29 de octubre de 2022

Los eligió Cristo; fue Cristo quien escogió

Lc 6, 12-19


"Jesús se retiró a la montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos."

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios se retira a la montaña nosotros pensamos que lo hace para estar, primero, más tranquilo pero, seguro, para estar más cerca de su Padre, Dios Todopoderoso. Y lo hace para orar o, lo que es lo mismo, para buscar respuesta a su pregunta de a quién ha de escoger para ser Apóstol suyo. 

Sabemos más que de sobra los nombres de aquellos hombres que escogió para que fueran, por decirlo así, discípulos privilegiados. Y le iban a acompañar, le acompañaron todos los años que estuvo predicando la Buena Noticia de que el Reino de Dios había sido implantado en el mundo. 

Sabía la gente que de Jesucristo salía una fuerza que, nada más y nada menos, sanaba a los enfermos. Y es que el poder de Dios era, claro, total sobre las enfermedades. Y desde entonces, que allí había alguien más que un Maestro...


JESÚS, gracias por haber sabido escoger a los Doce. 


Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2022

Un aviso más que cierto

Lc 13, 31-35


"Jesucristo según san Lucas.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: 'Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte'

El les respondió: 'Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'" 

COMENTARIO

No podemos decir que esté mal que hubiera quien quisiera avisar al Hijo de Dios de que Herodes lo que quería matar. Y es que era un secreto a voces que eso era lo que algunos poderosos de Israel querían hacer con el Enviado de Dios al mundo. 

El caso es que Jesucristo siente mucho que hubiera mucho de entre su pueblo que no lo quisiera para nada. Tampoco se extraña de eso porque todo, además, estaba escrito y se debía cumplir palabra por palabra. 

En realidad, nosotros dudamos de que Cristo fuera un profeta porque los tales son, digamos, "tomados" por Dios para cumplir una misión y Cristo era Dios hecho hombre. Hablaba así para que le entendieran todos...

JESÚS,  gracias por cumplir, hasta las últimas consecuencias, tu misión. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2022

Querer ser aquí los últimos


Lc 13, 22-30

"Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: 'Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?'

Él respondió: 'Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y Él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.

Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y Tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero Él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.'"

COMENTARIO

Querer saber cuántas almas van a salvarse no es una pretensión que podamos tildar de absurda. Y es que a todos los creyentes nos interesa saber eso aunque, es cierto esto, el Hijo de Dios, como suele ser habitual, no tiene el mismo pensamiento que nosotros.

Para Jesucristo, la salvación no es algo fácil o que se consiga sin cierto esfuerzo espiritual. Por eso habla de la puerta estrecha por la que debemos entrar y, por eso mismo, no recomienda la ancha aunque eso nos pueda parecer extraño. Y también que aquí, en el mundo, es mejor ser los últimos (entendiendo lo que esto significa, claro está...) que los primeros según ciertos sentidos del mundo...

El caso es que la puerta estrecha es la de la fe que se tiene de verdad, que se sacrifica por el prójimo y por la que sólo se pasa si, de verdad, se quiere pasar por ella sabiendo lo que eso supone. Y en eso, el Hijo de Dios lo tiene más que claro...


JESÚS,  gracias por decir las cosas como tienen que ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán 

25 de octubre de 2022

Una pequeñez más que importante

Lc 13, 18-21



"Jesús dijo:

'¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas'.

Dijo también: '¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa'”. 

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas es para que comprendamos que las cosas de la fe, de la nuestra, son como son y que debemos comprender el sentido de las mismas. 

En realidad, Jesucristo nos dice que la fe que tenemos no es algo, así, como grandilocuente en un principio sino que tiene más que ver con la pequeñez que entra en el corazón pero que, poco a poco, va creciendo en el mismo y se adueña de nuestra vida y que eso es para nuestro bien.

Ciertamente es así pues ya sabemos que, poco a poco, nos va ganando el corazón Dios mismo.


JESÚS, gracias por darnos a entender el cómo de nuestra propia fe. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de octubre de 2022

Saber cómo somos porque Dios lo sabe

Lc 18, 9-14




9 Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: 10 ‘Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. 12 Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.’


13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’ 14 Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.’”



COMENTARIO


Es cierto y verdad que esta parábola nos viene la mar de bien para darnos cuenta de que, en realidad, por mucho que podamos disimular, Dios siempre sabe lo que somos y cómo somos.


Tenemos dos formas de comportarnos: como el publicano o como el fariseo. Y en cada una de ellas se encuentra el quid de la cuestión de cómo somos. Y es que, por mucho que haya pasado el tiempo, tales actitudes pueden ser reales y de ahora mismo.


El Hijo de Dios lo dice con toda claridad y pone el punto donde debe ser puesto: debemos ser humildes o, de lo contrario, seremos humillados. Y no habla de aquí mismo sino de lo que sucederá después de nuestra muerte...



JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de octubre de 2022

Debemos tener más que cuidado

Lc 12, 54-59

"Jesús dijo a la multitud:

'Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?

¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y éste te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.'"

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas el Hijo de Dios nos pone sobre la pista de qué es lo que debemos hacer pero, sobre todo, de lo que no debemos hacer en cuanto a la salvación de nuestra alma. Y es que es cierto que sobre aquello que nos rodea tenemos información más de la necesaria y estamos más que seguros de ciertas cosas. Sin embargo, de aquello que de verdad debería importarnos (la salvación del alma) es cierto y verdad que no siempre estamos dispuestos a tener en cuenta lo que nos corresponde saber. 

El caso es que muy claro lo dice Jesucristo: hasta que no paguemos lo que nos corresponde pagar no saldremos de donde estemos que, por ejemplo, podría ser el Purgatorio.

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de lo que nos debe importar más que nada. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2022

La división que trajo Cristo


Lc 12, 49-53


Jesús dijo a sus discípulos:


Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!


¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.’”



COMENTARIO


Ciertamente, cuando se escuchan estas palabras del Hijo de Dios no son pocas las personas que pueden llevarse las manos a la cabeza porque son, ciertamente, extrañas.

El caso es que Jesucristo había venido al mundo a traer fuego. Pero el fuego del que habla es aquel que purifica el corazón del pecador, aquel que acaba limpiando el alma de quien ha caído en la tentación…

Tampoco debe extrañarnos que diga Cristo eso de que unos estarán contra otros porque es, exactamente, lo que ha pasado a lo largo de la historia del cristianismo. Y es que no todo ser humano se da cuenta dónde está el Bien y Quien lo atesora.



JESÚS, gracias por traer Tu fuego al mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2022

Debemos estar preparados

Lc 12, 39-48



Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada’.

Pedro preguntó entonces: ‘Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?’

El Señor le dijo: ‘¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquél a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.


El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto recibirá un castigo severo. Pero aquél que, sin saberlo, se hizo también culpable será castigado menos severamente.


Al que se le dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho se le reclamará mucho más’”.



COMENTARIO


De muchas formas y en diversas ocasiones el Hijo de Dios nos dice, a los que escuchaban entonces y a los que lo hacemos ahora, que debemos estar preparados.

En realidad, nos está advirtiendo de que, cuando menos lo esperemos, seremos llamados por Dios a comparecer ante su Tribunal y, para entonces, en efecto, debemos estar preparados.

Lo que quiere decirnos Jesucristo es que preparemos el alma y el corazón y que, para eso, debemos aplicarnos a, efectivamente, prepararlos. Y en eso nada puede obstaculizar tal preparación salvo nosotros mismos.


JESÚS, gracias por advertirnos sobre lo que nos conviene.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de octubre de 2022

Mies y lobos

Lc 10,1-9

 

“En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 

‘En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’’”.

 

 

COMENTARIO

 

Mies y trabajadores

 

Jesús sabe que transmitir la Palabra de Dios supone que haya personas dispuestas a hacer tal cosa. Por eso pide a sus discípulos que pidan al Creador, en oración, que suscite, de entre ellos, a los que vayan a cumplir tal misión.

 

Lobos y ovejas

 

Sabe, de todas formas, Cristo, que allí donde van a ir aquellos enviados habrá muchas personas que no acepten el mensaje que llevan. Pero ellos, sus enviados, deben comportarse con total sometimiento a la Providencia de Dios.

 

Libertad de espíritu

 

Sin embargo, el Hijo de Dios, que sabe que el ser humano es libre para aceptar, o no, su mensaje, no les dice a sus enviados que obliguen a aceptar la Buena Noticia. Ellos harán lo que buenamente Dios quiera que hagan.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser trabajadores de la mies del Señor y a serlo en el ámbito en el que nos movemos, estamos y existimos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de octubre de 2022

Prepararse a conciencia al encuentro con Dios

Lc 12, 13-21

 

“13 Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo’. 14 Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ 15 Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes’. 16 Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17 y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’ 18 Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.’ 20 Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’ 21 Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios’”.

 

 

COMENTARIO

 

Como suele hacer muchas veces, el Hijo de Dios nos advierte de la verdad de las cosas del alma. Y es, entonces como ahora, muchos confunden las mismas y equivocan el qué hacer y hacia dónde dirigir sus pasos.

 

Aquel hombre le habla a su alma como si se tratase de otro hombre cualquiera, con sus problemas y sus posibilidades humanas de hacer. No sabía, a lo mejor, que el alma es de Dios y que sólo Dios puede tratar con ella.

 

Es cierto y verdad que quien hace de los bienes del mundo un tesoro sobre el que existir, es más que probable que acabe cayendo en la fosa de la que tanto habla el salmista. Por eso Jesucristo, que quiere nuestro bien y sólo tiene en cuenta nuestro interés espiritual, nos pone sobre la pista de la verdad: hay que preparar el alma para el encuentro con Dios su Juicio acerca de ella.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a estar preparados para cuando seamos llamados por tu Padre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de octubre de 2022

Ser perseverantes

Lc 18, 1-8




Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: ‘En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: ‘Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario’.

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: ‘Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme’.
Y el Señor dijo: ‘Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?’”.



COMENTARIO


En realidad, cuando el Hijo de Dios habla de lo que yo habla lo hace para nuestro bien y para que sepamos a qué debemos atenernos en materia de aquello que pedimos a Dios.


El caso de aquel juez no es, seguramente, el único con el que podemos encontrarnos pues algunas que otras veces nosotros podemos caer en situación similar de egoísmo.


Y, por último, la pregunta que hace Cristo y que debería alertarnos acerca de si encontrará fe en la tierra cuando vuelva en su Parusía el Hijo de Dios.




JESÚS, gracias por tantos bienes espirituales.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de octubre de 2022

Ir a Cristo

 Lc 12, 1-7


Jesús dijo:


‘Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.


Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.


Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraran alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.’



COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios se dirige al Padre, a Su Padre y al nuestro, como lo hace en este texto del Evangelio de San Lucas, es cierto y verdad que lo que dice ha de interesarnos e importarnos. Y, por eso, cuando le dice que las cosas que importan, aquellas que son cruciales para nuestra salvación, las ha ocultado a los que se consideran sabios en la Tierra y que, sin embargo, se las ha revelado a los pequeños, a los sencillos de corazón… debemos, entonces, alegrarnos de querer ser pequeños y sencillos y de tener el corazón preparado para aceptar la semilla del Padre en el mismo.

Nos dice, sin embargo, algo que también es muy importante y es que podemos acudir a Él, a Jesucristo (y, por tanto, a Dios mismo) cuando nos sintamos agobiados o afligidos porque siempre nos escuchar y quiere lo mejor para nosotros. Y es que, aunque podamos llegar a creer que su carga es muy pesada… seguro que no lo es.



JESÚS, gracias por ser tan bueno y misericordioso con nosotros.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de octubre de 2022

Muy sabias palabras de Cristo

Lc 12, 1-7




“En aquel tiempo, se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: ‘iCuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.


A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquél que, después de matar, tiene el poder de arrojar al infierno. Sí, les repito, teman a ése.


¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros’”.



COMENTARIO


El Hijo de Dios, en determinadas ocasiones como ésta abunda en realidades espirituales que con totalmente importantes para sus discípulos. Y es que, por ejemplo, no es poca cosa que nos diga que debemos cuidarnos de aquellos que quieren engañarnos pero tampoco que seamos conscientes de que Dios todo lo ve y todo lo sabe.


Debemos también tener en cuenta que es más que importante estar atentos a los que pueden matar nuestra alma pues entre el cuerpo y ésta es la última la que quedará después de nuestra alma y si está muerta y en el infierno…


Hay, sin embargo, algo más. Y es que Dios conoce a los que son sus hijos que han aceptado que su Padre es el Todopoderoso. Y a esos, a nosotros, nos conoce a la perfección.




JESÚS, gracias por hablarnos con tanta claridad.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de octubre de 2022

Para no sentirse señalado por Cristo

 

Lc 11, 47-54

 

“¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis.  Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación.

 

‘¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido.’

 

Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.”

 

COMENTARIO

 

La misión que había venido Cristo a llevar a cabo en el mundo requería de tener mucho aplomo y mucha personalidad. Por eso el Hijo de Dios no tiene respeto humano alguno y no tiene comportamientos políticamente correctos: dice lo que debe decir y lo que es necesario que se sepa.

 

No por casualidad los que no querían ver a Cristo ni en pintura eran de los más poderosos. Por eso cuando el Hijo de Dios les pone, ante sus ojos, la verdad de lo que con ellos pasa, se enfadan tanto y buscan ocasión para acusarlo.

 

De todas formas, lo que dice Jesús no está nada alejado de la realidad. Ellos se sienten retratados y se dan cuenta de que el pueblo está empezando a entender lo que han sido sus vidas en manos de unos individuos a los que Cristo llama sepulcros blanqueados. Y, entonces, que quieran matarlo no es nada extraño.

 

 

JESÚS, ayúdanos a no ser como aquellos que ocultan la Verdad a su prójimo.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de octubre de 2022

Escuchar a Dios

Lc 11, 27-28



Jesús estaba hablando y una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: ‘¡Feliz el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!’


Jesús le respondió: ‘Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican’.



COMENTARIO


Es verdad que al escuchar estas palabras del Hijo de Dios sobre su Madre cualquiera puede pensar que la está haciendo de menos al decir eso que dice. Sin embargo, como podemos imaginar, no iba a hacer Jesucristo eso acerca de quien era la Madre de Dios y, claro, no lo hace.

Es lógico, por otra parte, que quien dice aquellas palabras sobre el vientre de María quería alagar a la Madre. Y dice lo que dice porque lo piensa y cree de verdad.


Sin embargo, el Hijo de Dios alaba mucho a María cuando dice que son felices aquellos que escuchan la Palabra de Dios y no se limitan a quedar admirados sino que, la llevan a la práctica y ¿en eso alguien podía ganar a María? No. Pues eso...


JESÚS, gracias por definir tan bien a tu Madre.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de octubre de 2022

No ser como fariseos

Lc 11, 37-41




Un fariseo invitó a Jesús a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.


Pero el Señor le dijo: ‘¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro’”.



COMENTARIO


Había muchos que, en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios, no querían para nada escuchar, siquiera, las palabras que tenía que decir Jesucristo porque era posible que eso les hiciera cambiar y no querían hacerlo.

Las formas era, supuestamente, muy tenidas en cuenta. Por eso se extraña aquel fariseo de que no se lave antes de comer Jesucristo. Pero no es que no se lave, digamos, las manos, sino que no hiciera las correspondientes abluciones.

En realidad, sabía muy bien el Hijo de Dios que lo que importa, al fin y al cabo, no es lo de fuera sino el corazón y, por tanto, lo de dentro. Y por eso les pone sobre la mesa la verdad de las cosas: están llenos de voracidad y perfidia. Y es seguro que eso no les gustó nada de nada...


JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.



Eleuterio Fernández Guzmán