29 de enero de 2021

Nos lo explica todo



Mc 14, 26-34


"También decía: 'El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.'
Decía también: '¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.' Y les anunciaba la palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado."



COMENTARIO



Diera la impresión de que el Hijo de Dios no quiere que todo ser humano comprenda a qué se refiere cuando habla en parábolas. Sin embargo, se trata de que lo comprendan aquellos que, de verdad, son sus discípulos. Y de eso se trata.


Sabemos que Jesucristo siempre habla de forma que podamos entenderlo pues en muchas ocasiones las cosas del alma y del Cielo son difíciles de entender y de asimilar. Por eso habla como habla, por ejemplo, de la espiga que, poco a poco, va creciendo como crece nuestra fe en el corazón.


Y, es más. Es cierto y verdad que la fe va creciendo poco a poco en nuestro corazón donde debe haber arraigado para fundamentar una vida que se construye sobre la Roca que es Cristo.




JESÚS, gracias por explicarnos así las cosas del espíritu.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de enero de 2021

No esconder la luz

Mc 4, 21-25




“ 21 Les decía también: ‘¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho?¿No es para ponerla sobre el candelero? 22 Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. 23 Quien tanga oídos para oír, que oiga.’ 24 Les decía también: ‘Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aún con creces¡. 25 Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.’”



COMENTARIO



El texto bíblico de hoy tiene muchas resonancias en nuestra propia vida aunque haya hecho mucho tiempo que fue escrito. Y es que la inspiración el Espíritu Santo dura para siempre. Por eso sabemos que, como nos dice el Hijo de Dios, no debemos esconder la Luz de la Palabra del Todopoderoso porque ha de ser vista, conocida y amada por todo aquel que pueda verla, conocerla y amarla.


Debemos saber también que Dios todo lo sabe. Por eso nos dice Jesucristo que todo lo que podamos hacer en secreto será conocido y lo dice para que no actuemos en contra de la Voluntad de Dios.


Y, para finalizar, lo que es más que importante: seremos medidos por Dios según nosotros hayamos medido a los demás y, también, hay quien cree que tiene fe cuando, en realidad, es poca o ninguna. Pues a tal persona se le ha de quitar la que tiene y sólo a quien de verdad la tenga, se le dará. Así de sencillo.



JESÚS, gracias por ser tan claro con nosotros.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de enero de 2021

Sembrar y recoger

Mc 4, 1-10.14-20


"Y otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción:

'Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.'» Y decía: 'Quien tenga oídos para oír, que oiga.'

Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. Él les dijo: 'A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.'

Y les dice: '¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra, sucumben en seguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento.''"






COMENTARIO



La llamada Parábola del sembrador que bien podemos hacer palabra mayúscula, Sembrador, por ser Dios a quien se refiere su Hijo, tiene todo que ver con cómo somos cada uno de nosotros pues viene referida a nuestro corazón.


Ellos, los Apóstoles quieren saber porque no acaban de comprender qué quiere decir lo que acaba de predicar el Maestro. Y es que ellos saben que debe ser importante y necesitan comprender. Por eso Jesucristo, ya a solas, les explica mejor.


Nosotros, según podemos entender, podemos recibir la Palabra de Dios según sea nuestro corazón y según esté preparado el mismo. Nos conviene que sea de aquellos que reciben la semilla de Dios de forma tal que produzca un fruto muy alto pues, de lo contrario, poco será.





JESÚS, gracias por querer que nuestro corazón sea campo fértil.



Eleuterio Fernández Guzmán

26 de enero de 2021

Cumplir la Voluntad de Dios


Mc 3, 31-35

"Llegan su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: '¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.' Él les responde: '¿Quién es mi madre y mis hermanos?' Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: 'Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.'"


COMENTARIO


Es cierto y verdad que pudiera parecer que este texto bíblico muestra al Hijo de Dios despreciando, nada más y nada menos, que a su Madre, la Virgen María. Sin embargo, como suele pasar con Jesucristo lo que pasa es, justamente, lo contrario.

Resulta de lo más normal que hubiera mucha gente allí donde Jesucristo acudía a predicar Y es que su fama de santidad y de ser un Maestro que enseñaba con autoridad se había extendido. Por eso ni siquiera María puede llegar, digamos, donde estaba su hijo. Y lo mandan llamar.

Cuando Jesucristo dice que sus hermanos y hermanas son aquellos que cumplen a Voluntad de Dios sabe más que bien que su Madre, María, es una persona que siempre ha cumplido la Voluntad de su Padre del Cielo. Es más, sabe que es, además de él mismo, la única persona que siempre ha hecho eso.



JESÚS, gracias por decir las cosas como han que decirlas.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2021

Enviados

 

Mc 16,15-18

 En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: ‘Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Éstas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien’.”

  

COMENTARIO

 

Enviados por Cristo

 

Jesús envía a los que ha escogido. Sabe que es la única manera de que la Palabra de Dios, que ha venido a recordar y a que se cumpla la Ley del Creador, debe llegar en boca de los hombres que deben conocerla y amarla.

 

 

Creer

 

Jesús ofrece dos posibilidades a todos aquellos que escuchen que el Reino de Dios ha llegado. Pueden creer y, entonces, convertir su corazón al Padre y llevar una vida acorde con su Ley. Entonces, aquellos que así lo hagan, serán salvados.

 

No creer

 

Pero también se puede optar por no creer y seguir con su vida perdida. Entonces, tal persona no será bautizada, lógicamente y, como es de esperar y así lo dice Jesús la condenación eterna caerá sobre su alma. Y lo dice con toda claridad el Hijo de Dios.

 

 

 

JESÚS, propones la Verdad pero no obligas a aceptarla. Sin embargo, sabemos que es muy importante creer en Dios. Ayúdanos a no caer en la trampa del Maligno y a seguirte siempre como Hijo de Dios.

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

24 de enero de 2021

Y le siguieron

Mc 1, 14-20


14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.’ 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran  pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.’ 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca  arreglando las redes; 20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.”

 

 

COMENTARIO

 

Al parecer, la señal según la cual la predicación del Hijo de Dios debía dar comienzo fue el prendimiento de Juan el Bautista. Y Jesucristo, que lo sabía más que bien, empezó a llevar a cabo su labor evangelizadora.

 

Como podemos suponer, en cuanto a hombre, Jesucristo necesitaba de otras personas que multiplicasen la evangelización y transmitiesen, lo más rápido posible, la Buena Noticia. Y los escoge, según su leal saber y entender.

 

Resulta, cuanto menos, curioso, la reacción de aquellos a los que Jesucristo va llamando. Y es que no se hacen los remolones sino que, dejando lo que tienen en sus manos, lo que son y lo que han sido, lo dejan todo y van con Él. Y es que Jesucristo debía convencer sólo con la mirada que llegaba el corazón.

 

JESÚS,  gracias por haber elegido a los Apóstoles según tu corazón.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de enero de 2021

Jesús predicaba

  

Mc 3, 20-21

 En aquel tiempo, Jesús volvió a casa y se aglomeró otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de Él, pues decían: ‘Está fuera de sí’.

 

 COMENTARIO

 

De vez en cuando Jesús volvía al lugar donde había vivido muchos años. Allí todos le conocían como el hijo del carpintero. Seguramente acudía para hacer lo mismo que hacía en todos los lugares: salvar a quien debían ser salvado y anunciar la Buena Noticia.

 

También es más que seguro que su Madre sabía que allí había llegado porque, no lo dudamos, iría a visitarla antes que a nadie. También al resto de su familia que, por ser judía, la imaginamos compuesta por muchas personas, por muchos parientes.

 

El texto de este evangelio nos dicen que fueron a buscarlo allí donde se encontraba porque estaba fuera de sí. Seguramente se nos quiere decir que estaba predicando y lo hacía con tal intensidad que no parecía Jesús, aquel que había crecido en Nazaret. Y es que Dios hecho hombre parecería Quien era.

 

 

JESÚS, ayúdanos a escuchar lo que tengas que decirnos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

22 de enero de 2021

Escogió a Doce

Mc 3, 13-19

"Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó."


COMENTARIO


Ciertamente, Dios podía haber hecho las cosas de otra manera pero las hizo así. Y es que, teniendo en cuenta las circunstancias del tiempo, los tiempos finales, en el que envió a su Hijo al mundo, así debía hacer… y lo hizo.

Jesucristo subió al monte a orar y a dirigirse a su Padre del Cielo. Y, entonces, supo a quién debía escoger para ser sus Apóstoles. Y es que debían transmitir la Buena Noticia al mundo según la cual el Reino de Dios había sido implantado en el mundo.

De todas formas, Jesucristo no les dice algo así como “hala, a predicar”, sino que les entrega una serie de dones entre los que podemos pensar estarían el don de la palabra y, como nos dice el texto bíblico, el poder para expulsar demonios.


JESÚS, gracias por haber escogido a aquellos doce hombres.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de enero de 2021

Hacer el bien

Mc 3 7-12


"Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: 'Tú eres el Hijo de Dios.' Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran. "


COMENTARIO


No es nada extraño que los que habían oído lo que hacía el Hijo de Dios al respecto de su enseñanza, de su predicación y de las curaciones que procuraba, no es extraño, decimos, que muchos quisiesen encontrarse con aquel maravilloso Maestro. Y es lo que hacen todos aquellos que necesitan consuelo que, al parecer (como pasa hoy mismo), eran muchos.

Jesucristo sabe la necesidad que tienen aquellos que le siguen pero, no por eso va a dejar, como dice el texto bíblico, que lo aplasten. Y se va con sus discípulos a otro lado. Y es que, al liberar a muchos de sus enfermedades y demonios, se ganó una justa fama de santidad.

Sin embargo, no estaba dispuesto Jesucristo a que se supiese todo aquello pues sabía que eso levantaría las preocupaciones entre aquellos poderosos que podían considerarlo peligroso. Sin embargo, también podemos comprender que muchas personas liberadas de sus enfermedades y demonios no pudiesen callar.


JESÚS, gracias por tu hacer misericordioso.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de enero de 2021

Ser bueno y misericordioso

Mc 3, 1-6


"Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: 'Levántate ahí en medio.' Y les dice: '¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?' Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: 'Extiende la mano.' Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle."



COMENTARIO


Ciertamente, este texto del Evangelio de San Marcos es más que terrible. Y es que muestra hasta dónde puede llegar un corazón que es de piedra y al que el prójimo le importa, exactamente, nada de nada.

Aquel hombre enfermo estamos seguros de que no lo pasaba nada bien Y es que tener la mano paralizada era una enfermedad verdaderamente incapacitante. Y eso enterneció el corazón del Hijo de Dios.

Otros, al parecer, preferían que aquel hombre siguiera enfermo pues, al parecer, no se podía curar en sábado. Y pensar de tal manera enfureció a Cristo en una de las pocas ocasiones en las que manifestó tal tipo de sentimiento y fue debido a que se dio cuenta del corazón que tenían aquellos que lo criticaban a Él y que, para colmo, se empezaron a confabular para matarlo...

JESÚS, gracias por ser misericordioso.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de enero de 2021

El Señor del sábado

Mc 2, 23-28

"Y sucedió que un sábado cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: 'Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?' Él les dice: '¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?' Y les dijo: 'El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado.'" 


COMENTARIO


Lo que les dice el Hijo de Dios a los fariseos que le echan en cara que sus discípulos hagan lo que no está permitido en sábado les debió sentar más que mal porque era algo que ni querían oír y, menos, escuchar.

Aquellos discípulos, al parecer, habían hecho algo más que mal. Y es que los hombres, como tenían hambre, había cogido unas espigas para comer. Y aquello no les pareció bien a los estrictos vigilantes de la ley.

Sin embargo, se ven obligados a escuchar que aquel Maestro, que conoce muy bien las escrituras judías, es el Hijo del hombre y, por lo tanto, el Enviado de Dios, el Mesías. Y por eso podían hacer sus discípulos lo que hacían.



JESÚS, gracias por no arredrarte ante nadie.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de enero de 2021

Corazones de nuevos… de carne

Mc 1, 18-22

 

“18 Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le  dicen: ‘¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?’ 19 Jesús les dijo: ¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. 20 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. 21 Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se  produce un desgarrón peor. 22 Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.”

  

COMENTARIO

 

Ciertamente, en este texto del Evangelio de San Marcos está muy bien que el Hijo de Dios advierta acerca de que sería cuando Él muriera, cuando se lo llevaran, cuando podrían ayunar sus discípulos. Sin embargo, hay algo más importante que no podemos olvidar porque es la esencia de nuestra fe o, mejor, de la posibilidad de tenerla de verdad y no de forma fingida.

El caso es que Jesucristo habla de pellejos, de odres, etc. Y lo que quiere decirnos es que si no tenemos un corazón nuevo, uno que de carne, no seremos capaces ni podremos aceptar la Buena Noticia. Y es que, como nos dice en este texto, lo nuevo no puede contenerse en lo viejo.

 

JESÚS,  gracias por dar a entender que debemos cambiar nuestro corazón para aceptarte a Ti.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de enero de 2021

Piedra

Jn 1, 35-42

 

35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: 'He ahí el Cordero de Dios'. 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. 38. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: '¿Qué buscáis?'. Ellos le respondieron: 'Rabbi' – que quiere decir 'Maestro' - '¿dónde vives?'. 39 Les respondió: 'Venid y lo veréis'. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron aquel día. Era más o menos la hora décima.

 

40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: 'Hemos encontrado al Mesías', que quiere decir Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: 'Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas', que quiere decir 'Piedra'.

 

 

COMENTARIO

 

Es cierto que cuando el Hijo de Dios va escogiendo a los van a ser sus Apóstoles, sabe muy bien a quién escoge. Y es que siempre lo hace teniendo muy en cuenta las características de cada uno de ellos y, aunque a veces le afeen la conducta (como en el caso del recaudador Mateo) lo bien cierto que es que lo que hace, lo hace siempre bien.

 

En el caso de Pedro, que es llamado, digamos, de forma indirecta por su hermano Andrés que le dice que han encontrado al Mesías (¡Al Mesías!, nada más y nada menos), aunque el texto de hoy no nos dice que Pedro lo dejara todo para seguirlo (como sí pasa en otras ocasiones), lo bien cierto es que sabemos que sí, que lo dejó todo para ser, nada más y nada menos, que el primus inter pares, el primero entre los iguales o, lo que es lo mismo, sobre quien se iba a construir la Iglesia de Cristo.

 

 

JESÚS,  gracias por saber escoger muy bien a los tuyos aunque, a veces, no te respondamos bien.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


16 de enero de 2021

No necesitar médico

Mc 2, 13-17

"Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: 'Sígueme.' Él se levantó y le siguió.
Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: '¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?' Al oír esto Jesús, les dice: 'No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.'


COMENTARIO


El caso es que el Hijo de Dios sabía que, para que su misión se cumpliese era necesario que escogiese a los que, tras su muerte y resurrección iban a seguir difundiendo la Buena Noticia Y por eso escoge, por ejemplo, a personas como Mateo, recaudador de impuestos.

Es cierto que muchos no estaban de acuerdo con eso porque no entendían cómo era posible que un Maestro se juntara con según qué tipo de personas que consideraban pecadoras y, por tantos, debían permanecer lejos de los hijos elegidos por Dios.

Sin embargo, Jesucristo sabía muy bien que había sido enviado al mundo no para curar a los sanos sino, al contrario, para hacer lo propio con los enfermos y salvar a los que necesitaban salvación. Y eso hacía.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión salvadora


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de enero de 2021

Admirados por su poder

Mc 2, 1-12


"Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: 'Hijo, tus pecados te son perdonados.' Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: '¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?' Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: '¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?¿Qué es más fácil, decir al paralítico: `Tus pecados te son perdonados', o decir: `Levántate, toma tu camilla y anda?' Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: `A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.'» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.'" 


COMENTARIO


Es bien cierto que muchas veces había, en tiempos de la primera venida al mundo, personas que le buscaban las vueltas y que esperaban cualquier ocasión para malmeter contra Jesucristo. Y aquella ocasión del paralítico les venía muy bien…

Aquel hombre contaba con la fe y la confianza de sus amigos. Y confiaban en el Maestro. Por eso lo acercan tanto a Jesucristo y están seguros de que lo va a curar y, en efecto, lo cura de su parálisis.

Ciertamente, hacer aquello y decir, además, que le perdonaba sus pecados, era una afrenta para según qué personas. Pero Jesucristo, que sabía a lo que había venido al mundo, era consciente de todo esto y, también, de que era Dios hecho hombre. De eso, también.



JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer en cada momento.


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de enero de 2021

Le seguían a todas partes

Mc 1, 40-45

"Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: 'Si quieres, puedes limpiarme.' Enternecido, extendió su mano, le tocó y le dijo: 'Quiero; queda limpio.' Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 'Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.' Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes." 


COMENTARIO


Es bien cierto que el pueblo judío estaba ávido de señales por parte de Dios de sus bondades. Es decir, para creer en alguna verdad necesitaban que la misma estuviera respaldada por una señal. Y eso lo dicen muchas veces a lo largo de la Sagrada Escritura.

Cuando el Hijo de Dios cura al leproso le dice que, en todo caso, para que se sepa que ha sido curado, acuda a quien deba acudir y ofrezca, digamos, lo que a ley de Moisés dejó dicho para tales caso. De todas formas, no tenía que ir por ahí diciendo lo que había pasado.

