23 de agosto de 2018

Ser de los escogidos por Dios


Mt 22,1-14

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía a otros siervos, con este encargo: ‘Decid a los invitados: Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda’. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.
Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda’. Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’. Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”.

COMENTARIO

Muchos, en el pueblo elegido por Dios, creían que eran ellos, en exclusiva, los que se iban a salvar. Y es que se sabían especialmente escogidos por Dios para ser su pueblo y eso los hacía, en cierta manera, egoístas en materia espiritual.

Jesús, sin embargo, sabe perfectamente (porque Dios hecho hombre) que eso no es así. Y es que tiene un corazón grande y misericordioso donde cabe todo hermano suyo y, así, todo hijo de Dios (o, mejor, al revés).

Podemos decir, para que nadie se lleve a engaño, que no podemos presentarnos ante Dios de cualquier forma sino de la mejor posible, con el alma limpia y, en fin, perfectamente preparados para tal momento.

JESÚS, ayúdanos a estar preparados para presentarnos ante el Padre.

Eleuterio Fernández Guzmán


22 de agosto de 2018

Una Madre que bien vale el Cielo



Lc 1, 26-38

“26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el  seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. 34 María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? 35 El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios. 38 Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel dejándola se fue.”


COMENTARIO

San Lucas, seguramente bien informado por la Virgen María, pone sobre la mesa el episodio de la Anunciación. Y lo hace con la seguridad de que será bien entendido por aquellos a los que va dirigido. Casi parezca que diga María: “El Ángel fue enviado a mi casa...”

Lo que pasó aquel día ha tenido repercusión en la historia de la salvación. Y es que fue el momento en el que una joven de Nazaret se enfrentó a un momento tan difícil como reconocer que Dios, a quien tanto amaba, se había fijado en ella para que fuera la Madre de su Hijo y, así, de Sí mismo.

María podía haber dicho otra cosa. Eso, sin embargo, era casi imposible porque estaba sometida a la Voluntad de Dios y, aunque no acabara de entender cómo iba a ser aquello que le decía en enviado de Dios, lo bien cierto es que, declarándose la esclava del Señor… ¿qué otra cosa podía hacer? Pues lo que hizo.


JESÚS, gracias por haber escogido como Madre a María

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de agosto de 2018

Ser, aquí, los últimos



Mt 19,23-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos’. Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: ‘Entonces, ¿quién se podrá salvar?’. Jesús, mirándolos fijamente, dijo: Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible’.
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?’. Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’”.

COMENTARIO

No se puede negar que cada judía tenía un anhelo grande: la vida eterna, estar con Dios para siempre. Por eso Jesús sabe que debe enseñar todo lo que pueda acerca de cómo eso puede conseguirse.

La cosa no es fácil. Jesús pone el ejemplo del camello y del rico para que vean lo dificultoso que puede ser llegar al Cielo. Además, es cosa de Dios decidir quién está capacitado espiritualmente para tener la Visión Beatífica.

Sin embargo, Jesús avanza una gran verdad: quien le siga ahora, quien deje atrás su corazón de piedra y venga a tener uno de carne tendrá, ya, una gran ganancia y luego, cuando muera, la vida eterna.

JESÚS, ayúdanos a seguirte siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán


20 de agosto de 2018

Lo que importa


Mt 19, 16-22

“16 En esto se le acercó uno y le dijo: ‘Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?’ 17 Él le dijo: ‘¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos’. 18 ‘¿Cuáles?’ - le dice él. Y Jesús dijo: ‘No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no
levantarás falso testimonio, 19 honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo’. 20 Dícele el joven: ‘Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?’
21 Jesús le dijo: ‘Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme’. 22 Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.”


COMENTARIO

No era extraño que al Hijo de Dios se dirigiesen aquellos que le seguían y escuchaban para preguntarle acerca de realidades espirituales. Y, aquel joven rico, quería saber, quería conocer.

Seguramente, la teoría la conocía muy bien aquel joven. Es decir, desde una edad bien tierna fue aprendiendo los Mandamientos que Dios entregó a Moisés hacía muchos siglos. Eso, al menos, lo tenía claro.

Jesús, sin embargo, iba a plantearle algo que, al parecer, no fue del gusto de aquel que quería saber y conocer. Y, en realidad, no era más que la parte práctica de aquella fe: amar al pobre. Pero, al parecer, no fue capaz de superar aquella prueba. Y es que era muy rico y tenía apego a algo distinto a la Voluntad de Dios.

JESÚS,  ayúdanos a no ser como aquel que creía que tenía fe.




Eleuterio Fernández Guzmán

19 de agosto de 2018

El pan vivo bajado del Cielo




Jn 6, 51-58

“’Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre;  y el pan que yo le voy a dar,  es mi carne por la vida del mundo.’ Discutían entre sí los judíos y decían: ‘¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?’ Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre,  no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.  Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.’”  


COMENTARIO    

Lo que Jesús dice de cara a la salvación del ser humano tiene una importancia, como podemos imaginar, muy grande. Y es que la misión del Hijo de Dios tenía relación total con el hecho de que el Creador quiere tener a todos sus hijos consigo.

Jesús requiere, para la salvación, la manifestación de voluntariedad por parte de quien debía ser salvado. Por eso dice que es quien coma la carne del Hijo quien se salvará. Por tanto, quien no la coma conociendo su realidad espiritual, no se salvará.

Jesús distingue ente los tiempos de la Antigua Alianza y la Nueva que Dios había establecido entre su Hijo y la nueva humanidad. Antes, aquellos que comieron el maná, murieron, no fueron al Cielo sino, los justos, al libro de Abrahám. Ahora, los que acepten a Jesús y coman su cuerpo y beban su sangre, irán al Cielo. Así de sencillo.

JESÚS, ayúdanos a persistir en nuestra creencia en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


18 de agosto de 2018

Ser niños


Mt 19,13-15

En aquel tiempo, le presentaron a Jesús unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús les dijo: ‘Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos’. Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.

COMENTARIO

Jesús tenía un amor muy especial por los desfavorecidos. Los niños, eran, junto a la mujer y a las personas que tenían determinadas enfermedades, los que más sufrían el apartamiento social por no ser muy tenidos en cuenta.

A Jesús le gustaba que los niños se le acercaran. Comprendía que su inocencia  y su, aún,  no violentado espíritu por las cosas del mundo, era un campo donde poder sembrar con seguridad de obtener buen fruto para el espíritu.

El Reino de los cielos está reservado para quien es como un niño. Con esto lo que quería dar a entender el Hijo de Dios es que deberíamos tener un comportamiento lo más parecido a lo que, en inocencia y sometimiento a los padres, tiene el niño. Sólo así nuestra vida podrá ser entendida como provechosa y no perdida.


JESÚS, los niños querían que les contaras cosas, que les dijeras lo que de bueno veías en ellos. Con corazón aún de carne y no corrompido por las mundanidades, avaricias y egoísmos sin sentido y sin fin, podían ser vistos como aquellos que serían muy bien recibidos en el Reino de tu Padre.  Por eso nos pides que seamos como ellos aunque, muchas veces, lo olvidamos porque no nos conviene.


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de agosto de 2018

La verdadera Ley de Dios




Mt 19,3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: ‘¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?’. Él respondió: ‘¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre’. 

Dícenle: ‘Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?’. Díceles: ‘Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio’. 

Dícenle sus discípulos: ‘Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse’. Pero Él les dijo: ‘No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda’”.

COMENTARIO

Como sabemos había muchos que querían poner a prueba a Jesús. Le tentaban con pruebas relacionadas con la fe que decían tener aquellos que habían hecho de la Ley de Dios un artificio difícil de cumplir.

La pregunta sobre el divorcio tenía trampa. Querían ver si Jesús conocía la norma establecida según la cual el hombre puede repudiar a su esposa. Sin embargo Jesús sabe que Dios no quiso que eso pudiera llevarse a cabo y fue la dureza del corazón lo que posibilitó que Moisés admitiera tal actitud.

Jesús lanza una propuesta: quien quiera entregarse a Dios de una forma total y no contraigan matrimonio puede hacerlo. De todas formas deben saber que es el Creador quien escoge a los que eso deben llevar a cabo.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Palabra de tu Padre.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de agosto de 2018

Setenta veces siete

Mt 18, 21-30.32-35


“21 Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ 22 Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’. 23 ‘Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.’ 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes.’ 29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’ 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’ 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.


COMENTARIO

El ejemplo que pone el Hijo de Dios a Pedro para que comprenda lo que supone perdonar quizá le sirvió a quien, tiempo después, debería ser perdonado.

Aquel siervo debía mucho dinero. Mucho se le debía perdonar. Y su señor le perdona mucho porque mucho le debía. Y debía mostrar agradecimiento. Y a su señor seguro que se lo mostró. Pero no hizo lo mismo con quien a él le debía muy poco.

Perdonar lo poco es, también, importante. Pero, de todas formas, el perdón debe alcanzar a todas las ofensas que se nos infieran porque ya dice Jesucristo que debemos perdona… siempre.


JESÚS,  gracias por enseñarnos, con tu vida, qué es el perdón y hasta dónde llega el mismo.


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de agosto de 2018

Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al Cielo




Hoy corresponde el evangelio de san Lucas. En concreto los versículos 39 al 56 del capítulo 1 del mismo. María proclama el Magnificat ante su prima Isabel porque se sabe especialmente elegida por Dios.  Y ha dicho que sí a la Voluntad del Todopoderoso y con su respuesta ha salvado a la humanidad para siempre, siempre, siempre.


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JESÚS, cuida a tu Madre y escucha siempre las peticiones que a ella dirigimos desde nuestra vida terrena.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de agosto de 2018

Ser como niños


Mt 18,1-5.10.12-14

En una ocasión, los discípulos preguntaron a Jesús: ‘¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?’. Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: ‘Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños’”.

COMENTARIO


Los discípulos más cercanos a Jesús querían saber. Ellos, que veían cómo oraba el Maestro y que muchas veces se refería al Reino de Dios, estaban muy interesados en conocer cosas del Padre y de su Reino. Por eso le preguntan acerca de quién es el más importante en el Reino de los Cielos.

Jesús, sin embargo, a lo mejor no les va a agradar con lo que dicen. Y es que en su tiempo el niño era bastante menospreciado por su poco valor de cara al trabajo o a aportar algo a la casa. Y Jesús sabe quien no sea como un niño no entrará en el Reino de los Cielos. Conviene, por tanto, hacerse como un niño.

Pero Jesús les dice más. En el Cielo las cosas no son como en la tierra. Aquí vale el número a favor; en el Cielo, lo que se recupera, l que se salva, vale más que lo demás. Por eso conviene buscar el Cielo a través del Hijo de Dios.


JESÚS, ayúdanos a ser como niños para entrar en el definitivo Reino de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de agosto de 2018

No es necesario causar escándalo


Mt 17, 22-27


“22 Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; 23 le matarán, y al tercer día resucitará’. Y se entristecieron mucho. 24 Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: ‘¿No paga vuestro Maestro el didracma?’ 25 Dice él: ‘Sí’. Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: ‘¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?’ 26 Al contestar él: ‘De los extraños’, Jesús le dijo: ‘Por tanto, libres están los hijos. 27 Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter. Tómalo y dáselo por mí y por ti’.


COMENTARIO

El Hijo de Dios sabe más que bien que no puede ir por el mundo produciendo algún tipo de escándalo porque muchos que no lo quieren aprovecharan el mismo para ponerlo en evidencia. Y ahora tampoco puede permitirlo.

Jesucristo pone sobre la pista de qué va a sucederle. Se lo dice a los que le acompañan por el camino. El resto de discípulos aún no está preparado para saberlo. No nos extraña nada que se entristezcan. Y lo hacen porque saben que Cristo no miente y no puede engañarlos.

Según podemos deducir de las palabras de Cristo recogidas en este Evangelio, al Hijo de Dios no lo reconocen como de los suyos. Y es que quieren hacerle pagar el impuesto que se hace pagar a los extranjeros. Y es que eran más que ignorantes en tal realidad espiritual.



JESÚS,  gracias por no querer causar escándalo.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de agosto de 2018

El Pan de Vida


Jn 6, 41-51

“41 Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: ‘Yo soy el pan que ha bajado del cielo’. 42 Y decían: ‘¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?’ 43 Jesús les respondió: ‘No murmuréis entre vosotros. 44 ‘Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. 45 Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 46 No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. 47 En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 50 este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo’”.


COMENTARIO

Lo que el Hijo de Dios estaba transmitiendo en aquel diálogo, al parecer, no era muy del gusto de algunos de los que le escuchaban. Y es que sabían, lo tenían por, hijo de José el carpintero y ellos creían que el Mesías no se sabría de dónde vendría.

La predicación de Cristo acerca del Pan de vida tiene todo que ver con la salvación individual de cada uno de aquellos que le estaban escuchando. Y es que sólo Él había visto al Padre, a Dios Todopoderoso y, por eso mismo, debían atender a lo que les decía.

Lo dice con toda claridad: quien come del Pan de viva ha de vivir para siempre. Y se refiere, aunque muchos no podían entenderlo entonces, a su muerte, a su Cuerpo en la especie del pan y a su Sangre en la especie del vino.


JESÚS, gracias por hacer posible que alcancemos la vida eterna.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de agosto de 2018

El grano de mostaza


Mt 17,14-20

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: ‘Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle’. Jesús respondió: ‘¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!’. Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento. 

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’. Díceles: ‘Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible’”.

COMENTARIO

Muchos le pedían a Jesús porque había muchos que necesitaban ayuda de la buena, de la que sólo puede dar quien la tiene. Algunos por enfermedades físicas y otros por estar dominados por demonios e hijos privilegiados de Satanás.

Jesús comprende perfectamente a las personas que lo llaman porque lo necesitan. Él, además, había venido al mundo a salvar lo que necesitaba ser salvado y, como aquel caso de la persona enferma mental, lo necesitaba.

Pero Jesús dice algo importante: se necesita fe para hacer determinadas cosas. Dice que como un grano de mostaza… que es muy pequeño. Y aquello era un aviso a los que creían que tenían mucha fe pero, en verdad, no era así.


JESÚS, ayúdanos a tener fe.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de agosto de 2018

Morir a uno mismo


Jn 12, 24-26

24 “'En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que ama su vida, la pierda; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. 26 Si alguno me sirve, queme siga, y adonde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.'”

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan tiene todo que ve con lo que puede ser nuestra salvación eterna. Y es, además, un aviso a quien crea que las cosas se pueden hacer de otra forma.

Hay que dejar morir al hombre viejo y dejar que fructifique, en el corazón, el hombre nuevo. Aquel que tenía el corazón de piedra ha de morir para dar paso al que lo tiene de carne. Y ese da fruto elevado y gozoso.

Seguir a Jesucristo supone que, a su vez, se sirve a Dios mismo. En tal caso, no queda tal forma de llevar la vida sin recompensa sino que, al contrario y como dice el Hijo, el Padre eterno premiará tal actitud con dones y gracias y, luego, con la vida eterna.


JESÚS, gracias por mostrarnos el camino hacia la vida eterna.

Eleuterio Fernández Guzmán


9 de agosto de 2018

Avisados estamos


Mt 25- 1-13

“1 ‘Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. 2 Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. 3 Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite;4 las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. 5 Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. 6 Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ 9 Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ 10 Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. 11 Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’ 12 Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco.’ 13 Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora. “

  
COMENTARIO

Jesucristo, en cuanto sabía que había llegado el momento de enseñar y de predicar, hacía uso de parábolas o de otro tipo de narraciones. Era la mejor forma de hacerse entender porque aquel pueblo gustaba de tales formas de aprender.

El caso de las vírgenes necias y sensatas nos pone sobre la pista de qué debemos hacer al respecto de lo que anhelamos sea la vida eterna que queremos. Podemos ser ejemplo de unas o de otras.

Nunca sabemos cuando llegará la hora. Y con esto nos quiere decir el Hijo de Dios que debemos estar preparados con aceite en nuestra lámpara del corazón no vaya a ser que nos coja desprevenidos la llamada de la muerte.



JESÚS, acompáñanos siempre y no permitas que no tengamos el corazón preparado.

Eleuterio Fernández Guzmán


8 de agosto de 2018

La fe salva


Mt 15,21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: ‘¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada’. Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: ‘Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros’. Respondió Él: ‘No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel’. Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: ‘¡Señor, socórreme!’. Él respondió: ‘No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos’. ‘Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos’. Entonces Jesús le respondió: ‘Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas’. Y desde aquel momento quedó curada su hija.”


COMENTARIO

La mujer que sigue a Jesús y le implora su intervención tenía una necesidad muy grande e imperiosa. En realidad su petición no tenía como destino su misma persona sino la de su hija que estaba endemoniada. Pero ella tiene confianza en Cristo.

Para Jesús la fe es muy importante. Es más, sin confianza en el Hijo del hombre nada de lo que se quiera se puede obtener porque no otra cosa ha de ser según voluntad de Dios. Y aquella mujer tenía fe, mucha fe.

Jesús sabe que lo que pide quien tanto insiste es justo que se lo conceda. Y es que se da cuenta de que ella se somete totalmente a la voluntad del Padre porque se conforma con migajas de su amor. Por eso no extraña nada de nada que su hija quedara curada al instante.

JESÚS, ayúdanos a tener fe y a tenerla muy arraigada en nuestros corazones.


Eleuterio Fernández Guzmán

7 de agosto de 2018

Confiar siempre en Cristo



Martes XVIII del tiempo ordinario

Mt 14,22-36

En aquellos días, cuando la gente hubo comido, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. 

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Ánimo!, que soy yo; no temáis’. Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas’. ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’. Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’. Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios’. 

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.”

COMENTARIO

Jesús necesitaba tiempo para orar. Y, para conseguirlo, debía apartarse de aquella multitud que le seguía. Y eso hace en esta ocasión: mientras envía a sus apóstoles a ir a otro lugar, Él se marcha solo. Necesita soledad para dirigirse a su Padre.

Jesús tenía una sorpresa preparada para aquellos que le seguían de cerca. Caminar sobre las aguas no era algo corriente. Y Pedro, que en principio confía en Cristo pierde la fe. Y Jesús, lógicamente, se lo echa en cara. Y es que lo tenía más que merecido.

El caso es que los que seguían a Jesús le buscaban sin cesar. Por eso en cuanto se dan cuenta de dónde se encuentra van tras él. Y todos los que confiaban en el Hijo de Dios quedan salvados.


JESÚS, ayúdanos a no desconfiar nunca de ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


4 de agosto de 2018

El Bautista y su obra



Mt 14, 1-12

“1 En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, 2 y dijo a sus criados: ‘Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas’. 3 Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. 4 Porque Juan le decía: ‘No te es lícito tenerla’. 5 Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. 6 Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, 7 que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. 8 Ella, instigada por su madre, ‘dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. 9 Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, 10 y envió a decapitar a Juan en la cárcel. 11 Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. 12 Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.”


COMENTARIO

Como el Mal nunca descansa, Herodes, que quería conocer al Hijo de Dios, no cesa en su intento de tergiversar la Ley. Y Juan el Bautista le hace ver que no puede hacer lo que hace al respecto de Herodías.

El aviso del Bautista era para bien de Herodes. No es que quisiera fastidiarlo o algo por el estilo sino que quería que se salvase y la manera que tenía de proceder Herodes no le iba a ganar, precisamente, el Cielo.

Cuando matan al primo de Jesús es bien cierto que en el Cielo debió haber muchas lágrimas pero, a la vez, gozo al saber que lo iban a tener en la vida eterna. Pero aquí, en la Tierra, mucho se agitó en el corazón de Jesucristo.


JESÚS, perdona a los que procuraron la muerte de tu primo Juan.

Eleuterio Fernández Guzmán


3 de agosto de 2018

No entender a Cristo


Mt 13, 54-58

"54 Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: '¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?'

57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio'. 58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe."


COMENTARIO

Es bien cierto y de esperar que el Hijo de Dios fuera a su pueblo muchas veces durante el tiempo de su predicación. En esta ocasión, sin embargo, muchas son las dudas que hay en los corazones de muchos de sus vecinos.

Ellos creen que lo conocen. Si es el hijo del carpintero José ¿cómo es posible que sepa lo que sabe y diga lo que dice? Y es que no conocen la verdadera naturaleza de Jesús, el hijo de María.

Se escandalizan aquellos que no saben que aquel Maestro no es uno cualquiera sino el que les puede enseñar de verdad y con autoridad. Y se dedican a hablar mal de Cristo. Y es que no comprenden y, lo que es peor, no tienen intención de aprender.

JESÚS, perdona a los que no quieren aceptarte en sus vidas.

Eleuterio Fernández Guzmán


2 de agosto de 2018

Lo que vale la pena


Mt 13, 47-53

“47 'También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan de la orilla y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes'.

51 '¿Habéis entendido todo esto?' Dícenle: 'Sí'

52 Y él les dijo: 'Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo'.

53 Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí”.       

COMENTARIO

Podemos estar seguros de que cuando el Hijo de Dios habla de algo no lo hace porque no tenga nada mejor que decir sino porque es lo que es necesario decir y aprender. Por eso, cuando habla del Reino de los Cielos vale más que la pena atender muy bien.

En realidad, aquí nos habla del final del mundo, cuando todos seamos juzgados. Entonces habrá quien goce de la vida eterna pero también habrá quien no goce de ella.

Todos seremos juzgados. Habrá quien sea justo pero habrá, también, quien será injusto o, simplemente, malo. Y, cada una de nuestras almas alcanzará el destino que se haya buscado. Así de simple.


JESÚS, ayúdanos a seguir por el camino que lleva al definitivo Reino de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de agosto de 2018

Encontrar el Reino de Dios


Mt, 13, 44-46


“44 'El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, ende todo lo que tiene y compra el campo aquel'. 45 'También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, 46 y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra'”


COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios puede parecer, para los codiciosos monetarios, buena cosa. Es decir, encontrar un tesoro puede ser buena cosa y, venderlo todo para adquirirlo… a lo mejor, también.

Sin embargo, las cosas no son como algunos podrían pensar. Y es que, aquí, Jesucristo habla del Reino de los Cielos y, entonces, la cosa cambia. Y es que habla de entrega total y de olvido.

Sí. Cuando se encuentra el Reino de los Cielos no basta con acercarse y, luego, cuando nos conviene, darle de lado. No. Cuando se encuentra el Reino de los Cielos ya nada que no sea el mismo vale nada y hay que dejarlo todo por el mismo. Y eso no es poca cosa sino mucha y más que mucha.


JESÚS, gracias por habernos traído el Reino de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán