28 de marzo de 2026

Cómo trabaja el Mal

Jn 11 45-56


"Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: '¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.' Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: 'Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.' Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Desde este día, decidieron darle muerte. Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: '¿Qué os parece? ¿Qué no vendrá a la fiesta?' Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle."

COMENTARIO

Poco a poco se acerba el momento que ya había sido descrito, por ejemplo, por el profeta Isaías. Y es que no iba a dejarse de cumplir lo que Dios quería que se cumpliese aunque eso fuera que su Único Hijo muriera de la forma que iba a morir. 

Aquellos que no querían para nada a Jesucristo era de esperar que quisieran apresarlo porque tenían mucho miedo de que el pueblo creyera en Él y dejar de hacerlo con ellos. Y es que su forma de vida y existencia iba a dar al traste de seguir permitiendo que pasara lo que estaba pasando. 

Traman un mal final para Cristo sin saber, o a lo mejor sí, que eso estaba escrito y que, en efecto, por eso mismo, aquel hombre era el Mesías...


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta las últimas consecuencias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de marzo de 2026

Yo Soy

Jn 8, 51-59


"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás. Los judíos le dijeron: 'Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?' Jesús respondió: 'Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría'. Los judíos le dijeron: 'Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham'. Jesús respondió: 'Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy'. Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo."

COMENTARIO

Ciertamente, el Hijo de Dios tenía que vérselas con muchas personas que no lo aceptaban como el Enviado de Dios, el Mesías. Y siempre trataban de hacerlo quedar mal e, incluso, de llamarlo endemoniado...

Jesucristo, que sabía muy bien que era el Mesías no dejaba de dar pruebas de ellos pero tales personas hacían oídos y vista sordos porque no les convenía lo que les decía. 

Sin embargo, Cristo lo deja bien claro: quien es fiel a su Palabra, no morirá jamás porque Él hacía lo que le decía debía hacer Quien lo había enviado que era Dios mismo. Y por decir eso querían apedrearlo. En fin...


JESÚS, gracias por ser Tú.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de marzo de 2026

Así empezó todo

Lc 1, 26-38


"Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo'. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin'. María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios'. Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra'. Y el ángel dejándola se fue."

COMENTARIO


Podemos imaginar la situación de aquella jovencita de Nazaret. A sus aposentos llega un ángel lo cual, para empezar, no debía ser lo más normal ni ordinario. Y, además, lo que le dice la deja pensando qué era aquello que le estaba sucediendo. 

Gabriel, que era el Ángel enviado por Dios a aquella pequeña aldea de Israel, sabe a qué ha sido enviado y cumple su misión a la perfección. Y es que le dice a María lo que va a pasar, lo que puede pasar, si ella acepta sus palabras que son, digamos, el mensaje de Dios. 

María, que se había entregado al Todopoderoso desde que tenía uso de razón no lo duda lo más mínimo y se declara esclava del Señor. Y como tal actuaría el resto de su vida. 

Y gracias a su sí, todo empezó entonces y allí; nuestra salvación, en suma. 


JESÚS, gracias, gracias y gracias por todo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de marzo de 2026

Quien no quiere oír es como quien está sordo


Jn 8, 21-30

"En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: 'Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir'. Los judíos se decían: '¿Es que se va a suicidar, pues dice: 'Adonde yo voy, vosotros no podéis ir?' Él les decía: 'Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados'. Entonces le decían: '¿Quién eres tú?' Jesús les respondió: 'Desde el principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar de vosotros y juzgar pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a Él es lo que hablo al mundo'. No comprendieron que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús: 'Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él'. Al hablar así, muchos creyeron en Él."

COMENTARIO

Se puede decir que el Hijo de Dios no puede decir más cosas importantes en este texto del Evangelio de San Juan. Pero, muy a pesar de eso y aunque muchos creyeron en Él otros no lo hicieron porque no querían escuchar o, al menos, no entendían mucho de lo que les decía. 

Decía Cristo, nada más y nada menos, que Él era del Cielo y que si no se creía en Él no serían perdonados. Y eso se aplica entonces y ahora mismo pues nada ha cambiado a tal respecto. Pero también decía, por ejemplo, que Él hablaba según la Voluntad de Aquel que le había enviado, es decir, Dios mismo. 

Muchos, como decimos arriba, creyeron en Él porque se dieron cuenta que aquellas palabras eran más que especiales pero otros, otros, fueron sembrando en sus corazones la semilla de la iniquidad más terrible...


JESÚS, gracias por hablar siempre con palabras tan veraces. 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de marzo de 2026

Quien no conoce, de verdad, la Ley de Dios

 Jn 7, 40-53


"En aquel tiempo la gente que oyó estos discursos de Jesús, unos decían: Este es verdaderamente el profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero otros replicaban: ¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David? Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Respondieron los guardias: Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre. Los fariseos les respondieron: ¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos. Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Jesús: ¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace? Aquellos le respondieron: ¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta. Y se volvieron cada uno a su casa."

COMENTARIO

Ya se estaban trazando los planes para matar el Hijo de Dios. Buscaban cómo apresarlo pero, sobre todo, no querían que nadie se pusiera a su favor pues ya sabían muy bien los fariseos lo que podía hacer el pueblo puesto en su contra. 

El caso es que muchos decían que aquel hombre, Cristo, no hablaba como cualquier otro hombre sino que sus palabras eran especiales y les habían convencido. Hasta los guardias del Templo sabían que era algo más que un hombre cualquiera. 

El Nicodemo. Aquel hombre importante entre los de Israel habían comprendido muy bien que Jesús, su maestro en secreto, era el Hijo de Dios. Por eso procura defenderlo todo lo que pueda aunque otros no lo dejan...


JESÚS,  gracias por cumplir con la misión que te había encomendado tu Padre del Cielo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de marzo de 2026

Una ceguera poco misericordiosa

Jn 5, 1-16


"Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua. (Porque el Ángel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal) Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.

Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: '¿Quieres curarte?'. El respondió: 'Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes'. Jesús le dijo: 'Levántate, toma tu camilla y camina'.

En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: 'Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla'. El les respondió: 'El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina'.

Ellos le preguntaron: '¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina?''. Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: 'Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía'.

El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado."

COMENTARIO

Había quien, en tiempos de la primera venida del Hijo de Dios, era muy celoso del cumplimiento de los muchos preceptos con los que habían tergiversado el verdadero sentido de la Ley de Dios. Y los aplicaban a rajatable.

Aquel hombre, que estaba enfermo desde hacía muchos años, no tenían a quien le ayudara a entrar en una piscina que debía tener poder curativo en sus aguas. Pero Jesucristo remedió aquella situación como debía hacerlo Quien era todo misericordia y amor. 

Sin embargo, aquellos celosos de la ley, atacaban a Cristo por haber "curado" en sábado sin darse cuenta, ciegos como estaban, de que lo primero es el Amor y luego lo demás. 


JESÚS, gracias por ser misericordioso pesase a quien pesase. 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de marzo de 2026

 

Humillarse 

Lc 18,9-14

"Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: 'Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'. Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado'".

COMENTARIO 

No podemos olvidar que el Hijo de Dios había sido enviado al mundo para que el mundo se salvase de la deriva que llevaba.  Y eso suponía corregir mucho la forma de ser de los hijos del Todopoderoso que el Creador le había dado por hermanos. 

El ejemplo de aquel fariseo y del aquel publicano refleja más que bien la actitud que solemos tener muchas veces. Y es que solemos ser soberbios y creernos mejor que los demás o, al menos, mejor que muchos demás...

Lo que Cristo nos dice es que la humillación que, en carne propio, hace el publicano es el ejemplo a seguir y no, precisamente, la de aquel fariseo que era algo más soberbio y falso. Y es que, debemos tener en cuenta eso último: humillarse para ser ensalzados donde eso se puede hacer que es en el Cielo. 


JESÚS, gracias por querer que nos salvemos muy a pesar de nuestros muchos defectos personales y colectivos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de marzo de 2026

Perdonar para que se nos perdone

Mt 18, 21-35


"En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: 'Señor, ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.' Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.' Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano."

COMENTARIO 

Es cierto y verdad que una forma muy buena de enseñar lo que el Hijo de Dios quería que se comprendiese era el uso de parábolas. Y cuando hace uso de esta de los talentos.. sabía lo que decía como, por cierto, ocurría siempre. 

Aquel hombre, al que se le había perdonado muchísimo dinero no tenía el mismo pensamiento que tuvieron con él si se refería a sus propios deudores. Y eso manifestaba algo que no gustó nada a sus propios compañeros que vieron en su actitud una forma más que mala de comportarse. 

En definitiva, aquí Cristo lo dice con toda claridad: si no perdonamos de corazón... no seremos perdonados. Así de sencillo de entender. 

JESÚS, gracias por enseñarnos lo que verdaderamente nos importa y deberíamos conocer y aprender. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de marzo de 2026

Un amor como debe ser

Lc 15, 1-3.11-32


"En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: 'Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. 'Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 'Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' Y, levantándose, partió hacia su padre. 'Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "'Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo. 'Pero el padre dijo a sus siervos: 'Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado'. Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: 'Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano."' El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: 'Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!' Pero él le dijo: 'Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.'

COMENTARIO 

La Parábola del hijo pródigo es muy abundante en realidades espirituales que deberíamos tener siempre muy en cuenta. Y es que el Hijo de Dios quería entonces, y ahora, que comprendamos que el amor no es algo vano sino que, verdaderamente comprendido es el camino que lleva directamente al Cielo.

Aquellos dos hijos, el que se fue y el que se quedó, no tenían la misma idea de la vida y de sus circunstancias. Y mucho aquí se nos dice para que comprendamos con cuál actitud nosotros nos quedamos: si la de quien se quedó que, en el fondo, era egoísta o la de quien se fue que, en el fondo, comprendió su error. 

Aquí, en realidad, lo que verdaderamente importa es el amor de aquel padre que ama a su hijo y le perdona el error cometido. Y así hace Dios con nosotros cada día de nuestra existencia. 


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa qué es, en el fondo, el amor. 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de marzo de 2026

Aceptar al dueño de la viña


Mt 21, 33-43. 45-46

"En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: 'Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: 'A mi hijo le respetarán.' Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿Qué hará con aquellos labradores?' Dícenle: 'A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo'. Y Jesús les dice: '¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos'. Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta."

COMENTARIO 

Aunque pudiera parecer que la parábola referida por el Hijo de Dios tiene poco que ver con su vida es cierto y verdad que lo contrario es a lo que ser refería. Y es Dios había mandado a su viña a su hijo para salvar a la viña.

Cristo está anticipando lo que le va a pasar a él mismo y que no es otra cosa que lo matarán por querer hacer cumplir la Voluntad del dueño de la viña.

El caso es que lo último que les dice a lo que le escuchan es terrible. Dios quitará el Reino de Dios a su pueblo para dárselo a uno que "rinda sus frutos" porque estaba claro que el que había elegido el Creador no lo había hecho. 


JESÚS, gracias por decir estas verdades que tanto nos aportan. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de marzo de 2026

¿Ser Epulones?

Lc 16, 19-31


"Jesús dijo a los fariseos: 'Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.  En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.

Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’. ’Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.

Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. 

El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’. Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’. ’No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’. Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios dice, al final de este texto del Evangelio de San Lucas, que ni aunque un muerto visite a los vivos se iban a arrepentir entendemos que se refería a lo que a muchos les iba a pasar cuando él volviera de entre los muertos. Pero ahora, lo que quiere es que comprendamos, que comprendieran aquellos que lo escuchaban, que debemos elegir entre ser Epulón o ser Lázaro. 

Es cierto que en muchas ocasiones se tiene muchos bienes sin ser culpables de nada. Sin embargo, sí lo somos si no somos capaces de compartir con aquellos que, como Lázaro, lo están pasando mal. Y eso es a lo que aquí se refiere Jesucristo. 

Algo más. Existe el Cielo y existe el Infierno y, es cierto, no se puede pasar de uno a otro aunque, incluso eso, si quisiéramos socorrer a uno de los nuestros. Pero existen, ciertamente. 


JESÚS, gracias por darnos a entender lo que, verdaderamente, nos debe importar más que nada. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2026

El verdadero sentido de la Ley de Dios

 





Mt 23, 1-12

"En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame 'Rabbí'. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar 'Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "'Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar Directores, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado."

COMENTARIO

El Hijo de Dios, que había venido al mundo para el mundo se salvase, no podía quedar callado ante lo que veía que hacían aquellos que debían dirigir al pueblo elegido por Dios hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y lo dice.

