posible no puede hacer otra cosa que curarla.

 

La fe de aquella mujer la salvó. Lo mismo pasa con la hija de aquel hombre, Jairo, que pretende que Jesús le eche una mano bien grande. Y eso es lo que pasa porque el Hijo de Dios nunca abandona a quien lo necesita de verdad.

 

JESÚS, ayúdanos a no perder nunca la fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de julio de 2021

Creer, o no, a Cristo

Mc 6, 1-6

 

1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ‘¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus  manos?3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’ Y se escandalizaban a causa de él. 4 Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.’ 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.”

 

COMENTARIO

 

No es nada de extrañar que aquellos que habían visto crecer en las calles de Nazaret e, incluso, lo habían contratado para que arreglara alguna cosa en sus casas; no es nada de extrañar, decimos, que no creyesen que aquel mismo Jesús era el Mesías. 

En realidad, aquellos que así pensaban consideraban que el Hijo de Dios que el Creador enviaría debía nacer en una familia poderosa para poder llevar al pueblo elegido por el Todopoderoso a la victoria sobre el invasor romano. 

Jesucristo, sin embargo, como sí sabía quién era, hacía lo que debía hacer y para lo que había sido enviado: predicaba la Buena Noticia, curaba a los enfermos del cuerpo y del alma y, en fin, llevaba a cabo todo lo que debía llevar a cabo muy a pesar de los comentarios contrarios a su ser y actuación que pudiera haber.

  

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2021

No podemos ser incrédulos respecto a Jesucristo

Jn 20,24-29

 

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré’. 

 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros’. Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío’. ícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”.

 

COMENTARIO

La incredulidad de Tomás

 

Aquel hombre, Tomás, no había estado presente la primera vez que su Maestro se presentó entre ellos tras su resurrección. No nos extraña, sabiendo, como sabemos, que no habían entendido mucho de lo que les había explicado, que no tuviese claro la resurrección de Jesucristo.

 

La insistencia de Jesucristo

 

El Mesías no dejó de enseñar. Es decir, cuando resucitó se quedó entre sus Apóstoles. Por eso volvió al domingo siguiente para que, sobre todo, quedaba bien fijado, para siempre, el sentido de la palabra “fe”.

 

Creer sin ver

 

Lo de arriba lo decimos porque, ante la declaración de Tomás acerca de Quién era aquel que allí estaba, Jesucristo define a la perfección lo que es la palabra fe: creer sin haber visto o, por decirlo de otra forma, confiar plenamente.

 

JESÚS,  ayúdanos a tener fe y a tenerla de verdad.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

2 de julio de 2021

Dios perdona

Mt 9, 1-8


"Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: 'Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados'.
Algunos escribas pensaron: 'Este hombre blasfema'.
Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: '¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.
Él se levantó y se fue a su casa.
Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres."


COMENTARIO

No debe extrañarnos que hubiera personas que, ante lo que estaban viendo, se sorprendiera. Y es que ellos reconocían que Dios perdonaba los pecados y también tenían por verdad que la enfermedad era propio de pecadores.

Aquellos amigos tenían fe y confianza en que el Maestro de Nazaret podía hacer algo a favor de su amigo. Y es que, seguramente, habían escuchado maravillas de aquel hombre que hacía milagros. Pero había quien no estaba muy de acuerdo con aquello de perdonar pecados si lo hacía un hombre.

Jesucristo, claro está, siendo Dios hecho hombre, tenía el poder de perdonar pecados y, por supuesto, para curar al paralítico. Y lo hizo muy a pesar de que eso le iba a traer enemigos que no lo creían Dios sino un hombre cualquiera.



JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de algunos.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2021

Los intereses egoístas

Mt 8, 28-34


"Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: '¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentamos antes de tiempo?' A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: 'Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara'. El les dijo: 'Vayan'. Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio."

COMENTARIO

No es poco cierto que el Hijo de Dios, allá por donde iba, solía tener muy en cuenta las necesidades de su prójimo. Y no había ocasión en la que no le presentaban un enfermo, algún endemoniado o, fin, quien necesitase la intervención del poder de Dios.

En aquella ocasión, aquellos endemoniados, necesitaban más que nada la ayuda de Quien pudiera hacer algo con los discípulos de Satanás que lo tenían preso. Y Jesús lo hace, los libera de los malos espíritus.

Sin embargo, hay quien no está contento con lo que ha pasado. Al parecer, había quien prefería el negocio de los cerdos que la vida de dos prójimos a los que, seguramente conocían. Y es que no acababan de comprender aquello de que lo que importa es ser misericordioso.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.



Eleuterio Fernández Guzmán