5 de julio de 2021

La fe salva

Mt 9,18-26

En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la mujer desde aquel momento. 

Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.”

COMENTARIO

 

Todos conocemos el amor que Cristo sentía por sus semejantes, sus hermanos los hombres. Si, además, concurría petición basada en la fe o confianza en su persona… el resultado ya podemos imaginar cuál era.

 

Aquella mujer confiaba mucho en el amor de Cristo. Pensaba que tan sólo con tocar un poco de su manto iba a quedar curada. Y Cristo, que sabe que eso es posible no puede hacer otra cosa que curarla.

 

La fe de aquella mujer la salvó. Lo mismo pasa con la hija de aquel hombre, Jairo, que pretende que Jesús le eche una mano bien grande. Y eso es lo que pasa porque el Hijo de Dios nunca abandona a quien lo necesita de verdad.

 

JESÚS, ayúdanos a no perder nunca la fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de julio de 2021

Creer, o no, a Cristo

Mc 6, 1-6

 

1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ‘¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus  manos?3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’ Y se escandalizaban a causa de él. 4 Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.’ 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.”

 

COMENTARIO

 

No es nada de extrañar que aquellos que habían visto crecer en las calles de Nazaret e, incluso, lo habían contratado para que arreglara alguna cosa en sus casas; no es nada de extrañar, decimos, que no creyesen que aquel mismo Jesús era el Mesías. 

En realidad, aquellos que así pensaban consideraban que el Hijo de Dios que el Creador enviaría debía nacer en una familia poderosa para poder llevar al pueblo elegido por el Todopoderoso a la victoria sobre el invasor romano. 

Jesucristo, sin embargo, como sí sabía quién era, hacía lo que debía hacer y para lo que había sido enviado: predicaba la Buena Noticia, curaba a los enfermos del cuerpo y del alma y, en fin, llevaba a cabo todo lo que debía llevar a cabo muy a pesar de los comentarios contrarios a su ser y actuación que pudiera haber.

  

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2021

No podemos ser incrédulos respecto a Jesucristo

Jn 20,24-29

 

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré’. 

 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros’. Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío’. ícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”.

 

COMENTARIO

La incredulidad de Tomás

 

Aquel hombre, Tomás, no había estado presente la primera vez que su Maestro se presentó entre ellos tras su resurrección. No nos extraña, sabiendo, como sabemos, que no habían entendido mucho de lo que les había explicado, que no tuviese claro la resurrección de Jesucristo.

 

La insistencia de Jesucristo

 

El Mesías no dejó de enseñar. Es decir, cuando resucitó se quedó entre sus Apóstoles. Por eso volvió al domingo siguiente para que, sobre todo, quedaba bien fijado, para siempre, el sentido de la palabra “fe”.

 

Creer sin ver

 

Lo de arriba lo decimos porque, ante la declaración de Tomás acerca de Quién era aquel que allí estaba, Jesucristo define a la perfección lo que es la palabra fe: creer sin haber visto o, por decirlo de otra forma, confiar plenamente.

 

JESÚS,  ayúdanos a tener fe y a tenerla de verdad.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

2 de julio de 2021

Dios perdona

Mt 9, 1-8


"Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: 'Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados'.
Algunos escribas pensaron: 'Este hombre blasfema'.
Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: '¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.
Él se levantó y se fue a su casa.
Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres."


COMENTARIO

No debe extrañarnos que hubiera personas que, ante lo que estaban viendo, se sorprendiera. Y es que ellos reconocían que Dios perdonaba los pecados y también tenían por verdad que la enfermedad era propio de pecadores.

Aquellos amigos tenían fe y confianza en que el Maestro de Nazaret podía hacer algo a favor de su amigo. Y es que, seguramente, habían escuchado maravillas de aquel hombre que hacía milagros. Pero había quien no estaba muy de acuerdo con aquello de perdonar pecados si lo hacía un hombre.

Jesucristo, claro está, siendo Dios hecho hombre, tenía el poder de perdonar pecados y, por supuesto, para curar al paralítico. Y lo hizo muy a pesar de que eso le iba a traer enemigos que no lo creían Dios sino un hombre cualquiera.



JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de algunos.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2021

Los intereses egoístas

Mt 8, 28-34


"Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: '¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentamos antes de tiempo?' A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: 'Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara'. El les dijo: 'Vayan'. Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio."

COMENTARIO

No es poco cierto que el Hijo de Dios, allá por donde iba, solía tener muy en cuenta las necesidades de su prójimo. Y no había ocasión en la que no le presentaban un enfermo, algún endemoniado o, fin, quien necesitase la intervención del poder de Dios.

En aquella ocasión, aquellos endemoniados, necesitaban más que nada la ayuda de Quien pudiera hacer algo con los discípulos de Satanás que lo tenían preso. Y Jesús lo hace, los libera de los malos espíritus.

Sin embargo, hay quien no está contento con lo que ha pasado. Al parecer, había quien prefería el negocio de los cerdos que la vida de dos prójimos a los que, seguramente conocían. Y es que no acababan de comprender aquello de que lo que importa es ser misericordioso.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.



Eleuterio Fernández Guzmán

29 de junio de 2021

Las llaves de Pedro

Mt 16, 13-19


Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”.
Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”.
“Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”.
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.
COMENTARIO

Ciertamente, a alguien le podría parecer extraño que el Hijo de Dios quisiese saber lo que la gente pensaba de Él. Y es que, como hombre, no podía conocer todo pero, creemos, lo que quería era suscitar la respuesta de los que con Él andaban los caminos.

Aquel hombre, Pedro, debía ser el más arrojado de los Apóstoles porque es el que dice que Jesucristo es el Hijo de Dios vivo. Y aquella respuesta no era cualquier cosa sino el reconocimiento de que, en efecto, aquel Maestro era mucho más que un Maestro.

Todo aquello le gana la confianza de Jesucristo. Y lo que hace a continuación ha marcado la historia de la salvación hasta hoy día: entrega las llaves del Reino de los Cielos a las manos de Pedro que, desde entonces, las lleva, digamos, en el bolsillo. Y así fue el primer Papa, por mucho que eso pueda doler a algunos...


JESÚS, gracias por hacer las cosas como debían ser hechas.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de junio de 2021

Seguir a Cristo supone mucho


Mt 8,18-22

En aquel tiempo, viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: ‘Maestro, te seguiré adondequiera que vayas’. Dícele Jesús: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. Otro de los discípulos le dijo: ‘Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre’. Dícele Jesús: ‘Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos’”.

COMENTARIO

Seguir a Cristo, en aquellos momentos primeros de su predicación y ahora mismo, supone algo más que sostener que se es discípulo suyo porque hacer sólo es hacer, exactamente, nada. Y Jesús lo explica muy bien en este texto del evangelio de san Mateo.

Jesús, para empezar, pone todas las cartas sobre la mesa. Ha de saber todo aquel que quiera seguirlo que no va tener una vida fácil. Muchos serán perseguidos porque al Hijo de Dios hay muchos que no lo quieren. Y a ellos les va a pasar lo mismo. Depende, pues, de su voluntad.

El caso es que seguir a Jesús no es poco. Supone, antes que nada, olvidarse de que se ha tenido una vida anterior, un corazón viejo. Supone, por tanto, tener en cuenta que se ha venir a tener un corazón nuevo, de carne.

JESÚS, ayúdanos a serte fieles.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de junio de 2021

Confianza en Dios


Mc 5, 21-30. 33-43

 

“21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22    Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23     y le suplica con insistencia diciendo: ‘Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva. 24 Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.28 Pues decía: ‘Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.’ 29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: ‘¿Quién me ha tocado los vestidos?’ 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le  contó toda la verdad. 34 El le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.’35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: ‘Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?’ 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: ‘No temas; solamente ten fe.’ 37 Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.39 Entra y les dice: ‘¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.’ 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los  suyos, y entra donde estaba la niña. 41    Y tomando la mano de la niña, le dice: ‘= Talitá kum =‘, que quiere decir: ‘Muchacha, a ti te digo, levántate.’ 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43     Y es insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.”

 

 

 

 

COMENTARIO

 

El caso de la hija de la hemorroísa y el de la hija de Jairo tienen en común algo que al Hijo de Dios le venía muy bien para enseñar lo que significa creer y tener fe.

 

Ambos casos tienen una característica común: quien pide confía en el poder del Maestro, de Jesucristo. Y es que tanto la mujer que padecía los flujos de sangre como el padre de la niña que estaba muy enferma confiaban en la actuación de aquel hombre del que se decían maravillas porque maravillas hacía.

 

Jesucristo, como pasa en muchas otras ocasiones, seguramente los habría curado igual porque su corazón es el de Dios pero no podemos negar que la concurrencia de fe y confianza en aquellos dos casos colaboró mucho en la sanación corporal.

 

JESÚS,  gracias por ser Bueno y Misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2021

Curar por Amor

Mt 8, 5-17


"Al entrar en Cafarnaúm, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: 'Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente'. Jesús le dijo: 'Yo mismo iré a sanarlo'. Pero el centurión respondió: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto”, él lo hace'. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: 'Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes'. Y Jesús dijo al centurión: 'Ve, y que suceda como has creído'. Y el sirviente se sanó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 'Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades'".



COMENTARIO

Los casos que aparecen en este texto del Evangelio de San Mateo tienen todo que ver con la misión salvadora por la que fue enviado al mundo el Hijo de Dios. Y es que Jesucristo sabía más que bien que era el Salvador y, como era de esperar, ejercía de tal.

Aquel hombre mostraba tener mucha confianza en Cristo. Y es que decir que no se sentía digno de que fuera a su casa y que bastaba la palabra del Maestro era decir mucho con pocas palabras. Y eso tuvo el efecto inmediato en Jesucristo.

Por otra parte, resulta de agradecer que cuando alguien recibe un bien de Dios haga lo mejor que sabe haber: agradecerlo. Y eso es lo que hace la suegra de Pedro: en cuanto es curada se pone a servir a sus invitados.



JESÚS, gracias por tu bondad y tu misericordia.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2021

Limpios por Cristo

Mt 8, 1-4

 

“Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme.’ Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Lo quiero, queda purificado.’ Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: ‘No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio’”.

 

 

COMENTARIO

 

Lo que muchas pasa con el Hijo de Dios es que tiene muy en cuenta a las personas que tienen fe y confían en que es el Enviado de Dios. Y eso es lo que pasa con aquel hombre leproso y apartado de la sociedad por su enfermedad. 

La confianza la expresa en leproso diciendo que si quería Jesucristo podía curarle. Y el caso es que aquella era la manera de llegar más directamente al corazón del Mesías. Y llegó.

Y Cristo lo purifica, lo cura de aquella terrible enfermedad que lo apartada de todo y de todos. Pero Cristo no quiere que se sepa que fue Él pues sabe que eso le iba a traer problemas.

 

JESÚS,  gracias por ser bueno y misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de junio de 2021

El Precursor de Cristo

 

Lc 1,57-66.80

 

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: ‘No; se ha de llamar Juan’. Le decían: ‘No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre’. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados. 


Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: ‘Pues ¿qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.”

 

 

COMENTARIO

 

Que la vida del ser humano está totalmente relacionada con la voluntad de Dios se comprueba en el caso particular de Zacarías y de su hijo Juan, que sería llamado el Bautista pues lo sería, entre otros, del Hijo de Dios.

 

Se le había dicho a Zacarías que nacería un hijo de quien llamaban la estéril Isabel. Él no se había fiado del Ángel del Señor y fue castigado a permanecer mudo hasta que naciera el niño. Y así pasó. Eso vino a confirmar la voluntad del Padre expresada a través de su Ángel.

 

No es de extrañar que aquellos que vivían donde había nacido Juan se preguntarán qué iba a ser de un niño al que tantas señales apuntaban como ser humano importante. Y llevado de la me mano de Dios crecía a la espera de la llegada de su momento.

 

JESÚS, ayúdanos a mantener una fe grande como la de tu primo Juan.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de junio de 2021

Conocernos por los frutos

Mt 7, 15-20


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.'"



COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios sabe muy bien que decir las cosas con una buena claridad ha de significar el conocimiento de lo que dice. Y eso es lo que hace cuando habla de lo que somos, de lo que en realidad es el hombre.

Aquellos que creen que hacen bien pero, en el fondo, no lo hacen pues su comportamiento no acuerda con la Voluntad de Dios; decimos, aquellos que así actúan, dan mal fruto en su vida.

El caso es que, como bien dice Jesucristo, los que dan mal fruto son arrojados al fuego. Otra vez habla del fuego como hiciera al hablar de los sarmientos separados de la vid que secan. Y es otra advertencia.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2021

Mucho que aprender

Mt 7, 6.12.14


6 “’No déis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. 12 Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. 13 Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.’”

COMENTARIO

No podemos decir que el Hijo de Dios no haya enseñado poco en tan escasas palabras. Y es que Jesucristo, como suele hacer siempre, dice mucho aunque a veces no queramos entender porque no nos convenga entender.

Debemos tener cuidado con quién tratamos. Y es que es fácil que creamos que nos estamos relacionando con personas que van a tener en cuenta nuestra fe cuando, en realidad, están contra ella, se ríen de la misma y, en fin, hacen mofa y escarnio de lo que creemos los discípulos de Cristo.

Y, por último, algo que es más que útil: la puerta estrecha que lleva al Cielo es la del sacrificio, el saber perdonar al enemigo, tener misericordia y otra serie de actuaciones que no siempre tenemos en cuenta. La otra, la ancha es, justamente hacer lo contrario y, además, gozarse del mundo y en el mundo sin tener en cuenta la Voluntad de Dios.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2021

No juzgar

Mt 7, 1-5

 

Jesús dijo a sus discípulos:

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo debe ser entendido en la medida de lo que dice pues, en muchas ocasiones, se entiende mal. Y es que las palabras de Cristo son como son.

Dice Cristo que es recomendable no juzgar porque entonces seremos juzgados. Pero lo seremos con la misma medida con la que nosotros juzguemos. Y si lo hacemos con la medida de Dios, la del Amor, la comprensión y la misericordia…

Y lo otro. Eso sí que es importante. Y es que, en muchas ocasiones diera la impresión de que no conocemos nuestros fallos o que, al menos, nos olvidamos pronto de ellos.

 

JESÚS, gracias por decir las como son.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2021

El poder de Dios


Mc 4, 35-40

 

“35 Este día, al atardecer, les dice: ‘Pasemos a la otra orilla.’ 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38 Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: ‘Maestro, ¿no te importa que perezcamos?’ 39 El, habiéndose  despertado, increpó al viento y dijo al mar: ‘¡Calla, enmudece!’ El viento se calmó y sobrevino  una gran bonanza. 40  Y les dijo: ‘¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?’”.

  

COMENTARIO

 

La verdad es que podemos imaginar a los que van en aquella barca cuando se desata la tormenta. Y el miedo debía ser el comportamiento ordinario pues no era muy normal no tenerlo. Y ellos lo tienen y bien que lo tienen.

 

Ellos deben tener algo de confianza en el Señor porque lo despiertan para preguntarle si es que a Él le importa poco que perezcan todos por aquella tormenta. Pero ya podemos imaginar que eso no puede ser así.

 

El Hijo de Dios sabía que nada debían temer porque tenía el poder decirle al mal que enmudeciera. Y es lo que hace. De todas formas, les afea la conducta tenida pues su fe, al parecer, aún no era muy grande.

 

 

JESÚS,  gracias por manifestar el poder de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de junio de 2021

Pero no se perdió Cristo

Lc 2, 41-51


Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén, sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de Él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.



COMENTARIO

No podemos negar que el panorama no era muy bueno. De todas formas, debemos darnos cuenta de que la forma de hacer las cosas en los tiempos de la primera venida del Hijo de Dios al mundo no son las mismas que ahora. Es decir, que un niño estuviera por ahí, en una caravana, yendo y viniendo no era tan raro. Sin embargo, lo que pasaba era otra cosa.

Es cierto que los padres de Jesús debían estar más que nerviosos. Y es que haber perdido a su hijo durante un tiempo tan largo no debía ser fácil. Por eso María se enfadó, seguro que se enfadó mucho, con Jesús cuando lo encontraron en el Templo.

El caso es que Jesucristo no hacía nada raro aunque pareciera que sí. Él estaba en la Casa de su Padre, Dios Eterno, Creador y Todopoderoso. Por eso se extraña de que lo buscaran aunque no todo ser viviente de su entonces lo comprendiera.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión desde tan joven.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2021

Sagrado Corazón de Jesús

Jn 19, 31-37

 

“31 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. 32 Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. 33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, 34 sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. 35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. 36 Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura:  ‘No se le quebrará hueso alguno.’  37 Y también otra Escritura dice:  ‘Mirarán al que traspasaron.’”

 

 

COMENTARIO

  

Un día como hoy, en el que celebramos al Sagrado Corazón de Jesús, sólo podemos dar gracias a Dios, a Cristo, su Hijo. Y debemos hacerlo porque aquella sangre que fue vertida y que, en realidad, dio por cada uno de nosotros, sus hermanos, lo fue porque era la única manera de limpiar los muchos pecados que el hombre había cometido contra su Creador, contra el mundo y, en fin, contra la santísima Voluntad de Dios.

 

Sagrado Corazón de Jesús, acompáñanos siempre.

 

JESÚS,  gracias, gracias y gracias.

 


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2021

Padre y Nuestro

Mt 6, 7-15


"'7 Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. 8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 9 «Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; 10 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. 11 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; 12 y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; 13 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. 14 'Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.'"


COMUNICACIÓN

Había quien, en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios, tenía de la oración un sentido que no admitía Jesucristo. Y es que orar, digamos, con palabrería no era buen consejo ni buena forma de hacer las cosas.

Lo que hace Jesucristo es enseñar, como oración importante, el Padre Nuestro y es que sabía que sus discípulos debían dirigirse a su Padre del Cielo de una forma bien determinada.

Todo lo que se dice en el Padre Nuestro nos relaciona directamente con nuestro Creador. Y Jesucristo, que es Dios hecho hombre, sabe que pedir al Todopoderoso lo que es importante lleva por buen camino hacia el Cielo.



JESÚS, gracias por enseñarnos el Padre Nuestro.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de junio de 2021

No ser escuchado

Mc 6, 1-6.16-18


"1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: '¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? 3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?' Y se escandalizaban a causa de él. 4 Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.' 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando. 16 Al enterarse Herodes, dijo: 'Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado.' 17 Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. 18 Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.'"


COMENTARIO

Es cierto que cuando Jesús predica en su tierra parece que hay quien no le tiene muy en cuenta. Y es que, a lo mejor, creían que el Mesías debía ser otro tipo de persona y haber nacido, seguramente, en un palacio.

A pesar de la falta de fe de muchos, Jesucristo cura a los enfermos que le presentan pues es cierto que, aunque muchos no tenían fe había hijos de Israel que sí la tenían.

Y, por otra parte, Herodes. Aquel que había mandado que le cortaran la cabeza no tenía muy claro quién era aquel del que muchos hablaban pues no sabía que, en el fondo, era el Mesías.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de muchos. 



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2021

Amar al enemigo


Mt 5, 43-48

"Jesús dijo a sus discípulos:

'Ustedes han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo' y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo."



COMENTARIO

Ciertamente, el listón lo pone el Hijo de Dios más que alto. Y es que, según cómo eran entonces las personas y cómo somos ahora, lo que nos pide Jesucristo no deja de ser casi una heroicidad…

Nos pide Cristo que amemos a los enemigos. Y eso, se diga lo que se diga, es sostener que sí, que podemos amarlos porque Él los amó y pidió por ellos a Dios cuando lo estaban matando. Es decir, ejemplo tenemos más que de sobra para hacer eso… si queremos, claro está.

Y hay algo más: debemos ser perfectos. Pero, a este respecto, la perfección está puesta según es perfecto Dios. Y entonces, escuchando esto, es cuando nos preguntamos cuándo seremos capaces de alcanzar un nivel de perfección así.



JESÚS, gracias por ponerlo todo sobre la mesa aunque a nosotros nos pueda parecer inalcanzable.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de junio de 2021

Presenta la otra mejilla

Mt 5, 38-42

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”.

 

 

COMENTARIO

 

No podemos dejar de reconocer que por cosas como la que hoy nos trae el Evangelio de San Mateo hubo muchos que dejaron de seguir al Hijo de Dios pues no es poco lo que dice sino mucho y muy mucho.

 

Es cierto y verdad que para Jesucristo la misericordia no era una simple palabra sino expresión de la exacta voluntad de Dios. Y eso es lo que siempre recomienda a sus discípulos.

 

Presentar la mejilla a quien te ha abofeteado la otra no es cosa fácil sino, en extremo, difícil. Sin embargo, eso junto a lo otro que también nos dice Jesucristo, es el exacto camino que lleva al definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

 

 

JESÚS,  gracias por decir las cosas con tanta claridad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de junio de 2021

El pequeño grano de mostaza

Mc 4, 26-34


"Jesús decía a sus discípulos: 'El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha'. También decía: '¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra'. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.'"



COMENTARIO


Como es más que sabido, el Hijo de Dios, en sus momentos de predicación, había ocasiones en las que hacía uso de un método muy utilizado en su tiempo y con un fin más que adecuado: ser comprendido por aquellos que le escuchan pues tal era su misión: ser escuchado y comprendido.

Cuando habla del Reino de Dios es claro que lo podía haber hecho con grandilocuentes palabras pues tal Reino las merece. Sin embargo, prefiere hacer uso de la parábola y no de una cualquiera sino en la que interviene una semilla que, por su pequeñez, parece poca cosa.

La semilla mostaza, en sí misma mirada, como semilla, es posible que pueda considerarse nada. Sin embargo, una vez plantada y convenientemente regada, llega a crecer bastante. Pues así es el Reino de Dios que plantado en el corazón del creyente, crece y crece hasta hacerse un árbol que llena todo su corazón y todo su ser.



JESÚS, gracias por explicarnos las verdades de la fe de forma que podamos entenderlas.



Eleuterio Fernández Guzmán