12 de septiembre de 2020

Construir sobre la Roca

Lc 6, 43-49

"'Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.«¿Por qué me llamáis: `Señor, Señor' y no hacéis lo que digo? 'Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante: Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.'"

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas tiene que ver, en realidad, con cómo somos en materia de fe y, en resumen, con cómo debemos proceder.
De lo bueno sólo puede salir lo bueno pero, de lo malo, sólo lo malo puede salir. Y esto porque el corazón, de donde salen las obras, atesora el cómo somos.
En realidad, todo esto tiene que ver con sobre qué construimos nuestra vida y sobre qué, en realidad somos. Y nos dice Jesucristo que debemos construir sobre la Roca, que es Él porque, de otra forma, naufragará nuestra vida.

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de septiembre de 2020

De parte de Dios, consejos

Lc 6, 39-42
"Les añadió una parábola: '¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?¿Cómo puedes decir a tu hermano: `Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.'"

COMENTARIO

Muchas veces el Hijo de Dios aprovecha para darnos a entender qué es lo que, en diferentes realidades, debemos tener por bueno y mejor. Y es cierto que no siempre lo que dice nos viene bien porque nos propone aquello que, para nosotros, resulta difícil de llevar a cabo.
En el texto del Evangelio de San Lucas que corresponde hoy nos dice que:

-No creamos que somos más que el Maestro,

-Tengamos en cuenta nuestros propios fallos antes de hacer ver a los demás los que creemos son los suyos,

-Debemos procurar sanar nuestras maldades.

Jesucristo nos dice esto no para molestarnos o para que quedemos mal ante nadie. No. Nos lo dice porque sabe que son cosas que debemos evitar y, en caso de caer en ellas, corregir.


JESÚS, gracias por darnos a entender lo que nos conviene entender.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de septiembre de 2020

Tener cuidado

Lc 6, 27-38
'"Pero a vosotros, los que me escucháis, yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y tratad a los hombres como queréis que ellos os traten. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; entonces vuestra recompensa será grande y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los perversos. «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.'" 

COMENTARIO

Rogar por los que nos maldicen,
presentar la otra mejilla,
dar al que pida y dar más de lo que te pida,
hacer a los demás lo que queremos nos hagan,
amar a lo que no nos aman,
hacer el bien a todos,
prestar aún sabiéndolo que no será devuelvo lo prestado,
amad a los enemigos,
sed compasivos,
dar para que nos dé Dios,
medid según queramos que nos mida Dios.

Todo esto es, en efecto, manifestación de fe. Así de sencillo

JESÚS, gracias por ser tan claro con lo que importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de septiembre de 2020

Bienaventurados

Lc 6, 20-26
"Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
'Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.
'Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto.
¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas."
COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas aparecen, digamos, algunas de las denominadas Bienaventuranzas que también aparecen en el de San Mateo. Aquí, sin embargo, lo hacen refiriéndose a temas muy concretos.
El evangelista recoge que el Hijo de Dios, que tenía muy en cuenta a los pobres, les dice que de ellos es el Reino de Dios. ¿Hay, pues, que ser pobre para alcanzar la vida eterna?
En realidad, Jesucristo se ha de referir a los que son injustamente tratados por la sociedad. Por eso habla de los ricos y los zahiere si es que no hacen uso de sus muchos bienes para mitigar algo la pobreza ajena. Y es que Cristo dice las cosas de una manera que parece no seamos capaces de entender.

JESÚS, gracias por salir siempre en defensa del Bienaventurado, por serlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de septiembre de 2020

Nace María, Madre nuestra

Los textos bíblicos que se nos ofrecen para el día de hoy, 8 de septiembre, tienen que ver con la generación de Jesucristo, con la venida al mundo del Hijo de Dios.

Permita Dios que, sin embargo, dediquemos este pequeño comentario a lo que celebramos hoy: el nacimiento de su Madre.


María debía venir al mundo, así estaba dispuesto en el corazón de Dios desde ante de todo, en su misma eternidad. Por eso la privó, para su bien, del pecado original en el momento de ser concebida, también, de forma milagrosa por una mujer ya anciana. 
María vino al mundo para que el mundo se salvara. Tal era la misión que tenía encomendada en su corazón. Y, como no podía fallar… no falló.

Pero hoy, 8 de septiembre, celebramos (y damos gracias a Dios por eso) que nuestra Madre, y la suya (o, mejor al revés) nació. Y estamos exultantes y gozosos, como el salmista que da gracias al Todopoderoso por haberlo defendido. Y es que no fue poco que María nos defendiese del Mal aceptando, con un sí eterno, la propuesta que, años después (tampoco muchos, la verdad) le hiciera Gabriel, el Ángel de Dios.



DIOS Y PADRE NUESTRO,  gracias por darnos a María, tu Madre y la nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de septiembre de 2020

Hacer el bien a pesar de lo que tenga que pesar


Lc 6, 6-11

“Otro sábado entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte ahí en medio.’ Él se levantó y se puso allí. Entonces Jesús les dijo: ‘Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla.’ Y, mirando a todos ellos, le dijo: ‘Extiende tu mano.’ Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.”

COMENTARIO

Es bien cierto que, lo mismo que ahora pasa, en tiempos del Mesías había muchas personas que sufrían enfermedades que no tenían cura. La diferencia entre entonces y ahora es que entonces tenían a Quien todo podía curarlo.

Al parecer había quien no tenía por bueno que se hiciera el bien en sábado que era un día, espiritualmente, muy especial. Y es que no acaban de entender lo que quería decir que la misericordia era muy importante.

Cuando Jesucristo curó a quien tanto había sufrido había, como decimos, quien aquello le parecía mal. Pero al Hijo de Dios sabía que el amor podía con aquella manera de pensar y lo curó.



JESÚS,  gracias por hacer lo que debías hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de septiembre de 2020

Estar reunidos en nombre de Cristo


Mt 18, 15-20

“15 ‘Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. = 17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el  publicano. 18 ‘Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. 19 ‘Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’”


COMENTARIO


Lo que hace en este texto del Evangelio de San Mateo el Hijo de Dios es darnos la posibilidad de hacer uso de la corrección fraterna pero hacerlo de forma correcta y no sin pensar dos veces lo que vamos a hacer.

La corrección de quien pueda estar equivocado ha de ser el privado. Y, sólo si no se aviene a hacer lo correcto, entonces se pueden llamar a testigos para procurar la corrección. De todas formas, es posible que no preste atención a nada. Y, en ese lugar, hay que tenerlo por persona de ninguna fe.

Jesucristo nos recomienda, muchas veces, la oración. Y ahora nos dice que siempre que dos de nosotros nos pongamos de acuerdo para pedir algo, Dios nos lo concederá. Y es que pedir en nombre de Cristo ha de ser del gozo de su Padre.



JESÚS,  gracias por ponernos en el bueno camino hacia el Cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de septiembre de 2020

Señor del sábado

Lc 6, 1- 5
"Sucedió que, cruzando un sábado por unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas, las desgranaban con las manos y se las comían. Algunos de los fariseos dijeron: '¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?' Y Jesús les respondió: '¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?' Y les dijo: 'El Hijo del hombre es señor del sábado.'" 


COMENTARIO

Es bien cierto que el pueblo judío, al menos en tiempos del Mesías, se atenía más que mucho a lo que consideraban normas sociales y religiosas. Por eso, les preocupaba que alguien no tuviese en cuenta algo tan importante como no respetar el sábado.

El caso es que había muchas cosas que no se podían hacer el sábado. Y es que por ser considerado un día especialmente sagrado no era válido, eso, hacer muchas cosas. Y por eso le afean la conducta a los discípulos de hacer en sábado lo que no se debía hacer.

Jesucristo, si embargo, sabía más que bien que por encima de los sacrificios estaba la misericordia y, por eso, no echa en cara que arrancasen espigas y se las comiesen porque tenían hambre. Además, Él era el Enviado de Dios y era, por tanto, Señor de todo. Pero eso no lo comprendieron.


JESÚS, gracias por mantenerte firme en la Verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de septiembre de 2020

Odres viejos, corazones viejos

Lc 5, 33-39
"Ellos le dijeron: 'Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos no se privan de comer y beber.' Jesús les dijo: '¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces, en aquellos días, ayunarán.'

Les dijo también una parábola: 'Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo, porque, si lo hace, desgarrará el nuevo, y al viejo no le irá el remiendo del nuevo.


'Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los pellejos, el vino se derramará, y los pellejos se echarán a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: El añejo es el bueno.'" 



COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios habla con aquellos que quieren zaherirlo como sea y con pretensiones fuera de lugar, no duda en aprovechar para transmitir algo que pudiera venir bien a su alma aunque ya sabemos que no todos le hacían caso.
Cristo está anunciando su muerte. Entonces, cuando se lleven al Esposo, que es Él, ayunarán sus discípulos. Y es que iba dejando señales de lo que iba a ser su futuro, casi, inmediato.
De todas formas, aquí importa mucho comprender que los odres viejos son los corazones viejos que no han sabido cambiar y aceptar la Buena Noticia. En ellos no se puede poner el vino nuevo del Hijo de Dios porque hay que cambiarlos.

JESÚS, gracias por dar tantas pistas de cómo debemos ser y cómo debemos cambiar.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de septiembre de 2020

Pescadores de hombres

Lc 5, 1a.3-11
"1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret.
3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 'Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.' 5 Simón le respondió: 'Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.' 6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. 7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. 8 Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: 'Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.' 9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. 10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran  compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» 11 Llevaron a tierra' las barcas y, dejándolo todo, le siguieron."

COMENTARIO

Podemos decir que, otra vez, Pedro se da cuenta de que es un pecador. El caso es que nos extraña que sea así porque le dice a Jesucristo que, como dice el Maestro que echen en determinado lado las redes, allí las echa. Y es que es casi seguro que, en un primer momento dudara de la eficacia del consejo del Hijo de Dios.
Bogar mar adentro y echar las redes para pescar. Estas expresiones tendrán su pleno sentido en cuanto Jesucristo les dice que van a ser pescadores, sí, pero no de peces sino de hombres.
Podemos imaginar la extrañeza de aquellos rudos hombres, acostumbrados a pasar calor o frió en busca de la pesca. Y, sin embargo, nada mas verdad que aquello de que iban a ser pescadores de hombres porque lo fueron.

JESÚS, gracias por escoger a sus discípulos para Apóstoles.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de septiembre de 2020

Aún no había llegado el momento

Lc 4, 38-44
"En saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre; y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: 'Tú eres el Hijo de Dios.' Pero él les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo. Al hacerse de día salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando hasta él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.» E iba predicando por las sinagogas de Judea."
COMENTARIO

A alguien le puede parecer extraño que el Hijo de Dios se empeñase tantas veces en que nadie supiera que sí, que era el Mesías enviado. Claro está que sus Apóstoles sí lo sabían pero, para los demás, aún no había llegado el momento.
Jesucristo, de todas formas, para nada deja de cumplir la misión para la que había sido enviado al mundo. Cura enfermos y endemoniados porque tiene que dedicar su existencia a los que más necesitan auxilio y ayuda
Dice algo el hijo de María que debería haber hecho pensar a muchos. Y es que, en un momento determinado dice que había salido par eso, para predicar que el Reino de Dios había llegado al mundo y era necesario, imperiosamente necesario, transmitir la Buena Noticia.

JESÚS, gracias por ser portavoz y realidad misma de la Buena Noticia.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de septiembre de 2020

Conocer a Cristo y creer en Él

Lc 4,31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ‘¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios’. Jesús entonces le conminó diciendo: ‘Cállate, y sal de él’. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ‘¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen’. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región”.


COMENTARIO


Cuando Jesús recorría los caminos del mundo enseñando era normal que muchos de sus contemporáneos no creyesen en Él. Lo que decía no les gusta nada de nada porque les ponía, ante sus ojos, los pecados en los que caían.

Sin embargo, otros muchos (no demasiados, es verdad) sí creyeron en Él y en la doctrina que presentaba. Por eso sabían que enseñaba con autoridad y no como otros conocidos como sabios y entendidos en la Palabra de Dios. Ellos sí recibieron el Espíritu de Dios.

Otros también lo conocían, Los demonios sabían que era el Hijo de Dios, Quien había de venir al mundo. Por eso huían a su voz y por eso demostraban, con aquellos hechos, que Dios había cumplido su promesa de enviar un Salvador.




JESÚS, muchos no creían en ti pero otros sí sabían que eras el Hijo de Dios. Ayúdanos a ser como los que te conocieron y te quisieron.

Eleuterio Fernández Guzmán


31 de agosto de 2020

Saber mantenerse firme en la misión a cumplir


Lc 4, 16-22.24-27.29b-30

“16 Vino a Nazaret, donde se había criado, y, según costumbre, entró el día de sábado en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron un libro del profeta Isaías, y, desenrollándolo, dio con el pasaje donde está escrito: 18 ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos, 19 para anunciar un año de gracias del Señor’.

20 Y enrollando el libro, se lo devolvió al servidor y se sentó. Los ojos de cuantos había en la sinagoga estaban fijos en Él. 21 Comenzó a decirles: Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír. 22 Todos le aprobaban, maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, decían: ¿No es éste el hijo de José? 24 Él les dijo: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. 25 Pero en verdad os digo también que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y sobrevino una gran hambre en toda la tierra, 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. 27Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue limpiado, sino el sirio Naamán.

(Al oír esto) 29b y le llevaron a la cima del monte sobre el cual está edificada su ciudad, para precipitarle de allí; 30 pero Él, atravesando por medio de ellos, se fue.”


COMENTARIO

Hace falta ser muy alejado de Dios para querer despeñar a alguien sólo porque no pensara como aquellos que lo quieren despeñar. Y eso es lo que pasa en este pasaje con el Hijo de Dios: como es del gusto de los que oyen (de muchos, seguramente) lo que oyen lo primero que se les ocurre es matar a Cristo.

En realidad, lo que dice Jesucristo es que Dios lo es de todos y no sólo del pueblo elegido, el judío. Y eso no debió gustar a los que se creían en la posesión, no sólo de la verdad, sino del mismo amor de Dios, celosos de que el Creador amara a otros que no fueran ellos.

Jesucristo, sin embargo, que conoce más que bien la Voluntad de su Padre (porque es Él hecho hombre) sabe que lo que dice es verdad y que debe salir de allí porque, de otra manera, hasta es posible que lo maten antes de tiempo y aún no ha llegado su hora.



JESÚS,  gracias por mantenerte firme en su misión.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2020

Seguir a Cristo




Mt 16, 21-27

21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. 22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’ 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!’ 24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 27 ‘Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno  según su conducta.’”


COMENTARIO

Ciertamente, lo que nos dice el Hijo de Dios en este pasaje del Evangelio de San Mateo es tan importante que no lo deberíamos olvidar nunca. Y es que nos habla de lo esencial para nuestra fe católica.

Debemos cargar con nuestra cruz y seguir a Quien llevó la suya con valentía y con criterio de saberse Hijo de Dios. Y es que, además, nos dice que debemos perder nuestra vida, la antigua, la sin sentido, para ganar la que verdaderamente importa.

¿De qué le vale al hombre ganar todo en el mundo si, en el fondo, pierde su vida, la eterna? Dice Jesucristo esto y nosotros, seguramente, miramos para otro lado, para el mundo y no para dónde deberíamos mirar.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de agosto de 2020

La fe del Bautista

Mc 6,17-29

“En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. 

Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: ‘Pídeme lo que quieras y te lo daré’. Y le juró: ‘Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino’. Salió la muchacha y preguntó a su madre: ‘¿Qué voy a pedir?’. Y ella le dijo: ‘La cabeza de Juan el Bautista’. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: ‘Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura’”.


COMENTARIO

Aquel hombre, Juan, había venido al mundo porque Dios le había encargado una misión que cumplir. Su fe, por eso mismo, era grande y sabía que no valían medias tintas con el Creador. Por eso hizo lo que tenía que hacer y echó en cara a Herodes su matrimonio con quien no debía haberse casado.

El odio siembra malas semillas en el corazón del hombre. Por eso la mujer de Herodes quería ver muerto a quien tanto “daño” le estaba haciendo a su plácida vida en palacio. Y urde, urde, lo peor para el primo de Jesús.

Herodes, empero, era un cobarde. De no haber prevalecido en él el respeto humano no habría cumplido la promesa que hizo a la discípula del Mal. Sin embargo, pudo más el qué dirán antes que la verdad, antes, incluso, que su propio pensamiento acerca de aquel profeta llamado Juan. 




JESÚS, tu primo Juan supo cumplir con la misión que le había puesto Dios. Ayúdanos a tener tanta fe como él tuvo.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de agosto de 2020

Debemos ser prudentes

Mt 25,1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: ‘El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora’”.


COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios habla a los que le escuchan lo hace de forma que pueda ser entendido pues, de otra forma, su misión no hubiera podido cumplirla con demasiada eficacia. Y hace uso de parábolas que resultan más comprensibles haciendo uso de costumbres y de comportamientos tradicionales del mundo judío.

Hay quien cree que, a lo mejor, a la hora de salvarse para siempre, para la vida eterna, le será suficiente con arrepentirse de lo mal hecho en el justo momento de morirse como si no importase nada lo hecho con anterioridad. Lo que pasa es que no se suele saber cuál es tal momento y, a lo mejor, al llegar al mismo no estamos, siquiera, para darnos cuenta de lo que importa.

Hay quien, sin embargo, sabe que llegado el momento de la muerte es necesario estar preparado pues, de lo contrario, le espera una vida futura más que peliaguda. Por eso, como las vírgenes sensatas o prudentes, preparan su alma para tal momento sabiendo que, cuando llegue, podría ser demasiado tarde.

JESÚS,  ayúdanos a prepararnos para cuando nos llame a su Tribunal tu Padre del Cielo.



Eleuterio Fernández Guzmán


27 de agosto de 2020

Estar preparados

Mt 24,42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes’”».


COMENTARIO

El ser humano, digamos, ordinario, que tiene fe y cree en Dios todopoderoso, no sabe cuando va a ser llamado por el Padre a su presencia. No lo sabe pero, a la vez, parece no darse cuenta de que eso ha de pasar.

Jesús nos avisa de algo muy importante: vamos a ser llamados por Dios y no sabemos cuándo va a ser eso. Por eso explica, a los que quieran escuchar, que seremos llamados cuando menos lo esperemos y que debemos estar preparados.

Sin embargo, podemos optar por una actitud nada de acuerdo a la voluntad de Dios. Si miramos para otro lado como si eso nunca fuera a suceder o, pretextando que no sabemos cuándo va a ser eso, no haremos lo que tenemos que hacer y, seguramente, eso será nuestra perdición eterna.


JESÚS, nos pones sobre la pista de qué debemos hacer de cara a la llamada al tribunal de Dios. Ayúdanos a estar preparados, ¡ayúdanos!


Eleuterio Fernández Guzmán


26 de agosto de 2020

¡Cuidado con la hipocresía!

Mt 23,27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!’. Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que es crucial para el ser humano que su vida de fe sea como tiene que ser. A Dios no se le puede engañar y, por eso mismo, hacer como si eso fuera posible no es cosa recomendable.

El Hijo de Dios llama la atención a los que, teniendo que ser verdaderos maestros son como no tienen que ser: falsean su manifestación con el prójimo como si el Creador no conociera su corazón aunque es más que cierto que, como Cristo sabe, el Todopoderoso lo conoce todo.

Jesús profetiza acerca de su propia vida. Profeta de Dios, sabe que su final en la vida terrena estará a mano, precisamente, de aquellos cuyos padres ya mataron a otros profetas. Conoce Jesús que aquellos que actúan como no deben harán lo propio con respecto a Él mismo.



JESÚS, debes corregir a los que no son como tienen que ser y mienten acerca de su fe. Ayúdanos a no ser como aquellos hipócritas.


Eleuterio Fernández Guzmán