Es verdad que lo que dice no puede gustar a escribas y fariseos porque los está poniendo más que mal al decir que no hacen lo que dicen aunque ellos creyesen que todo lo hacían bien. Y eso acabaría molestando más que mucho con las consecuencias que son bien conocidas por todos. 

Ciertamente Cristo sabía que lo que había que hacer era escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica porque, de otra forma, nunca se podría hacer la santísima Voluntad de Dios. Y por eso decía lo que debía decir por mucho que molestara a algunos...




JESÚS, gracias por decir siempre la verdad le doliese a quien le doliese.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2026

Cristo es la única señal



Lc 11, 29-32

"En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y Él se puso a decirles: Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás."

COMENTARIO 

No es de extrañar que el Hijo de Dios quisiese reprender a la generación en la que le había tocado vivir porque se daba cuenta de que no tenían nada claro lo más evidente de su propia fe. Y es lo que les dice a los que le escuchan.

Sin duda que sus palabras son duras porque les estaba diciendo que habrá otros que pasarán por delante de ellos porque supieron convertirse cuando debían convertirse. 

Tampoco debería extrañarnos nada de nada que muchos de aquellos que lo escuchaban lo odiasen tanto... es que les decía las verdades que no querían escuchar. 


JESÚS, gracias por ser siempre tan franco a pesar de muchos...

24 de febrero de 2026

El Padre Nuestro



M 6, 7-15

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas."


COMENTARIO

El Hijo de Dios quería que sus discípulos se dirigiesen a Dios de la mejor manera posible para que Padre Eterno atendiera sus súplicas. Por eso les enseña la oración más importante que se ha dado en la historia de la salvación. 

El Padre Nuestro contiene aquellas peticiones que son agradables al corazón de Dios. Por eso quiere Jesucristo que la recemos con amor y no como si no tuviera mucha importancia. Del corazón habla la boca. 

Algo muy importante en el Padre Nuestro: según tratemos nosotros a nuestro prójimo así nos tratará Dios. Justamente así...


JESÚS, gracias por habernos enseñado el Padre Nuestro. 

21 de enero de 2026

El amor siempre ha de prevalecer

 

Mc 3, 1-6 

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. 


COMENTARIO


Los que perseguían al hijo de Dios esperaban cualquier ocasión para pillarlo en un renuncio. La del hombre de la mano paralizada les venía muy bien. 

Jesús les pregunta algo terrible y es si era bueno curar a alguien enfermo o no aunque fuera el sábado aunque bien sabía la respuesta que iban a dar.

Ellos se cierran en banda porque creen que no se debe ir contra el rey del sábado muy a pesar de lo bueno que se pudiera hacer. Y Jesús lo cura como era de esperar pues otra cosa ni debía ni quería ni podía hacer.


Jesús, gracias por manifestar una bondad tan clara y manifiesta.

16 de enero de 2026

Lo que puede la fe

Mc 2, 1-12


1 Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia "de que estaba en la casa. 2 Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. 3 Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. 4 Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. 5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: 'Hijo, tus pecados te son perdonados'. 6 Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: 7 '¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?' 8 Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: '¿Qué están pensando? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: 11 ' A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'. 12 Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: 'Jamás vimos cosa parecida'".


COMENTARIO

Los casos de curación eran tenidos como signos de la intervención de Dios en la humanidad. Por eso, aquella de aquel hombre preocupaba a muchas personas presentes porque suponía mucho.

A Jesucristo eso no le preocupaba porque sabía la misión que debía cumplir y por eso cura a aquella persona.

Es seguro que muchos de los presentes lo miraron con muy malos ojos porque se estaba poniendo en lugar de Dios al perdonar los pecados pero era lo que debía hacer el hijo de Dios . Y lo hizo.

ORACIÓN

Señor, danos confianza en tu hijo Jesucristo. 

23 de marzo de 2025

Necesaria conversión

 

Lc 13, 1-9


En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.’  Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo  encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’ Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.’”




COMENTARIO


Es más que cierto que, en el tiempo de Jesucristo, el pueblo judío establecía una relación demasiado directa entre el devenir de una persona, en lo malo, y lo que se podía considerar pecado. Es decir, si una persona sufría alguna desgracia o percance era, según se creía, porque había sido castigada por Dios por haber pecado. Pero el Hijo del Todopoderoso sabía que las cosas no siempre eran así porque, en realidad, lo que debían hacer ellos, para aceptar la verdadera Voluntad de Dios en sus vidas era convertirse.


Jesucristo pide, pues, la conversión porque la sabe necesaria para la salvación eterna. Y por eso avisa con toda claridad: si no hay conversión, entendemos que de verdadero corazón y no falsa, no habrá salvación eterna. Así de simple y de sencillo de comprender.


JESÚS, gracias por poner en nuestro corazón la necesidad de conversión.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2025

Estar con Cristo

 

Mc 9,38-40


En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: ‘No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros’.”



COMENTARIO


Los apóstoles, que iban predicando por aquellos mundos de Dios, se daban cuenta de que había personas, y no era ninguno de ellos, que se “atrevía” a expulsar demonios en nombre de Jesucristo. No podían entender cómo eso era posible.


Los apóstoles tratan de impedir que eso pudiera llevarse a cabo. No acababan de entender que el mensaje de Cristo no tenía unos destinatarios limitados sino que era para toda la humanidad, y toda la humanidad debía ser salvada.


Pero Jesús tiene, también ahora, palabras sabias. Dice alqo que vale para entonces y, también, para ahora mismo: quien “no está contra nosotros, está por nosotros” pues sabía que todo aquel que no fuera discípulo del Maligno debía ser, por fuerza espiritual, discípulo suyo.



JESÚS, aquellos que te siguen más de cerca son algo egoístas pues sólo quieren cumplir con su misión ellos solos. Ayúdanos a no manifestarnos como en aquel momento se manifestaron tus apóstoles.



Eleuterio Fernández Guzmán


25 de febrero de 2025

Servir; ser servidorees

 

Mc 9,30-37



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará’. Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 


Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: ‘¿De qué discutíais por el camino?’. Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: ‘Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos’. Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: ‘El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado’”.



COMENTARIO


Jesús tenía que instruir a sus discípulos sobre aquello que era importante que supieran. Y, entre tales realidades espirituales que comprendiesen que iba a morir de una forma difícil de olvidar. Pero ellos aún no tenían abierto el entendimiento.


Era importante que entendieran una de las formas mejores de revelar que eran sus discípulos: servir al prójimo. Por tanto, debían aprender, y no siempre era fácil abajarse, que tener en cuenta las necesidades del otro era fundamental para su vida de apóstoles.


Pero Jesús también quería que comprendiesen que recibir, en su hombre, a personas que estaban socialmente desmerecidas, era tan importante como transmitir una doctrina. Es más, que tal era la doctrina que debían transmitir pues los más necesitados siempre tenían que ser a los que más tuviesen en cuenta.



JESÚS, enseñas a los que son tus apóstoles lo que es importante. Pero también eso haces con nosotros, hoy día. Ayúdanos a no olvidar lecciones espirituales tan importantes.






Eleuterio Fernández Guzmán


20 de febrero de 2025

El Hijo de Dios Vivo

 

Mc 8,27-33


En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que soy yo?’. Ellos le dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas’. Y Él les preguntaba: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Pedro le contesta: ‘Tú eres el Cristo’. 


Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres’”.


COMENTARIO


A Jesús le gustaba saber qué pensaban las personas e Él porque era una buena forma de ver si entendían lo que estaba haciendo y diciendo. Y por eso le pregunta a sus apóstoles que tenían un contacto muy directo con sus vecinos y conocidos.


La verdad es que muchos no sabían, a ciencia cierta, quién era. Por eso equivocaban su decir y, por eso mismo, no acababan entender exactamente la misión que tenían que cumplir. Pero Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, entendía perfectamente que Jesús era el Hijo de Dios. Y así lo dice.


Pero a Jesús no le gusta nada de nada que Pedro, aquel a quien escogerá para ser el primera Papa diga lo que dice sobre lo que tiene que pasarle. Y le llama Satanás porque, en efecto, en aquel momento el Maligno le había hecho decir lo que no debía haber dicho nunca.




JESÚS, los que te conocen saben que eres Dios hecho hombre o, al menos, el Hijo de Dios. Ayúdanos a no olvidarlo nunca.






Eleuterio Fernández Guzmán