Aquel hombre, como podemos imaginar, no iba a callar pues era algo de carácter más que extraordinario. Y, como suponemos, muchas personas conocerían que era leproso y veían que ahora no lo era y unían una cosa con la otra y, como es lógico, atribuían a Quien eso había hecho, algo más que una enseñanza o una doctrina. Y le seguían… ¿Qué esperar?


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de los pesares...


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de enero de 2021

Cumplir con la misión dada por Dios

Mc 1, 29-39

"Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: 'Todos te buscan.' Él les dice: 'Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.' Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios."



COMENTARIO


Casi podemos imaginar la situación de aquellos que, en tiempos del Hijo de Dios, de su primera venida al mundo, pasaban muchas necesidades e, incluso, andaban poseídos por demonios que no habían tenido a nadie en su contra de forma efectiva hasta que fue enviado al mundo el Hijo del Todopoderoso para que el mundo se salvase.

Tampoco nos extraña nada que Jesucristo quisiese seguir cumplimiento su misión porque era lo que debía hacer… y lo hacía. Por eso cura a enfermos y hace todo lo que pueda para predicar la Buena Noticia que tiene todo que ver consigo mismo que es Dios hecho hombre.

El caso es que Jesucristo lo tiene muy claro: “para eso he salido”. Y es que al haber sido el Enviado por su Padre, Creador y Padre nuestro también, otra cosa no podía ni quería hacer.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de enero de 2021

Como quien tiene autoridad

Mc 1, 21b-28


"Llegan a Cafarnaún. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.


Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: '¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.' Jesús, entonces, le conminó diciendo: 'Cállate y sal de él.' Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.' Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea."



COMENTARIO


Nos dice el texto de San Marcos que, debido a lo que muchos veían que hacía el Hijo de Dios, la fama del mismo se extendió por toda Galilea. Y es que no era poca cosa lo que habían acabado de presenciar.

Aquel demonio que poseía al hombre conocía más que bien a Jesucristo. Y es que dice de Él que es “el santo de Dios”. Por eso está obligado a obedecerlo y sale de aquella persona a la que tenía poseída.

Y aquellos que eso ven se dan cuenta de que enseña aquel Maestro desde la autoridad y con autoridad. Por eso dicen que así lo hace y no como los escribas lo cual, seguramente, no debía gustar muchos a los zaheridos o molestados por aquellas palabras.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión sanadora.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2021

Seguir a Cristo

 Mc 1, 14-20

 

“14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:  15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.’» 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de

Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.’ 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;

20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

 

COMENTARIO

 

El Hijo de Dios, que bien sabía que lo era, reconoce aquel momento como crucial. El caso es que han apresado a Juan, su primo y su Bautista. Sabe, entonces, que debe cumplir con la misión para la que había sido enviado y no va a defraudar a su Padre del Cielo.

 

Lo que dice Jesucristo no es que sea algo extraordinario sino el cumplimiento de la voluntad de Dios. Por eso dice que ha llegado el tiempo que todos estaban esperando. Y predica la conversión, especialmente la de los corazones.

 

Algunos que escuchan lo que dice aquel Maestro, seguramente, no responden. Siguen en su mundo. Pero los hay que, como los Zebedeos, responden que sí a Cristo, lo dejan todo y le siguen.

 

 

JESÚS,  danos fuerza para seguirte y no desfallecer.

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2021

Domingo, 10 de enero de 2021 – El Hijo de Dios

 

Mc 1, 7-11

 

“7 Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.’

 

9 Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. 11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.’”

 

 

COMENTARIO

 

Ciertamente, Juan el Bautista ha sido avisado por el Espíritu Santo acerca de que ha de venir el Mesías al que él sabe que no es digno de desatarle la correa de las sandalias, siendo eso una labor, digamos, de esclavos hacia su señor.

 

Avisa, de todas formas, el primo de Jesucristo, acerca del bautizo que ha de traer el Enviado de Dios. Y es que va a ser con Espíritu Santo y, sabemos, fuego y tal diferencia es más que mucha.

 

Y cuando acude Jesucristo a ser bautizado por Juan (aún sabiendo que no tiene pecado alguno que ser perdonado) Dios se manifiesta e informa, a los presentes, de que Aquel es su Hijo. Y no sólo Hijo sino, además, amado y en el que se complace lo cual es una buena indicación acerca de que hay que seguirle.

  

 

JESÚS,  gracias por haber seguido la Voluntad de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán