6 de septiembre de 2017

Cristo vino para salvar

Lc 4, 38-44

En aquel tiempo, saliendo de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: ‘Tú eres el Hijo de Dios’. Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo. 

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: ‘También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado’. E iba predicando por las sinagogas de Judea.”


COMENTARIO

La voluntad de Dios era que Jesús viniera al mundo anunciara a la creación entre su Ley t su Palabra. Iba, pues, por los caminos del pueblo elegido por el Creador anunciando que el Reino del Todopoderoso había llegado, que era Él.

Aquellos que eran el Mal bien que lo conocían. Los demonios, discípulos del Ángel caído Satanás, conocían al Hijo. Le tenían miedo porque sabían que podía hacer con ellos lo que quisiera. Y huían, a diferencia de los discípulos de Cristo que lo buscaban y lo amaban.

Jesús fue consciente, al menos que sepamos desde que empezó la llamada vida pública del Hijo de Dios, que tenía que hacer lo que estaba haciendo. Por eso recoge este texto del evangelio de San Lucas que sabía que para eso había sido enviado.



JESÚS, sabes qué debes hacer. Nosotros, sin embargo, muchas veces pudiera dar la impresión de que lo olvidamos. Ayúdanos a no caer nunca en tal tentación.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de septiembre de 2017

Ver para creer…



Lc 4, 31-37



“En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ‘¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios’. Jesús entonces le conminó diciendo: ‘Cállate, y sal de él’. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ‘¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen’. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.”



COMENTARIO

La misión que debía llevar a cabo el Hijo de Dios tenía, como sabemos, un sentido bien claro: debía salvar a los que necesitaban salvación porque los que no estaban enfermos (de cuerpo o de alma), como también dijera Jesucristo, no necesitaban médico.

Una persona tomada por los demonios (uno o varios, eso no importa) era un ser humano, hermano del Enviado por Dios al mundo para que el mundo se salvase, que necesitaba de un auxilio muy especial porque aquella especie sólo se podía sacar con oración. Y en eso, el Hijo de Dios, era un consumado conocedor y experto.

No nos extraña nada de nada que cuando aquellos que estaban allí presentes vieron como el demonio salió del cuerpo de aquella persona (¡qué sería ver aquello, qué confirmación de divinidad) quedaran atónitos y supieran, en el acto, que aquel Maestro era, ciertamente, el Mesías.

JESÚS, ayúdanos a creer siempre en ti, sin alejamiento alguno.

Eleuterio Fernández Guzmán


4 de septiembre de 2017

Cumplir la voluntad de Dios no siempre era del agrado de todos


Lc 4, 16-22.24-27.29-30

“16 Vino a Nazará, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: 18 = El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos = 19 = y proclamar un año de gracia del Señor. = 20 Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. 21 Comenzó, pues, a decirles: ‘Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.’ 22 Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: ‘¿No es éste el hijo de José?’ 24 Y añadió: ‘En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.» 25 «Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.’ 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.’”


COMENTARIO

No podemos negar que en muchas ocasiones el Hijo de Dios debía decir la verdad y eso, precisamente eso, no venía bien a todos. Y hoy es uno de esos días.

No era poco cierto, sin embargo, que a los de su pueblo, Nazaret, les parecía extraño que uno de entre ellos, que además habían visto crecer hasta hacía bien poco, pudiera parecer ser lo que parecía. Y dudaban de su persona.

Pero debía, Cristo, continuar con su labor de predicación. Y no era poco decir que Dios había tenido en cuenta, en otros tiempos, a personas que no eran miembros del pueblo judío. Vamos, que también los amaba.



JESÚS,  ayúdanos a confiar ti siempre, siempre, siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de septiembre de 2017

Lo que Dios quiere no es siempre lo que nosotros queremos



Mt 16, 21-27

“21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. 22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’ 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres! 24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 27 ‘Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta’”.


COMENTARIO

No podemos negar que, en muchas ocasiones, la voluntad de Dios no concuerda con la nuestra o, mejor, la nuestra no concuerda con la suya. Y nunca deberíamos olvidar que ha de ser, justamente, lo contrario.

Cuando Jesucristo dice aquello acerca del final de su vida hay quien ni quiere creerlo ni quiere entenderlo. Pedro es, como el mayor entre iguales, quien le dice que eso no puede ser. Pero Cristo reconoce en su actitud la de Satanás. Quiere apartar al Hijo de Dios de la voluntad de su Padre.

Pero el Hijo de Dios dice y tiene la verdad: lo bien cierto es que lo que quiere Dios se ha de cumplir. Y no sólo eso sino que siempre debe hacerse según sea la misma porque ¿puede querer alguien algo contrario a lo que quiera su Padre del Cielo? Pues muchos, al parecer, sí.


JESÚS, ayúdanos a aceptar siempre la voluntad de tu Padre.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de septiembre de 2017

Sobre los talentos



Sábado XXI del tiempo ordinario

Mt 25,14-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. 
‘Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’”.



COMENTARIO

Jesucristo, en la labor predicadora y, por tanto, de enseñanza, que llevó a cabo a lo largo de aquellos tres años, procuró que sus hermanos los hombres se salvaran. Para el se servía de parábolas para llegar a su corazón.

Aquel hombre, que podía ser referido a Dios mismo, entrega una serie de talentos (aquí dinero pero podemos imaginar dones, gracias) a cada uno de sus siervos para que los haga rendir. Y quiere que los hagan rendir porque es su voluntad.

Aquí hay de todo: hay quien hace todo lo posible para que, en efecto, rindan aquellos talentos. Aquellos son premiados. Pero hay quien no hace eso sino que, por miedo, nada hace por eso (efecto del respecto humano podemos suponer). Aquel es castigado.


JESÚS, ayúdanos a ser de los que hacen rendir los talentos.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de septiembre de 2017

No debemos querer ser necios



Viernes XXI del tiempo ordinario
Mt 25,1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora’”.



COMENTARIO

Cuando Jesucristo relata el caso de las vírgenes que iban a contraer matrimonio y salen a esperar al novio, quiere que comprendan, aquellos que le escuchan, que ellos también son como quien espera la venida de Dios. No se sabe cuándo ha de venir pero debemos estar preparados.

Los hay que son prudentes. Prudentes son aquellos creyentes que, sabiendo de la verdadera existencia del Todopoderoso y de que ve a todo ser creado por Él, sabe que no puede descuidar su alma. La limpia siempre que se da cuenta de que está sucia y tiene preparada la luz par que no le coja desprevenido. Es decir, procura tener siempre el alma limpia.

El necio es aquel que, sabiendo que ha de pasar lo que ha de pasar, pareciera que eso no quiere decir nada para Él. No limpia el alma porque, como no sabe cuándo va a venir Dios, cree que siempre está a tiempo cuando, en realidad, ignora cuando va a ser llamado por su Creador...


JESÚS, ayúdanos a tener el alma siempre limpia.

Eleuterio Fernández Guzmán


31 de agosto de 2017

Hay que estar en vela… ¡siempre!


Mt 24, 42-51


“42 ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. 43 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. 44 Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. 45 ‘¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? 46 Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. 47 Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. 48 Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, 49 y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, 50 vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera yen el momento que no sabe, 51 le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.’”


COMENTARIO

Sabía Jesucristo que, en un momento determinado y cuando Dios, su Padre y el nuestro, quiera, ha de volver al mundo para juzgar a vivos y a muertos. Por eso sabía que era muy importante que todos supiesen algo de lo cual dependía la vida eterna.

Estar esperando la llegada del Hijo de Dios supone algo más que esperar. Y es que la preparación de sus hermanos los hombres no puede ser de cualquiera forma. Nuestro corazón lo debemos dejar limpio de impurezas. Entonces estaremos preparados para cuando venga.

Hay aquí una advertencia muy grave hecha de parte de Jesucristo. Y es que a quien no esté preparado, a quien no tenga el alma limpia, se le aplicará un castigo. ¡Sí! Dios castigará a quien no la tenga limpia pues es bueno pero también es justo.



JESÚS, ayúdanos a tener el alma limpia… ¡siempre!


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2017

No ser nunca sepulcro blanqueado


Mt 23, 27-32

“27 ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! 28 Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. 29 ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, 30 y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!’ 31 Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. 32 ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! 33 ‘¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna?’”.


COMENTARIO

No podemos negar, porque sería faltar a la realidad de las cosas, que Jesucristo, muchas veces, no utilizaba un lenguaje dulce y agradable. Y es que la misión que debía cumplir era tan importante que de nada valían ni servían las medidas tintas.

A los que quieran escucharle, a los que entonces, allí mismo, le escuchaban, lo dice todo para que se entienda: hay personas, los considerados sabios y guías religiosos, que son más apariencia que otra cosa. Por eso Jesucristo los llama sepulcros blanqueados porque, por fuera, pueden parecer puros pero, por dentro, están podridos.

De todas formas, sabe el Hijo de Dios que muchos de aquellos que le escuchan y que se sienten zaheridos, no van a cambiar ni de idea ni de camino, van a seguir equivocándose. Por eso sabe que van a seguir la misma senda que aquellos que mataron a los profetas: a la fosa de la que tanto habla el salmista.


JESÚS, ayúdanos a no ser como aquellos sepulcros blanqueados.


Eleuterio Fernández Guzmán

29 de agosto de 2017

Lo que puede el respeto humano

Mc 6, 19.21-29

“19 Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía.
21 Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un
banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. 22 Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: ‘Pídeme lo que quieras y te lo daré.’ 23 Y le juró: ‘Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino.’ 24 Salió la muchacha y preguntó a su madre: ‘¿Qué voy a pedir?’ Y ella le dijo: ‘La cabeza de Juan el Bautista.’ 25 Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: ‘Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.’

26 El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. 27 Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel 28 y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.

29 Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le
dieron sepultura.”

  
COMENTARIO

Resulta curioso, aunque no imposible de entender, que haya algo llamado “respeto humano” que puede llegar a hacer tanto daño en el alma de una persona. Y es que Herodes temía más al qué dirán de sus invitados y eso le hizo perder la vida a Juan el Bautista. Y decimos que resulta curioso lo que puede hacer tal desviación de la conducta humana porque aquel mandatario corrupto de corazón y de alma sabía que el Bautista era un profeta y no le gustaba mucho la idea de matarlo. Pero pudo más la promesa mundana, sin sentido y hecha a lo loco (dar hasta la mitad de su reino por un baile demuestra que no era persona muy cabal) y por eso ordenó a un soldado que cortase la cabeza del primo de Jesús. Y el mal volvió a vencer porque el corazón podrido de Herodías y la sensiblería de su hija  pudo más que lo que hubiera sido una petición, digamos, más mundana. Y es que ella quería acallar la voz que clamaba en el desierto y ha quedado, para la historia, como una persona capaz de todo, el fin sí justificaba los medios para ella, con tal de conseguir su egoísta gusto. Y es que eso hace el respeto humano con los débiles y tibios.

JESÚS, ayúdanos a no tener respeto humano y a decir sí donde sea sí y no donde sea no.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de agosto de 2017

Confundir realidades espirituales



 Lunes XXI del tiempo ordinario
Mt 23,13-22
En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!’ ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él’”.


COMENTARIO

No podemos negar que Jesucristo, durante el tiempo en el que llevó a cabo su predicación, se vio en la obligación de contradecir muchas de las prácticas espirituales que, seguramente, había visto muchas veces llevar a cabo cuando era, sólo, el hijo del carpintero.

Ahora, sin embargo, no puede callar. Y es que se da cuenta que determinadas formas de llevar a cabo una fe que, se dice, tener en Dios Todopoderoso no son, precisamente, del agrado del Creador.

Teniendo en cuenta que los escribas y fariseos eran los guías espirituales del pueblo judío, era de la mayor importancia poner las cosas en su sitio. Ciertas cosas no se podían seguir haciendo de la misma forma. Y eso no gustó a muchos, como bien sabemos.

JESÚS,  ayúdanos a comprender la Ley de Dios en todo su sentido y significado.


Eleuterio Fernández Guzmán


27 de agosto de 2017

Tú eres Pedro



Mt 16, 13-20

13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ 14 Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.’ 15 Díceles él: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy yo?’ 16 Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.’ 17 Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.’ 20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.”



COMENTARIO

Que Jesús quiera conocer lo que los demás piensa de él, lo que los miembros del pueblo elegido por su Padre, tienen por bueno y mejor o malo y peor acerca de su persona, no es nada extraño sino el comportamiento de quien ha venido al mundo a convencer de que lo mejor es creer en Él y confesar que es el Hijo de Dios. Y eso hace.

Por lo general, hay gran despiste a tal respecto. Y es que muchos lo tienen por el Bautista, otros por un profeta y muerto hace tiempo… En fin, que nadie salvo Pedro, tiene idea exacta de quién es el Maestro que enseña con autoridad.

Y Pedro, por eso mismo, es el escogido por Dios. Ha sido el Padre quien ha soplado, mediando su Espíritu Santo, a Cefas quién es el Maestro. Por eso Cristo le entrega las llaves de su Reino, de su Iglesia, luego llamada católica.

JESÚS, ayúdanos a ser fieles a Pedro y a reprobarle su forma de actuar si cabe hacerlo. Ayúdanos, pues, a ser fieles a Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de agosto de 2017

Lo que importa es la Ley de Dios

Mt 23, 1-12

“En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: ‘En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame ‘Rabbí’.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie ‘Padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar ‘Guías’, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado’”
.


COMENTARIO

Si es bien cierto que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, en el caso de aquellos a los Jesucristo pone en su sitio, los escribas y fariseos se cumple a la perfección. Y el Hijo de Dios pone sobre la mesa tal verdad.

La apariencia de fe no gusta nada a Dios. Y es que suele ser la forma de disimular en la sociedad y de mostrar una faz que no es la que el corazón tiene y muestra. Pero el Creador, que todo lo ve y conoce, está al cabo de la calle de todas nuestras intenciones más íntimas.

Y, por último, una de las bases de la doctrina del Hijo de Dios y, por tanto, de Dios mismo. Y es que ser humilde no es poca cosa sino, de cara a Dios, lo mejor que podemos hacer. Otra cosa no espera nuestro Padre de nosotros.



JESÚS, ayúdanos a ser humildes y a serlo de verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de agosto de 2017

Los Mandamientos que lo dicen todo

Mt 22, 24-40


“24 ‘Maestro, Moisés dijo: Si alguien muere sin tener hijos, su hermano se casará con la mujer de aquél para dar descendencia a su hermano. 25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y murió; y, no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. 26 Sucedió lo mismo con el segundo, y con el tercero, hasta los siete. 27 Después de todos murió la mujer. 28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos la tuvieron.’ 29 Jesús les respondió: ‘Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. 30 Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo. 31 Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído aquellas palabras de Dios cuando os dice: 32 = Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? = No es un Dios de muertos, sino de vivos. 33 Al oír esto, la gente se maravillaba de su doctrina. 34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, 35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: 36 ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’ 37 El le dijo: = ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. = 38 Este es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante a éste: = Amarás a tu prójimo como a ti mismo. = 40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.’”


COMENTARIO


Querer trampear a Jesús

Había muchos que, de una forma o de otra, querían que aquel Maestro que enseñaba con más autoridad que ellos mismo, cayera en una trampa. Y le preguntan cosas que, a no ser que se trate de verdadera ignorancia por parte de los que pregunta, son muy fáciles de responder.


El Hijo de Dios es Dios mismo

Que Jesucristo sepa responder tan bien a lo que se le pregunta, a nosotros, no nos extraña nada de nada. Y es quien ha creado todo y todo mantiene no va a tener problema alguno en saber qué es lo que importa para la vida de un hijo de Dios.


Lo que, verdaderamente, importa

De todas formas, lo que es crucial conocer es que el Hijo de Dios, Dios mismo, nos dice a qué debemos atenernos: amar al Todopoderoso como a nosotros mismos y, luego, a nuestro prójimo. Y no es poco lo que eso significa.


JESÚS, ayúdanos a cumplir la Ley de Dios lo mejor posible.

Eleuterio Fernández Guzmán


24 de agosto de 2017

Encontrar a Jesucristo

Jn 1, 45-51


“45 Felipe se encuentra con Natanael y le dice: ‘Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.’ 46 Le respondió Natanael: ‘¿De Nazaret puede haber cosa buena?’ Le dice Felipe: ‘Ven y lo verás.’ 47 Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: ‘Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.’ 48 Le dice Natanael: ‘¿De qué me conoces?’ Le respondió Jesús: ‘Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.’ 49 Le respondió Natanael: ‘Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.’ 50 Jesús le contestó: ‘¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.’  51 Y le añadió: ‘En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo.”


COMENTARIO

Los que buscan a Cristo

Aquellos que habían descubierto que Jesucristo, el hijo de María y de José, era el Mesías, habían estado buscando al Enviado de Dios y se habían acercado a su profeta Juan. Querían encontrar… y encontraron.


Sorprendidos por el Hijo de Dios

Había muchos que, de todas formas, no acababan de comprender la verdad de las cosas, aquello que llevaba a cabo el Maestro. Natanael se sorprende de algo que, siendo importante, era muy pequeño porque Dios es Todopoderoso y, claro, todo lo puede.


Lo que ha de venir, sin duda, vendrá

Jesucristo avanza lo que ha de pasar cuando llegue el día en el que vuelva en su Parusía. Ellos, aquellos que le escuchaban, estamos más que seguros que no entendieron y aún espera que llegue ese momento. Nosotros queremos que estén en el Cielo esperando la resurrección de los muertos.


JESÚS, ayúdanos a buscarte, a encontrarte, a amarte.

Eleuterio Fernández Guzmán


23 de agosto de 2017

Cuando Dios nos llama


Mt 20, 1-16

“1 ‘En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña.
2 Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió
a su viña. 3 Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, 4 les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.’ 5 Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.
6 Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ 7 Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: ‘Id también vosotros a la viña.’
8 Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’ 9 Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno.
10 Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. 11 Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, 12 diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.’
13 Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? 14 Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti.
15 ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’.
16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.’’


COMENTARIO

Dios llama a quien quiere

El caso de aquellos jornaleros es el mismo que, cada uno de nosotros, hijos de Dios, podemos ser. Y es que nuestro Creador nos llama porque nos ama y nos llama a trabajar en su mies. De muchas formas distintas debemos trabajar: cada uno según sus talentos.


Hay quien escucha

Frente a la llamada de Dios, hay quien no quiere escuchar y mira para otro lado. Los hay, claro, que sí escuchan y acuden a la labor diaria de ser sus apóstoles, apóstoles de hoy mismo, en un mundo descreído.

La bondad de Dios

Hay quien cree que merece el premio que recibe de parte de Dios. Y es que no darse cuenta de que somos siervos inútiles puede acarrear muy malas consecuencias.


JESÚS, ayúdanos a trabajar por la paga de ser hijos del Padre Eterno.


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de agosto de 2017

La Reina del Universo

Lc 1, 26-38


“26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.’
29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30 El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le
dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.’ 34 María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’
35 El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 = porque ninguna cosa es imposible para Dios.’ = 38 Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.’ Y el ángel dejándola se fue. 39 En aquellos días, se levantó,”

COMENTARIO

Misión de Gabriel

El enviado de Dios al mundo para comunicar a una niña que había sido elegida por el Creador par ser su hermano debía cumplir su misión con perfección absoluta. Por eso se dirige a María con dulzura y llamándola “llena de gracia”.


Escoger a María

Debía Dios, porque eso era lo que quería para salvar a la humanidad caía, escoger a quien iba a ser su Madre. Y conociendo a María, la joven de Nazaret, de su piedad y castidad, no dudó lo más mínimo en escogerla.


El sí de la Madre


Es bien cierto que María podía haber dicho otra cosa al Ángel Gabriel. Sin embargo, en teniendo en cuenta que era piadosa y amaba a Dios sobre todas las cosas que dijera que ella era la “esclava del Señor” era expresión de un amor bien cierto y verdadero.


JESÚS, gracias por María, gracias por la Madre.

Eleuterio Fernández Guzmán


21 de agosto de 2017

Comprender, bien, la Ley y voluntad de Dios



 Lunes XX del tiempo ordinario
Mt 19,16-22

“En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: ‘Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?’. Él le dijo: ‘¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos’. ‘¿Cuáles?’ —le dice él—. Y Jesús dijo: ‘No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo’. Dícele el joven: ‘Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?’. Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme’». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.


COMENTARIO


Aquel joven se las prometía muy felices. Seguramente sabía la respuesta que iba a suscitar su pregunta al Maestro. Sin embargo, al parecer, no tenía un conocimiento total de aquello que quería saber.

Jesús, que, a lo mejor, conocía al joven que le preguntaba y sabía de su vida virtuosa, quiso dar un paso más. Y es que le pide, nada más y nada menos, que sea consecuente con la fe que dice tener.

Aquel joven, sin embargo, parece que no lo tenía todo tan claro como a él le parecía. Y es que, ante la sugerencia (no era una orden ni nada por el estilo) de que venda todos sus bienes… bueno, eso le parece ir demasiado lejos…


JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios como la misma es.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de agosto de 2017

Tener fe es que más que recomendable

Domingo XX del tiempo ordinario


Mt 15, 21-28

“En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: ‘Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo’». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: ‘Atiéndela, que viene detrás gritando’. Él les contestó: ‘Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel’. Ella los alcanzó y se postró ante Él, y le pidió de rodillas: ‘Señor, socórreme’. Él le contestó: ‘No está bien echar a los perros el pan de los hijos’. Pero ella repuso: ‘Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos’. Jesús le respondió: ‘Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas’. En aquel momento quedó curada su hija.”


COMENTARIO

Ya podemos imaginar, porque está escrito, que Jesucristo caminaba mucho por su tierra israelita. Incluso cuando se encontraba como personas que no eran judías no hacía distinción de ser humano y echaba una mano. Pero la echaba con más gozo cuando veía en la persona una fe grande.

Aquella mujer cananea podía haber pensado que aquel Maestro no le iba a hacer mucho caso. Pero ella reconocía en Jesús a un hombre mucho más grande que un gran hombre. Confiaba en Él y por eso se atreve a pedir, no para ella, sino para su hija. Y lo hace con mucha insistencia porque mucha es su fe.

Jesucristo, que reconoce la fe donde la ve y reconoce, en los corazones de los hombres, la confianza que se pone en Él, no duda ni por un instante que en aquella mujer hay mucha fe y mucha confianza. Y eso le gana la curación de su hija. Y es que grand era su fe.

JESÚS, ayúdanos a tener una fe, al menos, como la de la cananez.



Eleuterio Fernández Guzmán