6 de abril de 2024

Los envió a predicar

Mc 16, 9-15


"Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquélla de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
Enseguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: 'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación'."

COMENTARIO 

Lo que nos dice el evangelista Marcos en este texto de su obra escrita es algo que ya conocemos porque hace muchos siglos que pasó. Sin embargo, nos sigue sorprendiendo la incredulidad de aquellos que habían vivido muy cerca del Hijo de Dios y que, sobre todo, le habían escuchado que lo que había pasado e iba a pasar... ¡iba a pasar!

De todas formas, no podemos negar que Jesucristo, una vez resucitado, sabe a la perfección lo que debe hacer: presentarse ante sus Apóstoles y enviarlos al mundo a predicar acerca de la Buena Noticia y de que todo aquello que dijo se acababa de cumplir.

No dudamos lo más mínimo de que los Apóstoles, a partir de aquel mismo momento, perdieron todo el miedo que tenían porque vieron... y creyeron.


JESÚS,  gracias por no abandonar a los que luego iban a transmitir la Buena Noticia. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de abril de 2024

Y reconocieron al Señor

Jn 21, 1-14


"Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades.

Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: 'Voy a pescar'. Ellos le respondieron: 'Vamos también nosotros'. Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era Él. Jesús les dijo: 'Muchachos, ¿tienen algo para comer?'

Ellos respondieron: 'No'.

Él les dijo: 'Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán'. Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: '¡Es el Señor!'

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: 'Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar'. Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: 'Vengan a comer'.

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.'"

COMENTARIO

Aquellos hombres que habían visto como su Señor, Mesías y Salvador había sido ajusticiado de forma ilegítima y en contra de toda razón humana vuelven a su labor habitual. Y es que eran pescadores y, al parecer, aún no acababan de comprender lo que había pasado y lo que estaba pasando. 

Jesucristo los conmina a echar las redes por determinada parte. Ellos, hasta entonces, no habían pescado nada pero confiando en su Maestro, las echan y pesca un número de peces simbólico: 153 que eran las especies entonces conocidas. 

Ellos reconocen al Señor y confían en Él. Y el resultado fue el que fue. 

JESÚS, gracias por ser persevante en el Amor.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de abril de 2024

Cuando todo fue comprendido

Lc 24, 13-35


"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: '¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?' Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: '¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?' Él les dijo: '¿Qué cosas?' Ellos le dijeron: 'Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». Él les dijo: '¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?' Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: 'Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado'. Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: '¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?' Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: '¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!' Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan'"

COMENTARIO 

Ya podemos imaginar el estado en el que se encontraban aquellos dos discípulos del Hijo de Dios que volvían a su casa en Emaús. Al parecer, todo les había salido mal: habían matado a su Maestro y lo que creían podía ser un gran futuro para Israel había muerto...

Jesucristo les abre las mentes cuando les dice todo aquello de las Sagradas Escrituras. Y, sin embargo, lo más importante es que les abre el corazón cuando parte el pan como ellos, seguramente, habían visto muchas veces hacerlo a su Maestro...

Ellos, claro, no puede dejar de hacer lo que hacen: van corriendo a decir que han visto al Maestro. Ellos, que tan torpes habían estado en la comprensión de todo lo que hasta entonces había pasado, ellos, entonces todo lo comprendieron. 


JESÚS,  gracias por abrir la mente y el corazón de aquellos y por hacer eso también con nosotros. 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de abril de 2024

Es que el Mal nunca descansa frente al Bien

 

Mt 28, 8-15

 

“8 Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. 9 En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: ‘¡Dios os guarde!’ Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron. 10 Entonces les dice Jesús: ‘No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.’ 11 Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. 12 Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, 13 advirtiéndoles: ‘Decid: “Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos.” 14 Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones.’ 15 Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.”

 

COMENTARIO

 

Cuando las mujeres que habían ido al sepulcro a terminar con la labor de embalsamación del Maestro se dan cuenta de que ha resucitado no tardan en ir a dar la noticia a los que estaban escondidos por miedo a los judíos. Pero Jesús les sale al encuentro.

 

El Maestro quiere que sean sus mensajeras. Las envía, por tanto, a decir a sus hermanos que los espera en su tierra, en Galilea. Pero había quien, a la misma hora, no podía consentir que se creyera que, en efecto, había resucitado quien dijo que iba a resucitar.

 

Hubo quien quiso hacer más trampa. Al parecer, no habían tenido suficiente con haber preparado a su gusto y gozo la muerte del Hijo de Dios sino que no querían que supiese que había resucitado como ellos sabían que había resucitado. Y siguieron insistiendo en el Mal.

 

 

JESÚS, perdona a los que tanto daño te hicieron y a los que hoy día te lo hacemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de marzo de 2024

¡Resucitó!

 

Jn 20, 1-9

 

“1 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. 2 Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.’

3 Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. 6 Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, 7 y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, 9 pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.”

 

COMENTARIO

 

Seguramente, María de Magdala fue al sepulcro donde habían puesto a Jesús para acabar de embalsamarlo porque, con las prisas del viernes, no habían podido hacerlo bien. Y fue, pues, por amor a su Maestro. Y dio la noticia: no estaba el cuerpo del Señor.

 

Cuando los Apóstoles se enteraron de lo que podía haber pasado seguro que no acabaron de creer en María. Pero Pedro y Juan, muy alarmados, van corriendo al sepulcro. Casi podemos verlos por las calles de Jerusalén rumbo al mismo.

 

Cuando Juan entró, dice el texto, dice el mismo, que vio y creyó. Y no es antes no creyera en lo que les había dicho Jesús sino que ahora acababa de juntar las piezas de aquel puzle tan difícil de juntar como era la Palabra de Dios en la boca de Cristo.

 

 

JESÚS,  gracias por haber vuelto a la vida.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de marzo de 2024

Viernes Santo






Recordamos, como tantas otras veces, la muerte del Hijo de Dios. Sabemos que murió voluntariamente y que tenía que cumplir una misión que, con su muerte, se perfeccionaba. 

Gracias Jesucristo por aceptar una muerte así, 

Gracias Jesucristo por querer salvar a tus hermanos, 

Gracias Jesucristo por someterte a la Voluntad de tu Padre del Cielo,

Gracias Jesucristo, hermano, por ser hermano hasta la últimas consecuencias, 

Gracias Jesucristo por derramar tu santísima sangre, 

Gracias Jesucristo por ayudarnos a comprender tu entrega.

Nosotros, que tan pecadores somos, sólo podemos agradecer al Hijo de Dios que fuera, exactamente, Hijo.    

28 de marzo de 2024

Servir como Cristo sirvió

Jn 13, 1-15


"Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: '¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?'. Jesús le respondió: 'No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás'. 'No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!'. Jesús le respondió: 'Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte'. 'Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!'. Jesús le dijo: 'El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos'. Él sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: 'No todos ustedes están limpios'. Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: '¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes'."

COMENTARIO

No podemos negar que la Última Cena supuso todo para lo que tendría que venir al respecto de los discípulos del Hijo de Dios y, sobre todo, de la misma humanidad que aceptara a Jesucristo como Quien era: Dios hecho hombre. 

El ejemplo que da Jesucristo en aquel momento: lava los pies a los presentes. Y debemos tener en cuenta que tal labor no era propia, precisamente, de un Maestro. Sin embargo, lo quiso hacer para dar ejemplo y por eso dice, precisamente, que ellos deben hacer lo mismo que Él acababa de hacer. 

Jesucristo sabía muy bien quien lo iba a entregar. Lo sabía y allí mismo lo dijo. ¡Ay de aquel que eso hizo! pues ya estaba juzgado. 


JESÚS,  gracias por ser tan franco con sus discípulos. 

27 de marzo de 2024

Entregar su vida y hacerlo por nosotros

Mt 26, 14-25


"Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: '¿Cuánto me darán si se lo entrego?' Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.

El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: '¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?'

Él respondió: 'Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis
discípulos'
.
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.

Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: 'Les aseguro que uno de ustedes me entregará'.

Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: '¿Seré yo, Señor?'

Él respondió: 'El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!'

Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: '¿Seré yo, Maestro?' 'Tú lo has dicho', le respondió Jesús.'"

COMENTARIO 

Es cierto y verdad que alguna tenía que ser la última cena que tuviera el Hijo de Dios con sus discípulos más allegados. Y por eso la llamamos así, con mayúscula, Última Cena porque fue un momento crucial en la historia de la salvación. 

Los discípulos que Jesucristo envía para preparar la sala, llamada Cenáculo, hacen lo convenido y todo está preparado cuando Cristo llega acompañado, suponemos, con otras personas. 

En la Cena hay un momento que, si bien lo pensamos, es verdaderamente terrible: anuncia el Mesías que alguien de los de allí lo va a entregar. Y aunque sepamos muy bien quién sería no por eso deja de ser terrible lo que entonces pasó.

JESÚS, gracias por entregar tu vida por nosotros. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de marzo de 2024

Todo se iba preparando...

Jn 13, 21-33.36-38


"Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente:

'Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.

Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: 'Pregúntale a quién se refiere'. Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: 'Señor, ¿Quién es?'

Jesús le respondió: 'Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato'.

Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: 'Realiza pronto lo que tienes que hacer'.

Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: 'Compra lo que hace falta para la fiesta', o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.

Después que Judas salió, Jesús dijo:

'Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.

Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero Yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde Yo voy, ustedes no pueden venir'.

Simón Pedro le dijo: 'Señor, ¿a dónde vas?'

Jesús le respondió: 'Adonde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás'.

Pedro le preguntó: '¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti.'

Jesús le respondió: '¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces'."

COMENTARIO

No podemos negar que el Evangelio de hoy nos muestra hasta dónde se iba a cumplir todo lo que el Hijo de Dios había dicho a los discípulos más allegados y que nada de lo que había dicho era falso pues sabía muy bien lo que iba a pasar. 

Uno lo iba a entregar. En realidad, ya todos sabemos quién es la persona que por unas monedas, a cambio del mundo y su mundanidad, iba a entregar al Hijo de Dios. 

Y luego Pedro, el valiente y arrojado Pedro. Dice que va entregar su vida por Cristo. Y sí, la entregará cuando llegue su momento pero en lo inmediato iba a prevalecer el miedo, como bien sabemos...

JESÚS, gracias por tener tanta paciencia con los tuyos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de marzo de 2024

Es que murió por nosotros

 Mc 15, 1-39

 

"1 Pronto, al amanecer, prepararon una reunión los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín y, después de haber atado a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato. 2 Pilato le preguntaba: '¿Eres tú el Rey de los judíos?' El le respondió: 'Sí, tú lo dices.' 3 Los sumos sacerdotes le acusaban de muchas cosas. 4 Pilato volvió a preguntarle: '¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.' 5 Pero Jesús no respondió ya nada, de suerte que Pilato estaba sorprendido.
 
6 Cada Fiesta les concedía la libertad de un preso, el que pidieran. 7 Había uno, llamado Barrabás, que estaba encarcelado con aquellos sediciosos que en el motín habían cometido un asesinato. 8 Subió la gente y se puso a pedir lo que les solía conceder. 9 Pilato les contestó: '¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?' 10 (Pues se daba cuenta de que los sumos sacerdotes le habían entregado por envidia.) 11 Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que dijeran que les soltase más bien a Barrabás. 12 Pero Pilato les decía otra vez: 'Y ¿qué voy a hacer con el que llamáis el Rey de los judíos?' 13 La gente volvió a gritar: «¡Crucifícale!» 14 Pilato les decía: 'Pero ¿qué mal ha hecho?' Pero ellos gritaron con más fuerza: 'Crucifícale!'

15 Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado. 16 Los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio y llaman a toda la cohorte. 17 Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen. 18 Y se pusieron a saludarle: '¡Salve, Rey de los judíos!' 19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. 20 Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle. 21 Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. 22 Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario. 23 Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó. 24 Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno.

25 Era la hora tercia cuando le crucificaron. 26 Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: 'El Rey de los judíos.'

27 Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda. 29 Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: '¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, 30 ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!' 31 Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los escribas diciendo: 'A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. 32 ¡El Cristo, el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.' También le  injuriaban los que con él estaban crucificados. 33 Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 34 A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: 'Eloí, Eloí, ¿lema sabactaní?', - que quiere decir - '¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?' 35 Al oír esto algunos de los presentes decían: «Mira, llama a Elías.» 36 Entonces uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber, diciendo: 'Dejad, vamos a ver si viene Elías a descolgarle.' 37 Pero Jesús lanzando un fuerte grito, expiró.

38 Y el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo.  39 Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: 'Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.'

COMENTARIO 

En realidad, está todo dicho. Se entregó por nosotros, por nuestra salvación.

Gracias, Cristo, por cumplir siempre con lo establecido por tu Padre del Cielo. 

Gracias, Hijo de Dios, por ser Hijo hasta las últimas consecuencias.

Gracias, Jesucristo, por querer tanto a tus hermanos los hombres hasta dar la vida por muchos. 

Gracias, Hijo de Dios, por ser siempre fiel. 

Gracias, hermano, por serlo hasta el fin. 


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de marzo de 2024

Y querían matarlo

Jn 11, 45-57


"Al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en Él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: '¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en Él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación'.

Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: 'Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?'

No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso Él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.

Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: '¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?' Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde Él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo."

COMENTARIO

Al parecer, había muchos en el tiempo de la primera venida del Hijo de Dios al mundo que no acababan de comprender nada de nada que sí, que era el Mesías. Aunque es posible que lo entendieran perfectamente y por eso mismo quisieran matarlo. Y es que ya son varias las ocasiones en las que podemos leer que quieren buscarlo para detenerlo y, sencillamente, matarlo. 

Resucitar a Lázaro no es algo que cualquiera pudiera hacer si es que no tenía el poder de Dios o, por eso mismo, sino era Dios mismo hecho hombre que era, precisamente, el caso. Y eso acabó de colmar el vaso de la escasa paciencia de aquellos que veían peligrar su forma de vida y que no eran, precisamente, los pobres...

Los poderosos del lugar habían dado la orden de detener al Hijo de Dios. Y ya sabemos cómo acabó todo porque, en realidad, ya estaba escrito...

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta las últimas consecuencias.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de marzo de 2024

Algunos no podían soportar la verdad, la Verdad

Jn 8, 51-59


"Jesús dijo a los judíos:

'Les aseguro que el que es fiel a mi palabra no morirá jamás'.

Los judíos le dijeron: 'Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y Tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra no morirá jamás’. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser Tú?'
Jesús respondió:

'Si Yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero Yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría”. Los judíos le dijeron: 'Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?'

Jesús respondió:

'Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy'.

Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo'"

COMENTARIO 

Esta vez, la que nos muestra el Evangelio de San Juan, no es la primera ni la segunda vez que algunos quieren acechar al Hijo de Dios para cogerlo en lo que ellos pueden considerar un renuncio. 

Jesucristo llama a muchos de los presentes mentirosos y eso no debía sentar nada bien a los que, a lo mejor eran considerados como sabios. Y lo que a continuación se dice es muestra de lo que pasa por sus corazones. 

Y lo que faltaba era que dijera Cristo lo de "Yo Soy" que es lo mismo que decir que Él era Dios. Y algunos cogieron piedras para apedrearlo porque, de verdad, a lo mejor, a lo mejor, no sabían lo que hacían.


JESÚS,  gracias por ser tan fiel a tu misión. 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de marzo de 2024

El silencioso y fiel José

Mt 1, 26.18-21. 24 a

 

“16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

 

18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María,

estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. 20 Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.’ 24 Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.”

 

 

 

COMENTARIO

 

Es bien cierto que de San José no se dice mucho en los Santos Evangelios. Es, así, ejemplo de silencio pero, también, de fidelidad porque su actuación en la historia de la salvación fue eso: silenciosa, respetuosa con la voluntad de Dios y fiel.

 

José tenía dudas. Eso, humanamente y en un primer momento, no puede reprochársele. Y es que, hasta que el Ángel del Señor no le dice lo que ha pasado, tanto amaba a María que no quería repudiarla en público. Y Dios, como sabemos, conoce el secreto de todos los corazones.

 

Lo que hace José cuando se despierta y se da cuenta de que se le ha dicho lo que debe hacer no duda lo más mínimo en llevarlo a cabo. Y es que aquel hombre justo sólo tenía en su corazón cumplir lo que Dios quería. Y lo hizo a conciencia y de buen corazón.

 

 

JESÚS, agradece a tu padre del mundo lo que hizo por ti y por nosotros.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de marzo de 2024

Querían matarlo

Jn 7, 1-2.10.25-30


"Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.

Se acercaba la fiesta judía de las Chozas. Cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también Él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar. Algunos de Jerusalén decían: '¿No es éste Aquél a quien querían matar? ¡Y miren como habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es éste; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es'
.
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: '¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, Yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de Él y es Él el que me envió'.
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre Él, porque todavía no había llegado su hora.'"

COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios había sido enviado al mundo a cumplir una misión y que la misma la estaba cumpliendo a la perfección. Y tan bien la estaba cumpliendo que habían quien quería matarlo, precisamente, por hacer ver sus carencias y sus debilidades. 

Podemos imaginar a Jesucristo mirando a aquellos contemporáneos suyos que, en realidad, no sabían Quién era ni ante Quien estaban. Y es seguro que sentía lástima por aquellos que le odiaban porque ya estaban juzgados. 

El caso es que cuando dice que viene de Dios es cuando aquellos que lo perseguían decidieron matarlo pero, en verdad, aún no había llegado su hora. 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión hasta las últimas consecuencias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de marzo de 2024

Palabra de Dios

Jn 5, 31-47


"Jesús dijo a los judíos:

'Si Yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y Yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que Yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que Yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que Yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que Él envió.
Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres. Además, Yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ése sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que viene del único Dios? No piensen que soy Yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿Cómo creerán lo que Yo les digo?'"

COMENTARIO

En realidad, poco hay que comentar sobre este texto del Evangelio de San Juan donde el Hijo de Dios dice claramente Quién es y Quién es su Padre. 

Ciertamente, conviene leer este texto algunas veces para comprender lo que supone eso que dice Jesucristo. 

Y, por cierto, no nos extraña nada de nada que algunos de los aquello escuchaban le tuvieran rabia y odio. Ellos, por supuesto, creemos que ya estaban juzgados. 

Amén a todo lo aquí dicho por el Mesías; a leer o escuchar  y a aprender. Con eso debería bastarnos...


JESÚS, gracias por Ti. 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de marzo de 2024

Padre e Hijo

Jn 5, 17-30


"Jesús dijo a los judíos:'

Mi Padre trabaja siempre, y Yo también trabajo'. Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.

Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: 'Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.

Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.

Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que Él quiere. Porque el Padre no juzga a nadie: Él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre.

El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en Aquél que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida. Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.

Así como el Padre tiene la vida en sí mismo, del mismo modo ha concedido a su Hijo tener la vida en sí mismo, y le dio autoridad para juzgar porque Él es el Hijo del hombre.

No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.

Nada puedo hacer por mí mismo.

Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que Yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de Aquél que me envió'."

COMENTARIO 

Padre e Hijo. En este texto del Evangelio de San Juan podemos apreciar a la perfección lo que supone saber que Jesucristo sabía muy bien que era Hijo del Padre Eterno y que, en suma, era el mismo Padre Eterno hecho hombre. Por eso dice aquí las cosas que dice y por eso mismo había quien tenía ira hacia lo que decía y rabia incontenida aunque, como bien sabemos, supieron contenerla hasta el momento oportuno. 

Todo lo que aquí dice Cristo es de vital importancia para sus discípulos. Y es así porque nos está diciendo con toda claridad cuál es el camino hacia el Cielo que no otro que tenerlo a Él por Mesías, en saber que es Dios hecho hombre y que no actuaba por sí mismo sino por haberle dado una misión que cumplió a la perfección. 

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta las últimas consecuencias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de marzo de 2024

Y cumplió con su misión

Jn 5, 1-16


"Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.

Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo «Betsata», que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos.

Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó:

'¿Quieres sanarte?'

Él respondió: 'Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes'.

Jesús le dijo: 'Levántate, toma tu camilla y camina'.

En seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y empezó a caminar.

Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser sanado: 'Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla'.

Él les respondió: 'El que me sanó me dijo: 'Toma tu camilla y camina' . Ellos le preguntaron: '¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina’?'
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.

Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: 'Has sido sanado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía'.

El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había sanado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

Él les respondió: 'Mi Padre trabaja siempre, y Yo también trabajo'. Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre."

COMENTARIO

Este caso de aquel hombre que, enfermo, no encontraba forma de curarse, muestra muy bien que al Hijo de Dios no le importaba para nada lo que pudieran decir los que consideraban más importante respetar una ley que tener misericordia con una persona.

Jesucristo desapareció del sitio porque sabía muy bien que siempre habrían quien quisiera afearle aquella conducta de decirle a alguien que, en sábado, tomases su camilla y se la llevase pues creían que eso no se podía hacer, precisamente, en aquel día de la semana. 

El caso es que aquellos que no le querían para nada porque les ponía sobre la mesa la Verdad, no podían consentir que hiciera lo que hiciera ni que dijera lo que decía buscaban ocasión para matarlo. Y es cierto que lo consiguieron. 


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión pesase a quien pesase.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de marzo de 2024

Ir a la Luz

Jn 3, 14-21


“14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna. 16 Porque tanto amó Dios al mundo  que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18  El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. 19 Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz,  para que no sean censuradas sus obras. 21 Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto  que sus obras están hechas según Dios.”

COMENTARIO

Podemos decir que son más que terribles las palabras que aquí dice el Hijo de Dios. Y es que se refiere, exactamente, a sí mismo comprendiendo a la perfección lo que suponen las mismas. 

Dios envió a su único Hijo engendrado y no creado. Lo envió para que el mundo se salvase pero hubo muchos hijos del Todopoderoso que no quisieron escucharlo y prefirieron las tinieblas a la Luz. 

Es, por otra parte, muy importante, lo último que recoge el Evangelio de San Juan en estos versículos: ir a la Luz supone cumplir la Voluntad de Dios. Y con está todo dicho.

JESÚS, gracias por mostrarnos la Luz que eres Tú. 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de marzo de 2024

Saber confesar los pecados

Lc 18, 9-14


"Refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús dijo esta parábola: dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'. Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado.'"

COMENTARIO

La parábola que el Hijo de Dios pone sobre la mesa es lo mismo que decir que, ante Dios, podemos tener una actitud u otra. Y la ponía sobre la mesa porque habían quien se creía justo cuando, al parecer, no lo eran..

Podemos decir que cuando Jesucristo habla de aquel fariseo y de aquel publicano nos está diciendo que nosotros podemos ser o, al menos, podemos tener una actitud u otra y que, ciertamente, debemos escoger entre una y otra...

Ser como el fariseo no es nada poco común porque muchas veces nos creemos mejores que otros... Ser como el publicano no es algo a lo que estemos demasiado acostumbrados porque no alcanzamos a comprender lo que supone eso. 


JESÚS,  gracias por poner unos ejemplos tan claros sobre cómo debemos ser y actuar.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de marzo de 2024

Así enseña Cristo

Mc 12, 28b-34


"Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: '¿Cuál es el primero de los mandamientos?'

Jesús respondió: 'El primero es: 'Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas'. El segundo es: 'Amarás a tu prójimo como a ti mismo'. No hay otro mandamiento más grande que éstos'.
El escriba le dijo: 'Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que Él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios'.
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: 'Tú no estás lejos del Reino de Dios'.
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.'"

COMENTARIO

Muchas veces podemos pensar que aquellos que preguntaban al Hijo de Dios sobre la materia que fuese no creían, de verdad, que era el Hijo de Dios ni sabían que era Dios mismo hecho hombre. 

Esto de arriba lo decimos porque sería del todo absurdo preguntarle a Dios mismo por sus propios Mandamientos. Pero ellos lo hacen y, a lo mejor, es que ignoraban del todo Quien era. 

La conclusión que sacan los que preguntan es clara: no podemos preguntarle nada más porque siempre va a salir con la verdad y, a lo mejor, no podemos soportarla. Y eso es lo que hicieron.

JESÚS,  gracias por enseñar de esa forma tan directa. 

Eleuterio Fernández Guzmán