10 de julio de 2021

No esconder lo bueno

 

Mt 10,24-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Cada cual en su sitio

 

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: no debemos querer ser más que Él. Y resulta curioso que alguien quiera hacer algo así como querer ser igual que el Todopoderoso. Ya tenemos más que de sobra con tratar de ser igual que Él.

 

Lo que no se puede callar

 

Cuando el Enviado de Dios vino al mundo lo hizo para cumplir una misión. La misma tenía que ver con la verdadera Palabra de Dios. Pues bien, la que ha sido escuchada no puede ser escondida debajo de ningún celemín.

 

No conviene negar a Cristo

 

Hay, sin embargo, que no debemos ni podemos olvidar porque es esencial para nosotros, los hijos de Dios. Y es que quien niega a Cristo está haciendo lo propio con el Todopoderoso. Y no podemos negar que es imprudencia bien grande.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a no esconde nada de lo bueno que has hecho por nosotros.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

9 de julio de 2021

Cuidado con el mundo

 

Mt 10,16-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre’”.

 

COMENTARIO

 

El mundo y los discípulos de Cristo

 

Jesús lo dice con toda claridad. Y es que sabe que muchos, en el mundo, no va a aceptar mucho de lo que los enviados de Dios iban a transmitir. Por eso les pide prudencia y sencillez.

 

En manos del Espíritu Santo

 

De todas formas, el Hijo de Dios sabía que muchas veces sus enviados iban a car en manos de aquellos que no querían ni verlos. Sin embargo, entonces deberían dejarse guiar por el Espíritu Santo.

 

El tiempo en el que vuelva Jesucristo

 

Hay, de todas formas, un mensaje que quien quiera puede entender y que se refería al tiempo en el que ha de volver, en su Parusía, el Hijo de Dios. Por eso les dice que no acabarían de recorrer todas las ciudades de Israel antes de que volviera.

JESÚS,

 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de julio de 2021

Bajo la Providencia de Dios

 

Mt 10,7-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad’”.

COMENTARIO

 

El encargo era, a la vez, sencillo y difícil de llevar a cabo: lo primero porque sólo era eso y, lo segundo, porque muchos no lo iban a aceptar fácilmente. Y, como sabemos, es lo que pasó con el tiempo.

 

De todas formas, Jesús, que conoce lo que va a pasar por ser Dios y no por profeta, aconseja de forma que aquellos que le sirven de tal forma no se centren en lo que ellos, por sí solos, puedan llevar a cabo. No. Deben dejar de someterse a su voluntad y hacer lo propio con la del Todopoderoso.

 

El Hijo de Dios sabe que lo que se hace en este mundo tiene consecuencias en la vida eterna. Por eso avisa, al menos eso es lo que dice a sus Apóstoles, que la casa que no quiere recibirlos o la ciudad que eso haga, tendrá un juicio muy riguroso cuando eso tenga que suceder. Y es que despreciar al Enviado de Dios no puede quedar sin consecuencia alguna.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a someternos a la Santa Providencia de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de julio de 2021

Y los envió

Mt 10,1-7

En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Franco, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’".

COMENTARIO

Cuando Jesús escoge a los que iban a ser sus apóstoles no lo hace sin establecer, para ellos, un estatuto especial con respecto a los demás que iban a ser discípulos suyos. A ellos les da un poder que, viniendo de parte de Dios, era el que necesitaban para cumplir con la misión que se les iba a encomendar.

Los nombres de aquellos hombres nos han llegado desde entonces para certificar una elección. Es Dios-Cristo quien escoge a los que quiere y deja, a los mismos, la posibilidad de seguir al Hijo de Dios.

¿Qué quería Cristo de ellos? Primero, que fueran por el mundo transmitiendo la Buena Noticia; segundo, que lo hicieran con las ovejas perdidas del pueblo de Israel o, lo que es lo mismo, con aquellos que habían dejado de pertenecer al pueblo elegido por Dios.

  

JESÚS, ayúdanos a ser ovejas que has encontrado.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

6 de julio de 2021

Transmitir la Verdad

Mt 10,1-7

En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’”.

COMENTARIO

 

Jesús, como sabemos, sabía que era muy necesario que la Palabra de Dios y su Reino se difundieran lo más posible. Por eso escoge a una serie de personas, los Doce Apóstoles, a los que envía al mundo a predicar.

 

Sin embargo, no vaya a pensarse que los envía sin nada a lo que recurrir. No. Lo que hace es darle una serie de poderes propios del Hijo de Dios. Por eso van a poder expulsar demonios o curar dolencias que traen a mal traer a quien las padece.

 

De todas formas, en primer lugar, se debía recuperar a las ovejas perdidas del pueblo escogido por Dios, el judío, el israelita. Y es que Jesucristo sabía que tales creyentes deberían tener el corazón más preparado para recibir la Verdad.

 

JESÚS, ayúdanos a recibir la Palabra de Dios de parte de tus Apóstoles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


5 de julio de 2021

La fe salva

Mt 9,18-26

En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la mujer desde aquel momento. 

Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.”

COMENTARIO

 

Todos conocemos el amor que Cristo sentía por sus semejantes, sus hermanos los hombres. Si, además, concurría petición basada en la fe o confianza en su persona… el resultado ya podemos imaginar cuál era.

 

Aquella mujer confiaba mucho en el amor de Cristo. Pensaba que tan sólo con tocar un poco de su manto iba a quedar curada. Y Cristo, que sabe que eso es posible no puede hacer otra cosa que curarla.

 

La fe de aquella mujer la salvó. Lo mismo pasa con la hija de aquel hombre, Jairo, que pretende que Jesús le eche una mano bien grande. Y eso es lo que pasa porque el Hijo de Dios nunca abandona a quien lo necesita de verdad.

 

JESÚS, ayúdanos a no perder nunca la fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de julio de 2021

Creer, o no, a Cristo

Mc 6, 1-6

 

1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ‘¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus  manos?3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’ Y se escandalizaban a causa de él. 4 Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.’ 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.”

 

COMENTARIO

 

No es nada de extrañar que aquellos que habían visto crecer en las calles de Nazaret e, incluso, lo habían contratado para que arreglara alguna cosa en sus casas; no es nada de extrañar, decimos, que no creyesen que aquel mismo Jesús era el Mesías. 

En realidad, aquellos que así pensaban consideraban que el Hijo de Dios que el Creador enviaría debía nacer en una familia poderosa para poder llevar al pueblo elegido por el Todopoderoso a la victoria sobre el invasor romano. 

Jesucristo, sin embargo, como sí sabía quién era, hacía lo que debía hacer y para lo que había sido enviado: predicaba la Buena Noticia, curaba a los enfermos del cuerpo y del alma y, en fin, llevaba a cabo todo lo que debía llevar a cabo muy a pesar de los comentarios contrarios a su ser y actuación que pudiera haber.

  

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2021

No podemos ser incrédulos respecto a Jesucristo

Jn 20,24-29

 

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré’. 

 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros’. Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío’. ícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”.

 

COMENTARIO

La incredulidad de Tomás

 

Aquel hombre, Tomás, no había estado presente la primera vez que su Maestro se presentó entre ellos tras su resurrección. No nos extraña, sabiendo, como sabemos, que no habían entendido mucho de lo que les había explicado, que no tuviese claro la resurrección de Jesucristo.

 

La insistencia de Jesucristo

 

El Mesías no dejó de enseñar. Es decir, cuando resucitó se quedó entre sus Apóstoles. Por eso volvió al domingo siguiente para que, sobre todo, quedaba bien fijado, para siempre, el sentido de la palabra “fe”.

 

Creer sin ver

 

Lo de arriba lo decimos porque, ante la declaración de Tomás acerca de Quién era aquel que allí estaba, Jesucristo define a la perfección lo que es la palabra fe: creer sin haber visto o, por decirlo de otra forma, confiar plenamente.

 

JESÚS,  ayúdanos a tener fe y a tenerla de verdad.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

2 de julio de 2021

Dios perdona

Mt 9, 1-8


"Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: 'Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados'.
Algunos escribas pensaron: 'Este hombre blasfema'.
Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: '¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.
Él se levantó y se fue a su casa.
Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres."


COMENTARIO

No debe extrañarnos que hubiera personas que, ante lo que estaban viendo, se sorprendiera. Y es que ellos reconocían que Dios perdonaba los pecados y también tenían por verdad que la enfermedad era propio de pecadores.

Aquellos amigos tenían fe y confianza en que el Maestro de Nazaret podía hacer algo a favor de su amigo. Y es que, seguramente, habían escuchado maravillas de aquel hombre que hacía milagros. Pero había quien no estaba muy de acuerdo con aquello de perdonar pecados si lo hacía un hombre.

Jesucristo, claro está, siendo Dios hecho hombre, tenía el poder de perdonar pecados y, por supuesto, para curar al paralítico. Y lo hizo muy a pesar de que eso le iba a traer enemigos que no lo creían Dios sino un hombre cualquiera.



JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de algunos.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2021

Los intereses egoístas

Mt 8, 28-34


"Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: '¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentamos antes de tiempo?' A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: 'Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara'. El les dijo: 'Vayan'. Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio."

COMENTARIO

No es poco cierto que el Hijo de Dios, allá por donde iba, solía tener muy en cuenta las necesidades de su prójimo. Y no había ocasión en la que no le presentaban un enfermo, algún endemoniado o, fin, quien necesitase la intervención del poder de Dios.

En aquella ocasión, aquellos endemoniados, necesitaban más que nada la ayuda de Quien pudiera hacer algo con los discípulos de Satanás que lo tenían preso. Y Jesús lo hace, los libera de los malos espíritus.

Sin embargo, hay quien no está contento con lo que ha pasado. Al parecer, había quien prefería el negocio de los cerdos que la vida de dos prójimos a los que, seguramente conocían. Y es que no acababan de comprender aquello de que lo que importa es ser misericordioso.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.



Eleuterio Fernández Guzmán

29 de junio de 2021

Las llaves de Pedro

Mt 16, 13-19


Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”.
Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”.
“Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”.
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.
COMENTARIO

Ciertamente, a alguien le podría parecer extraño que el Hijo de Dios quisiese saber lo que la gente pensaba de Él. Y es que, como hombre, no podía conocer todo pero, creemos, lo que quería era suscitar la respuesta de los que con Él andaban los caminos.

Aquel hombre, Pedro, debía ser el más arrojado de los Apóstoles porque es el que dice que Jesucristo es el Hijo de Dios vivo. Y aquella respuesta no era cualquier cosa sino el reconocimiento de que, en efecto, aquel Maestro era mucho más que un Maestro.

Todo aquello le gana la confianza de Jesucristo. Y lo que hace a continuación ha marcado la historia de la salvación hasta hoy día: entrega las llaves del Reino de los Cielos a las manos de Pedro que, desde entonces, las lleva, digamos, en el bolsillo. Y así fue el primer Papa, por mucho que eso pueda doler a algunos...


JESÚS, gracias por hacer las cosas como debían ser hechas.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de junio de 2021

Seguir a Cristo supone mucho


Mt 8,18-22

En aquel tiempo, viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: ‘Maestro, te seguiré adondequiera que vayas’. Dícele Jesús: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. Otro de los discípulos le dijo: ‘Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre’. Dícele Jesús: ‘Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos’”.

COMENTARIO

Seguir a Cristo, en aquellos momentos primeros de su predicación y ahora mismo, supone algo más que sostener que se es discípulo suyo porque hacer sólo es hacer, exactamente, nada. Y Jesús lo explica muy bien en este texto del evangelio de san Mateo.

Jesús, para empezar, pone todas las cartas sobre la mesa. Ha de saber todo aquel que quiera seguirlo que no va tener una vida fácil. Muchos serán perseguidos porque al Hijo de Dios hay muchos que no lo quieren. Y a ellos les va a pasar lo mismo. Depende, pues, de su voluntad.

El caso es que seguir a Jesús no es poco. Supone, antes que nada, olvidarse de que se ha tenido una vida anterior, un corazón viejo. Supone, por tanto, tener en cuenta que se ha venir a tener un corazón nuevo, de carne.

JESÚS, ayúdanos a serte fieles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de junio de 2021

Confianza en Dios


Mc 5, 21-30. 33-43

 

“21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22    Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23     y le suplica con insistencia diciendo: ‘Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva. 24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.28 Pues decía: ‘Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.’ 29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: ‘¿Quién me ha tocado los vestidos?’ 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le  contó toda la verdad. 34 El le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.’35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: ‘Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?’ 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: ‘No temas; solamente ten fe.’ 37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.39 Entra y les dice: ‘¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.’ 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los  suyos, y entra donde estaba la niña. 41    Y tomando la mano de la niña, le dice: ‘= Talitá kum =‘, que quiere decir: ‘Muchacha, a ti te digo, levántate.’ 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43     Y es insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.”

 

 

 

 

COMENTARIO

 

El caso de la hija de la hemorroísa y el de la hija de Jairo tienen en común algo que al Hijo de Dios le venía muy bien para enseñar lo que significa creer y tener fe.

 

Ambos casos tienen una característica común: quien pide confía en el poder del Maestro, de Jesucristo. Y es que tanto la mujer que padecía los flujos de sangre como el padre de la niña que estaba muy enferma confiaban en la actuación de aquel hombre del que se decían maravillas porque maravillas hacía.

 

Jesucristo, como pasa en muchas otras ocasiones, seguramente los habría curado igual porque su corazón es el de Dios pero no podemos negar que la concurrencia de fe y confianza en aquellos dos casos colaboró mucho en la sanación corporal.

 

JESÚS,  gracias por ser Bueno y Misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2021

Curar por Amor

Mt 8, 5-17


"Al entrar en Cafarnaúm, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: 'Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente'. Jesús le dijo: 'Yo mismo iré a sanarlo'. Pero el centurión respondió: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto”, él lo hace'. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: 'Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes'. Y Jesús dijo al centurión: 'Ve, y que suceda como has creído'. Y el sirviente se sanó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 'Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades'".



COMENTARIO

Los casos que aparecen en este texto del Evangelio de San Mateo tienen todo que ver con la misión salvadora por la que fue enviado al mundo el Hijo de Dios. Y es que Jesucristo sabía más que bien que era el Salvador y, como era de esperar, ejercía de tal.

Aquel hombre mostraba tener mucha confianza en Cristo. Y es que decir que no se sentía digno de que fuera a su casa y que bastaba la palabra del Maestro era decir mucho con pocas palabras. Y eso tuvo el efecto inmediato en Jesucristo.

Por otra parte, resulta de agradecer que cuando alguien recibe un bien de Dios haga lo mejor que sabe haber: agradecerlo. Y eso es lo que hace la suegra de Pedro: en cuanto es curada se pone a servir a sus invitados.



JESÚS, gracias por tu bondad y tu misericordia.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2021

Limpios por Cristo

Mt 8, 1-4

 

“Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme.’ Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Lo quiero, queda purificado.’ Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: ‘No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio’”.

 

 

COMENTARIO

 

Lo que muchas pasa con el Hijo de Dios es que tiene muy en cuenta a las personas que tienen fe y confían en que es el Enviado de Dios. Y eso es lo que pasa con aquel hombre leproso y apartado de la sociedad por su enfermedad. 

La confianza la expresa en leproso diciendo que si quería Jesucristo podía curarle. Y el caso es que aquella era la manera de llegar más directamente al corazón del Mesías. Y llegó.

Y Cristo lo purifica, lo cura de aquella terrible enfermedad que lo apartada de todo y de todos. Pero Cristo no quiere que se sepa que fue Él pues sabe que eso le iba a traer problemas.

 

JESÚS,  gracias por ser bueno y misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de junio de 2021

El Precursor de Cristo

 

Lc 1,57-66.80

 

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: ‘No; se ha de llamar Juan’. Le decían: ‘No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre’. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados. 


Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: ‘Pues ¿qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.”

 

 

COMENTARIO

 

Que la vida del ser humano está totalmente relacionada con la voluntad de Dios se comprueba en el caso particular de Zacarías y de su hijo Juan, que sería llamado el Bautista pues lo sería, entre otros, del Hijo de Dios.

 

Se le había dicho a Zacarías que nacería un hijo de quien llamaban la estéril Isabel. Él no se había fiado del Ángel del Señor y fue castigado a permanecer mudo hasta que naciera el niño. Y así pasó. Eso vino a confirmar la voluntad del Padre expresada a través de su Ángel.

 

No es de extrañar que aquellos que vivían donde había nacido Juan se preguntarán qué iba a ser de un niño al que tantas señales apuntaban como ser humano importante. Y llevado de la me mano de Dios crecía a la espera de la llegada de su momento.

 

JESÚS, ayúdanos a mantener una fe grande como la de tu primo Juan.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de junio de 2021

Conocernos por los frutos

Mt 7, 15-20


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.'"



COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios sabe muy bien que decir las cosas con una buena claridad ha de significar el conocimiento de lo que dice. Y eso es lo que hace cuando habla de lo que somos, de lo que en realidad es el hombre.

Aquellos que creen que hacen bien pero, en el fondo, no lo hacen pues su comportamiento no acuerda con la Voluntad de Dios; decimos, aquellos que así actúan, dan mal fruto en su vida.

El caso es que, como bien dice Jesucristo, los que dan mal fruto son arrojados al fuego. Otra vez habla del fuego como hiciera al hablar de los sarmientos separados de la vid que secan. Y es otra advertencia.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2021

Mucho que aprender

Mt 7, 6.12.14


6 “’No déis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. 12 Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. 13 Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.’”

COMENTARIO

No podemos decir que el Hijo de Dios no haya enseñado poco en tan escasas palabras. Y es que Jesucristo, como suele hacer siempre, dice mucho aunque a veces no queramos entender porque no nos convenga entender.

Debemos tener cuidado con quién tratamos. Y es que es fácil que creamos que nos estamos relacionando con personas que van a tener en cuenta nuestra fe cuando, en realidad, están contra ella, se ríen de la misma y, en fin, hacen mofa y escarnio de lo que creemos los discípulos de Cristo.

Y, por último, algo que es más que útil: la puerta estrecha que lleva al Cielo es la del sacrificio, el saber perdonar al enemigo, tener misericordia y otra serie de actuaciones que no siempre tenemos en cuenta. La otra, la ancha es, justamente hacer lo contrario y, además, gozarse del mundo y en el mundo sin tener en cuenta la Voluntad de Dios.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2021

No juzgar

Mt 7, 1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo debe ser entendido en la medida de lo que dice pues, en muchas ocasiones, se entiende mal. Y es que las palabras de Cristo son como son.

Dice Cristo que es recomendable no juzgar porque entonces seremos juzgados. Pero lo seremos con la misma medida con la que nosotros juzguemos. Y si lo hacemos con la medida de Dios, la del Amor, la comprensión y la misericordia…

Y lo otro. Eso sí que es importante. Y es que, en muchas ocasiones diera la impresión de que no conocemos nuestros fallos o que, al menos, nos olvidamos pronto de ellos.

 

JESÚS, gracias por decir las como son.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2021

El poder de Dios


Mc 4, 35-40

 

“35 Este día, al atardecer, les dice: ‘Pasemos a la otra orilla.’ 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38 Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: ‘Maestro, ¿no te importa que perezcamos?’ 39 El, habiéndose  despertado, increpó al viento y dijo al mar: ‘¡Calla, enmudece!’ El viento se calmó y sobrevino  una gran bonanza. 40  Y les dijo: ‘¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?’”.

  

COMENTARIO

 

La verdad es que podemos imaginar a los que van en aquella barca cuando se desata la tormenta. Y el miedo debía ser el comportamiento ordinario pues no era muy normal no tenerlo. Y ellos lo tienen y bien que lo tienen.

 

Ellos deben tener algo de confianza en el Señor porque lo despiertan para preguntarle si es que a Él le importa poco que perezcan todos por aquella tormenta. Pero ya podemos imaginar que eso no puede ser así.

 

El Hijo de Dios sabía que nada debían temer porque tenía el poder decirle al mal que enmudeciera. Y es lo que hace. De todas formas, les afea la conducta tenida pues su fe, al parecer, aún no era muy grande.

 

 

JESÚS,  gracias por manifestar el poder de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán